La Vuelta

La “vuelta al cole” ha sido difícil. Tanto que a los dos días me tuve que meter en la cama con 38,2 de fiebre. Los cinco días en Maspalomas me resetearon el disco duro de tal manera que despertar el martes 7 para ir a trabajar fue como salir de una anestesia dulce, corta y placentera. ¡Pero había que volver!

Entre fiebre y fiebre, paracetamol e ibuprofeno, jarabes y litros de agua, tuve mis momentos lúcidos para ver un nuevo episodio de la 3ª temporada de “The Crown”, esa obra maestra de Netflix sobre la vida de la reina Isabel II de Inglaterra. Nos tocaba ver el capítulo sexto titulado “Tywysog Cymru” en el que el príncipe Carlos (magníficamente interpretado por Josh O´Connor), debe pasar tres meses en Gales para conocer el país del que es su máxima autoridad. Si ya en la segunda temporada pudimos ver un capítulo durísimo sobre la tormentosa educación de Charles en un internado, ahora vemos como se enfrenta, dejando por unos meses su acomodada educación en Cambridge, a un país que no le quiere, con un idioma e historia que desconoce, y con unos compañeros que no le aceptan. Cada secuencia dibuja con exquisita precisión, la actitud y aptitud de un principe/persona que busca desesperadamente a una familia, en lugar de un trono.

Pero lo peor está a su vuelta a Londres.

La Vuelta post de @JgAmago en #Reinventarse imagen gracias a Revista GQ
“La Vuelta” post de @jgamago en #ReInventarse (Foto cortesía de Revista GQ).

En un cara a cara con la reina, Carlos manifiesta sus desacuerdos con la corona y con su madre exigiendo como futuro heredero y como hijo, su lugar, su voz y su posición. Isabel II no lo puede dejar más claro… ¡Pero no haré spoilers al respecto, mejor verlo!

Hay veces que el exilio, por muy duro que sea, es el mejor refugio para no tener que volver a casa.

Infancia arrebatada

Leo ayer en La Vanguardia una noticia emocionante, y a la vez terrible:

Desastres de la guerra. Victorias pírricas de un bando. Derrotas amargas del otro. Y mientras tanto, más de 83 años después, siguen negando la imperiosa necesidad de rescatar la memoria de aquellos que perdieron a una madre, a un padre, a un hermano o hermana, a un amante…

Infancia arrebatada post de @jgamago en #ReInventarse. Imagen de Eric Ward v/ Unsplash
Infancia arrebatada post de @jgamago en #ReInventarse. Imagen de Eric Ward v/ Unsplash

Nada es imparcial, lo sé. Todos hicieron sus fechorías y ambos bandos dejaron las calles ensangrentadas y las manos de muchos inocentes en las cunetas. Eso sí, unos más que otros. Los vencedores tuvieron 40 años para resarcirse de los vencidos.

La historia de Martin es la historia de otros/as muchos/as. Es “la historia de una madre fusilada, de un padre encarcelado, de unos hijos huérfanos, de una niña de 11 años, Lucía, que tuvo que encargarse de su hermano Martín, un bebé de 9 meses, y que hoy a sus 95 años ha podido llorar sobre los restos de su madre con la satisfacción de saber que por fin ahora tiene donde llevarle flores”.

Puedes leer la noticia aquí.

Imágenes: La Vanguardia /  Eric Ward on Unsplash

Distopia

Una distopía​ o antiutopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma.​ Esta sociedad distópica suele ser introducida mediante una novela, ensayo, cómic, serie televisiva, videojuego o película.

Estamos viendo últimamente cómo la ficción se aproxima a la realidad. Muy pocos acertaron en cómo iba a ser el futuro. En aquellas películas de ciencia ficción en las que los coches volaban, otras galaxias se habitaban ante la masificación en la tierra, o vestíamos con uniformes “raros”, fueron tan sólo quizas el sueño de un guionista al que le falló su predicción. Sigue siendo una quimera. El cine y la televisión intentaron escribir una realidad futura sin mucho acierto.

Ahora, las series de televisión y algunas novelas nos están presentando escenarios que -por desgracia-, algunos poderosos quieren hacer verdad. La ficción cada vez está mas próxima a la realidad. “The Man in the high castle”, “El cuento de la criada”, “Altered Carbon”, “3%” o la última serie que he comenzado a ver “Years&Years” (brutal el episodio piloto, vamos a ver cómo continua), están alertando de esas sociedades indeseables que determinados poderes desean instaurar. Os recomiendo este estupendo post de Yorokobu al respecto.

Distopia post de @jgamago en #ReInventarse
Distopia por @jgamago en #ReInventarse

Miedo. Lo tenemos tan cerca que produce pavor. Si la ciencia ficción no acertó (ya veremos si llegamos a vivir para contar que “Blade Runner” fue la distopia del S.XX), cada vez estamos más cerca de constatar que alguna de estas series de televisión -que os recomiendo ver-, no inventaron un mundo construyendo hipótesis de dificil factura. Más bien fueron visionari@s catastrofistas de un mundo mucho peor.

Imagen: Blasting News

¿Quién soy yo…?

… Para decirle a una mujer que no interrumpa su embarazo…

… Para decirle al marido, hijo/a, esposa, padre o madre de un ser querido que no le ayude a acabar con su sufrimiento…

… Para decirle a un chico/a que su deseo hacia personas del mismo sexo se cura con tratamientos hipnóticos…

… Para imponer el derecho a manifestarse de un pueblo…

¿Quiérn soy yo...? Post de @jgamago en #Reinventarse
¿Quién soy yo…? by @jgamago en #ReInventarse

Y si yo no soy quién… ¿Quién eres tú para imponerme tus decisiones a mí?

Imagen by Javier Allegue Barros on Unsplash

Talla y/o Tallaje

Busco en el diccionario de la RAE la palabra “talla” y en su 5ª entrada dice:

5.Importancia o valor intelectual o moral de una persona. Por ejemplo: “es un periodista de talla mundialmente reconocida” .

El impacto de nuestros políticos en la escena internacional es nula. No sirve que vayan a copiar formas de hacer de otros gobernantes a otros países como espejo de su impacto e influencia. No. Se acabaron los tiempos de aquellos políticos que fueron un referente a nivel mundial en aquel pequeño/gran paso de la dictadura a la democracia (40 años de sombras que aún siguen pesando en nuestra manera de hacer política). La talla política de muchos de los gobernantes que ahora llenan sus bocas de patriotismo se queda a la altura del tacón de un zapato de vestir de caballero (ni siquiera llega a uno de salón de mujer). La mayoría de ellos son cachorros socialmedia rodeados de community managers avispados pero sin conocimiento ni causa de lo que es la democracia.

Talla y/o Tallaje, post de @JgAmago en #ReInventarse
Talla y/o Tallaje, post de @jgamago en #ReInventarse

También navego por el diccionario en busca de otra palabra: “tallaje”. Y me cuentro:

1. m. En la fabricación de prendas de vestir, variedad de tallas.

La política española está configurada por diferentes tallajes políticos. Variedad de patrones (muchos de ellos copias descaradas de maestros de la alta costura política llevadas al pret a porter populista más chusco y barato). Diseños de fábrica. En serie. Más “Versace” (ruidosos, estridentes, coloridos, artificiosos). que “Armani” (sobrios, elegantes, definidos, directos, equilibrados). Se rodean de maniquíes cortados por el mismo patrón y vestidos con imitaciones de bazares y mercadillos con aires vintage. Más bien -diría yo-, acólitos vestidos de hiel y rabia.

Y mientras que la talla y el tallaje de nuestros políticos y futuros gobernantes acapara el escaparate nacional, copando cualquier otra prenda de exquisito trazo y factura, los compradores de ropa nos encontramos con tanto polyester, frente a la escasez del lino, que la temporada primavera/verano 2019 se prevé un auténtico calvario de calambres, picores y descargas eléctricas.

Imagen: Photo by Fancycrave on Unsplash