La Cantada de Ricky

En los pasados días nos despertábamos con una noticia en la primera página de todos los diarios, informativos y noticieros de todo el mundo: Ricky Martin sale del armario. ¿Y? ¿A alguien le quedaba alguna duda?

En todos los foros de las redes sociales, en muchos de esos diarios, telediarios y noticieros distintos personajes del colectivo LGTB se congratulaban de esa decisión. ¿Libre y/o voluntaria?

Claro, que la noticia llevaba implicita, en pequeño, de la coletilla de que estas declaraciones vienen acompañadas de un libro en el que se narran sus memorias. ¿Acción de valentía o campaña de marketing? Yo me decanto más por la segunda opción y, si bien cada uno tiene derecho a mantener su privacidad en el más absoluto de los anonimatos y secretos, ahora no estamos hablando de un acto ejemplar, sino más bien de una confesión condicionada. ¿Interesada o pactada?

Yo no estoy a favor del outing, ni de forzar a nadie a decir lo que no quiera decir, pero Ricky Martin vive un momento de bajón profesional (su último disco fue un fracaso) y las revistas del cuore (hasta este momento) las había copado con su paternidad –que a la postre alimentaron más su oculta homosexualidad-. Ahora destapa su realidad y – me juego una de cañas con olivas- a que próximamente, además del libro, nos sorprenderá con disco, gira, videoclips, etc. Es un poco triste.

Porque yo creo que no ha significado nada para ese colectivo LGTB que busca, lucha, desea que los personajes públicos compartan su homosexualidad con el resto de los mortales sin condicionantes y de una forma trasparente. Por que no olvidemos que muchos de estos celebrities son icono, imagen, reflejo, modelo de muchas y muchos jóvenes que se miran en la privacidad de sus casas al espejo y no les gusta lo que sienten, y que los famosos activen su realidad sin que se alteren sus vidas, al contrario, se enriquezcan y descansen en paz, puede ser la espoleta que les active a aquellos que tiene miedo a recuperar su confianza y declararse, también, fuera del armario.

¿Por qué Ricky Martin no salió del armario cuando sus fans (que por entonces era archiconocido), se lo pedían? Claro, por aquella época salir del brazo de despampanantes rubias alimentaba el deseo y las compras de producto por parte de la fans que, en el fondo, deseaban alguna vez ser alguna de aquellas envidiables mozas.

Me ha parecido mucho más sincero, especial, diferente, pedagógico y emotivo el cuarto capítulo de GLEE en el que Kurt se enfrenta a todo un batallón de rudos deportistas al ritmo de Beyonce con esa escena final frente al padre que, como padre que es, le dice que le da igual que sea gay, porque es su hijo. ¡Magnífica lección, en la ficción, de tolerancia que espero haya espoleado los ánimos de esos jóvenes que, por miedo y vergüenza, aún se sienten en la necesidad de seguir dentro del armario!

Ánimo chic@s, no convirtáis vuestra vida en un circo, en una pantomima en el que vuestros propios leones y vuestros silencios os puedan devorar. Para eso ya tenemos a otros que lo hacen muy bien. ¡Y encima algunos, como a los monos, les aplauden!

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