Año de Nieves ☃…

Todos pusimos nuestro empeño en finalizar el 2020 de la mejor manera posible, para afrontar el 2021 con el pie derecho, las uvas bien tomadas y un sorbito de cava junto a los familiares o «allegados» que la legislación nos permitía. ¿Quién se iba a imaginar que los primeros 9 días del 2021 iban a ser un auténtico caos? Y entonces entramos en bucle: ¿Es el comienzo de otro «annus horribilis»? Vamos a pensar que no. Como toda tempestad, siempre hay coletazos pendientes del desastre, del caos, que sacuden con posterioridad al territorio devastado. El aumento alarmante de casos (generados por los movimientos de las navidades, y más que alguna «irresponsabilidad«), la toma del Capitolio por los seguidores de Trump (espectáculo bizarro y lamentable), y la borrasca Filomena han puesto del revés España, el mundo, el planeta… ¡¡Yo me bajo en la próxima… ¿Y usted?!!

Año de nieves post de @JgAmago en #ReinventarseBlog con imagen de Unsplash
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Cuando vimos a Araceli, la primera mujer vacunada contra el COVID en España, a todos se nos llenó la esperanza: ¡… mañana seré yo! Se empezó a ver «la luz» en el terrible pozo que está siendo el coronavirus. Tras los acontecimientos el 6 de enero en Washington D.C (qué ciudad tan impresionante, cuánta historia arraigada en sus cimientos), la comunidad entera se llevó las manos a la cabeza por la irresponsable palabrería de un abusador, impresentable, necio y patético botarate. Y lo curioso es que los voceros de turno empezaron a comparar situaciones vividas en España con la acontecida en el Capitolio durante esas horas. ¿Cuándo nos mereceremos dirigentes responsables, y no tahúres de «todo a 100»? Y en la calma de que todo comienza a ordenarse, llega Filomena y nos pone del revés. Eso sí, nos dejó la fastuosa belleza de una ciudad blanca, silenciosa, feliz… No tanto para los que sufrieron horas en sus coches atascados, o sin calefacción ni luz con la que templar las temperaturas de la borrasca.

Mañana es 11/01/01 ¿No es bonita la cifra? Yo apuesto a que sí. Y por ello vamos a coger fuerzas, respirar hondo, gritar ¡Towanda! o ¡Jumanji! y vamos a merecer un año mejor. Ya lo dicen los dichos populares: «Año de nieves, año de bienes» o «Con nieve en enero, no hay año austero» o «Buena es la nieve, que en su tiempo viene«.

Desobediencia

Estamos viviendo tiempos en los que la desobediencia es el sello de una parte de esta sociedad egoista y caprichosa. Me prohiben esto, lo hago. Reto a la autoridad. Juego con ella. Hago lo que me da la gana. ¡Que se j**** los otros! Mi beneficio, mi placer, mi deseo, mi capricho por encima del prójimo. ¡¡Y así nos va!! Y esas personas, no se dan cuenta que, en el fondo, si quisiéramos podríamos penalizar sus comportamientos y actitudes que minan la confianza en la obediencia. Por ejemplo: el Estado o la autoridad competente de una Comunidad Autónoma anuncia que no debemos salir de puente, o que se recomienda quedarse en casa para evitar los contagios por Covid-19… Unos salen en estampida. Algunos hacen fiestas privadas, raves multitudinarios. Se celebran Comuniones como si no hubiera días para poder celebrarlos. Otros organizan bukakes y los filman… ¡Recuerdos de una fechoría de la que presumir! Una mayoría se queda y respeta, por el bien propio y común, esas indicaciones. Ahora bien: ¿podría el empleador de esas personas que responden con la desobedienca, seguir sus algoritmos, sus redes sociales, sus «indisciplinas», y penalizar su regreso al trabajo el lunes? –Eres un/a irresponsable y tu desobediencia afecta al resto de personas de la organización. ¡Adiós! ¡Podría!

Desobediencia post de @JgAmago en #ReinventarseBlog
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Harari hace varias alusiones a esta «falta de responsabilidad individual y colectiva» en su último libro (por cierto, os recomiendo una extensa entrevista que el programa «El Cazador de Cerebros» de RTVE le hace, y que podéis ver en su canal de Youtube), y al efecto que éstas pueden generar en las persona y en su entorno.

(…) La gente gozará de la mejor atención sanitaria de la historia, pero justo por eso es probable que esté enferma todo el tiempo. (…) Pero en 2050, gracias a sensores biométricos y algoritmos de macrodatos, podrán diagnosticarse y tratarse las enfermedades mucho antes de que generen dolor o produzcan una discapacidad. (…) Una cosa es seguir fumando a pesar de las estadísticas generales que relacionan el tabaco con el cáncer de pulmón, y otra muy distinta es continuar fumando a pesar de la advertencia concreta de un sensor biométrico que acaba de detectar diecisiete células cancerígenas en la parte superior del pulmón izquierdo. Y si estamos dispuestos a desafiar al sensor, ¿qué haremos cuando éste transmita la advertencia a nuestro seguro médico, a nuestro jefe o a nuestra madre?

Yuval Noah Harari. «21 lecciones para el S. XXI». Ed. Debate. Páginas 70-71.

Cuando estuvimos confinados, durante el Estado de Alerta, no dejábamos de pensar en el verano. Llegó. Se fue. Volvimos a caer. Ahora, en plena y vertiginosa pendiente, empezamos a preocuparnos por la Navidad. ¿Qué pasará? Pero.. ¿Y si no llega la Navidad?

Ajedrez

La reina ha jugado su partida. Ha lanzado su ofensiva protegida por sus torres y alfiles. Algun@s han caído. Otr@s siguen su estrategia. El tablero está carcomido por el tiempo. Enfermo y descolorido. El rey, abrumado por sus erróneos movimiento, comienza a enrocarse en el lado de su tablero. Ambos ponen las piezas a los pies de sus caballos. Y mientras tanto, los peones, caen como moscas abatidos por el cansancio, el enfado, la ignominia y el desdén. Son solo piezas de un juego en el que gana uno y pierden los demás.

Ajedrez post de @JgAmago en #ReinventarseBlog con imagen vía Unsplash.
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Las casillas blancas son rojas. Las negras siguen manteniendo el color del luto. ¡Hoy han sido 135, ayer 117, mañana…! Da igual. El rey y la reina siguen su carrera hacia el jaque mate. Sólo importa eso. Ya lo dijo Bobby Fisher:

«El ajedrez es una guerra sobre un tablero. El objetivo es aplastar la mente del adversario».

Bobby Fischer

Rabieta (#HolaMundoQuotes)

Estamos viviendo tiempos extraordinarios. Únicos (por aquello de que antes, esta generación no los había vivido). Diferentes, raros, cambiantes, injustos, descompasados… Pero no por ello, si lo supiéramos analizar desde la perspectiva más objetiva posible, interesantes, constructores de una nueva realidad -que no normalidad-, que nos atañe a tod@s. Ante estas situaciones nuevas, diferentes, raras, contradictorias…, tenemos diferentes formas de afrontarlas: con resignación, con rebeldía, con paciencia, con sumisión, con visión y perspectiva de futuro, o con una rabieta.

La Wikipedia dice de las rabietas que:

(…) La rabieta ocasional en los niños se considera parte de su proceso normal de maduración y se origina en una frustración por no poder imponer su voluntad. 

Wikipedia

Y en esa constante actitud infantiloide se posicionan y manifiestan nuestros magnatarios, contertulios de partido, avezados analistas con sueldos del poder, editores de prensa comisionada y otros faranduleros del mundo político y alrededores. Rabieta constante. Frustración sin medida porque no se ajusta a lo que yo digo. Llantos y rechinar de dientes.

Rabietas (#HolaMundoQuotes) post de @JgAmago en #ReinventarseBlog
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Mientras tanto, los profesionales, las voces que de verdad tiene la autoridad, se sienten ignorados. Tronan y trolean a los enrabietados pidiendo a gritos, pero sin llantina caprichosa, que les escuchen, que pueden ayudar, que puede remar en esta situación única, diferente, rara, especial, extraña, destructiva, constructiva, injusta… ¡Voces frente a las rabietas! Pero nada. La princesa del pueblo tiene más autoridad que el epidemiólogo Miguel Hernán.

Hannah Fry dice en las primeras página de su estupendo libro «Hola Mundo»:

Porque el futuro no es algo que simplemente ocurre. Somos nosotros quienes lo creamos.

Hannah Fry. «Hola Mundo». Ed., Blackie Books. Página 4.

Ya hemos provocado un daño irreparable a este lugar llamado «Tierra». ¿Es momento de rabietas, o de escuchar?

Modo #Off

Este verano no va a ser igual. Como tampoco lo fue el final del invierno, o la primavera… ¡Ni lo será el otoño que viene! Ha sido, es y será un año raro en un mundo raro (como cantaba Chavela). Este es mi último post antes de iniciar unos días de descanso. No puedo decir que esté «cansado» como otros años, en los que el trabajo más los eventos me dejan agotado físicamente. No. Pero este año tod@s hemos sufrido y estamos arrastrando el agotamiento mental y anímico de la pandemia y el confinamiento. Y ahí lo vamos a llevar. Por que el que tengamos que bajar a la playa, ir al campo, o pasear por una ciudad buscando una sombra con la mascarilla, nos va a seguir recordando que no es normal. ¡Y afortunados por «poder», que otras familias o personas, ni pueden! Que esta «nueva normalidad» (a la que ya le dediqué un post), es una anomalía de la nueva realidad. Y que, o sabemos vivir con ella, o volveremos a las cavernas. Parece ser que hay gente egoísta que no lo entiende. Arderán en el infierno y nos llevarán con ellos.

Modo Off post de @JgAmago en #ReinventarseBlog
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Cambiaremos de escenario. Pero no de obra de teatro, ni de película o serie de televisión. Seguiremos viviendo nuestra realidad mientras seguimos siendo espectadores con horror, preocupación (y un rayo de esperanza), a que el virus no acabe con nosotros, sino nosotros con él. Volveremos a las calles. Si. Pero como el que vuelve a comer dulce tras la «operación bikini«: con gusto supremo, pero con una pizca de remordimiento.

¡Feliz Verano a tod@s! 😉