Infancia arrebatada

Leo ayer en La Vanguardia una noticia emocionante, y a la vez terrible:

Desastres de la guerra. Victorias pírricas de un bando. Derrotas amargas del otro. Y mientras tanto, más de 83 años después, siguen negando la imperiosa necesidad de rescatar la memoria de aquellos que perdieron a una madre, a un padre, a un hermano o hermana, a un amante…

Infancia arrebatada post de @jgamago en #ReInventarse. Imagen de Eric Ward v/ Unsplash
Infancia arrebatada post de @jgamago en #ReInventarse. Imagen de Eric Ward v/ Unsplash

Nada es imparcial, lo sé. Todos hicieron sus fechorías y ambos bandos dejaron las calles ensangrentadas y las manos de muchos inocentes en las cunetas. Eso sí, unos más que otros. Los vencedores tuvieron 40 años para resarcirse de los vencidos.

La historia de Martin es la historia de otros/as muchos/as. Es «la historia de una madre fusilada, de un padre encarcelado, de unos hijos huérfanos, de una niña de 11 años, Lucía, que tuvo que encargarse de su hermano Martín, un bebé de 9 meses, y que hoy a sus 95 años ha podido llorar sobre los restos de su madre con la satisfacción de saber que por fin ahora tiene donde llevarle flores».

Puedes leer la noticia aquí.

Imágenes: La Vanguardia /  Eric Ward on Unsplash

Tod@s Ganarán

Ya me lo estoy imaginando. Sobre las 22:30 u 23:00 empezaremos a ver a los principales responsables de los partidos políticos saliendo ante la prensa y sus seguidores enarbolando un mismo mensaje: ¡Hemos ganado! Pero seguro que no. Sólo uno será el más votado. Otra cosa es que la suma derive la balanza hacia la derecha o hacia la izquierda. Entonces puede que sean 2, o más, los que realmente sean los vencedores de esta contienda política. Pero los perdedores (de alguna forma u otra), nos venderán que han ganado.

Tod@s ganarán post de @JgAmago en #ReInventarse

Me quedo con lo de que el resultado de esta noche (nos guste o no), será una «victoria de la democracia». Nos iremos a dormir con la esperanza de que mañana despertaremos en un país mejor. O no.

Imagen: Ashton Mullins on Unsplash

Momentos…

Vivimos tiempos complicados. Son momentos que, a la hora de tomar decisiones, se necesita una doble reflexión: ¿Es bueno para mí? ¿Es bueno para los otros? Al día antes de una consulta popular se le llama la «jornada de reflexión». Falta hace. Si bien una gran mayoría ya tiene decidido su voto (por convicción, por decisión, por empatía, por despecho o por interés), aún hay gente que se enfrenta a la urna como el síndrome del papel en blanco. ¿Qué hago? Ese momento es como situarse al borde de un precipicio acosado por un león hambriento. Angustia. Miedo. Indecisión. ¿Salto, me dejo comer, o me como a la fiera?

Momentos... post de @JgAmago en #ReInventarse

Photo by Arnaud Jaegers on Unsplash

Yo ya tengo los sobres preparados. Me llegaron por correo. Como muchos otros. Los abrí. Los leí. Decidí.

Steven Covey dijo: «No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones». Confío en la sensatez humana para que nuestras decisiones faciliten una mirada al futuro sin momentos de miedo e involución.