Sin cortes

¡Que bien! Parece ser que a partir de septiembre disfrutaremos de una televisión pública sin pausas publicitarías. Y digo disfrutar porque, si las cosas fueran como tienen que ser y la televisión pública realmente fuese “de interés general y público”, todos nos deleitaríamos más de TVE1, La 2, Cultural.es y las temáticas. Y si además de eliminar los insoportables, tediosos y eternos cortes publicitarios, se modificara el diseño conceptual y temático de la televisión pública, sería de fuegos artificiales. Sobre el concepto de “interés general”, también habría que debatir lo suyo, pero desde luego, desde mi convencimiento y credo particular, en el interés general entra un documental sobre diversidad, antes que un partido de la Champion, una carrera de GP Motos o la Santa Misa.

No voy a mirar allende los montes y empezar a poner modelos de televisión pública de calidad que –además – no tienen reñido el binomio de calidad-audiencia, porque para qué buscar fuera cuando lo tenemos dentro. Un ejemplo: la tarde/noche de los domingos. A las 20.00 horas, “Tres 14”, a las 20.30 “Página 2” y a las 21.00 “Redes”. Y yo, tras esos 90 minutos de maravillosa televisión, pues me pongo a cenar feliz y contento porque tengo la sensación de que el dinero que me están retirando para financiar un modelo de televisión pública, compensa las lágrimas del palo de Hacienda cada mes de junio. Pero claro, esa es la parte positiva de la parrilla, porque la parte negativa se llama “España Directo”, “Gente”, “Mira Quién Baila”… Entonces el reverso tenebroso de mi aportación a la causa catódica me exalta y me cabreo y me pongo a mil y grito y entonces…

La televisión pública debe entretener, informar, ofrecer ventanas culturales PARA TODOS los públicos, de manera que sea un fiel reflejo de la sociedad a la que se dirige. Es decir, que sea un baúl, un contenedor de programas que manifiesten las inquietudes de todas y todos lo que queremos aprender, ver, conocer y disfrutar de lo que a través de una pantalla se puede ver. Y claro que a mi me gusta más un programa de literatura que uno de cocina, pero si el de cocina está hecho con sabiduría (y me remito a los programas que hacía José Luis en las tardes de TVE1 hace años), pues igual me engancho.

Y luego está el argumento primitivo y banal de “no interesa a la audiencia”. Falso. Ahora la audiencia está acostumbrada a la casquería, a la chabacanería, a la sangre y semen (como una amiga realizadora de televisión lo define), pero –al igual que a los niños se les acostumbra a pasar del pañal al inodoro de forma gradual- la educación catódica pasará por el lento y arduo proceso de acomodar los ojos y el entendimiento a otra programación más inteligente, que, espero, produzca la eliminación de la publicidad en la televisión pública. Ya no van a tener que competir. Ahora van a tener que demostrar que se puede hacer televisión de calidad sin entrar en el juego sucio de la telebasura y el infoentertainment.

Y ya tenemos otro ejemplo (además de la citada franja de los domingos) que es Cultural.es: a pesar de estar diseñada de refritos y de material de archivo, realmente está ofreciendo esa maravilla de la televisión que se hacía y que se hace, y que queda aparcada a las horas intempestivas o sectarias fuera del primetime.

Crucemos los dedos y los cables, para que “La Primera” y “La 2” renazcan de sus cenizas y emerjan, como ave fénix, de lo que actualmente es. Porque no hay nada como RE-INVENTARSE.

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