Decepción

Ayer escuché esta frase y me pareció genial: «No hay persona peor en la vida que un tonto/a motivado/a. Y si encima tiene poder, peor». Los presentes, sabíamos muy bien a qué político/a se estaban refiriendo y las risas se adueñaron del auditorio. Y es que es cierto, qué peligrosos/as son estas personas que no miden sus decisiones, teniendo el foco de los intereses generales, y se predisponen a gobernar, gestionar, proponer o promover, acciones, leyes que atentan directamente contra millones de personas, en beneficio de otras (que tienen todo el derecho del mundo a ser contempladas como las que ahora quieren derogar).

Vivimos en tensión y tensionados en lo político. Se generan conflictos y conflictúan a los ciudadanos/as tomando decisiones que miran hacia el lado opuesto al que deben mirar. No nos dicen la verdad. Sabemos (o no), quién está detrás moviendo los hilos. Desconocemos que intereses tienen. Pero les votamos porque deseamos que los «otros» no lleguen a gestionar, no lleguen a ser otros «tontos/as motivados/as» que aún seccionen más los derechos y libertades, en pro de aquellos que alimentan sus egos.

Estamos subidos a un tio-vivo de telerrealidad en el que nos abochorna lo que pasa, lo que dicen, lo que gesticulan, lo que insultan, lo que se mofan en la casa de la constitución, en la casa del pueblo y para el pueblo. Y jaleamos con banderas al color que pensamos que nos representa.

El desencanto provoca el caos. La incertidumbre. La apatía. El tedio. La sociedad acciona y reacciona desde la desilusión. La decepción anida en las calles, como buitre que otea el horizonte en busca de su alimento. Y ellos, ellas, esos tontos, tontas, motivados y motivadas, tienen siempre activados sus radares a la caza de una presa más.

Vuelva Usted Mañana

«Vuelva usted mañana», es uno de los artículos que Mariano José de Larra, sigue estando de mayor actualidad. ¡Un visionario! Larra escribió en el S. XIX un artículo que reflejaba la pereza y el tedio de las administraciones por gestionar los temas de los ciudadanos. Hace casi tres siglos de su publicación (el artículo original se escribió en 1833), y seguimos con la pereza.

Este fin de semana, nos fuimos a Valdepeñas, invitado a participar en el XXV Congreso de Sociología que organizaba la Asociación de Sociología de Castilla La Mancha, con una ponencia en la Mesa 13 sobre temas de discapacidad. El viernes, tranquilamente, ya llegamos para comer y nos volvimos ayer sábado noche por compromisos en Madrid. 24 horas muy bien aprovechadas reencontrándome con Natalia y conociendo y compartiendo con gente muy interesante, invitados y ponentes. Disfrutando de una localidad muy entrañable, con una gastronomía, un vino y unas gentes maravillosas.

Una de las ponencias que formaban parte de esa Mesa 13 sobre discapacidad, la impartió una profesora de la Universidad de Salamanca, abordando las dificultades del Arbitraje en materia de discapacidad en la administración pública. Y todos nos quedamos «lelos», cuando leyó una respuesta por escrito que le habían mandado desde una administración pública en referencia a cómo se gestionaba una posible queja de una persona con movilidad reducida ante un problema de accesibilidad. Siglo XXI. Vuelva usted mañana…

¿Cuándo las administraciones públicas pondrán al ciudadano en primer lugar? ¿Sólo en periodo electoral, que entonces parece que las cosas se mueven «un poco»? ¿Nunca? La pereza nacional se institucionaliza y se convierte en un mal endémico en el que la única vacuna posible para que no se expanda el contagio, es «querer» frente a «poder».

Tú me das, yo te quito

Llevamos una semana de circo. Donde dije «digo», digo «Diego» y ya ni me acuerdo si lo dije… Esto es lo que concluyen muchos negociadores de las mesas políticas que en estos días se han repartido el derecho a gobernar. El poder manda. Lo controla todo.

Los políticos nacionales nos han dado una lección sobre la supervivencia inmoral: todo por el sillón. ¡Ojo! Que yo estoy a favor de las negociaciones, del diálogo, de la consulta, de ceder sin pedir nada a cambio, sin condiciones, con el único interés del bien general. Ahora bien, ¿Se han gestionado estas negociaciones por el interés del bien común o del propio, es decir, del partido?

Veremos lo que aguantan tantos pactos de papel sobre el sillón. Cuánto tiempo tardaremos en ver el reverso de todas estas fotos dándose la mano y sonrientes, en instantáneas de puñales clavados sobre la espalda del rival/amigo de turno.

El interés general se difumina frente al interés de un logotipo, de una siglas. No muy tarde tendremos la necesidad de recordar a los alcaldes y presidentes que la moral es un conjunto de normas, creencias, valores y costumbres que dirigen o guían la conducta de grupos de personas en la sociedad, y permite distinguir cuáles acciones son buenas y cuáles malas para un grupo social.

Imagen:  Brian Wertheim on Unsplash

Todos callaron

Cada sábado nos vamos a dormir con mal cuerpo. Estamos viendo la espectacular y angustiosa serie de HBO titulada «Chernobyl». ¡Menos mal que es una miniserie! 😉 La inexplicable e incomprensible ineficacia del poder al que le importa un bledo la gente, tan sólo eso… ¡El Poder!

Todos Callan, post de @JgAmago en @thetopictrend imagen de Chernobyl serie de HBO
Imagen de la serie de HBO «Chernobyl»

Se callaron como un niño que rompe un cristal jugando con una pelota. Y mataron a miles de personas, infectaron y enfermaron a otros cientos de miles. Y no dijeron nada. No estaban preparados. ¿Estamos preparados? Mientras veo las escalofriantes imágenes de la serie de repente me pongo en Ascó, o en Almaráz, o en Zorita en España… Han pasado muchos años, si. Chernobyl fue el reflejo del ocaso de la URSS, si. Ya hemos tenido otros estados de alerta máxima -por desgracia- causado por otros acontecimientos no tan similares -por suerte-, si. Chernobyl alertó a las instituciones de energía nuclear de lo que podría pasar ante semejante catástrofe (era la primera vez que ocurría un serio percance en una central nuclear). Y pasó.

Pero de verdad… ¿Estamos concienciados de lo que puede ocurrir?

Nos echamos unas risas con las que lía Hommer en la central nuclear del señor Smithers en Los Simpsons… Pero quizás una vez más, la ficción es eso mueca de una preocupante realidad, reflejo de un triste pasado.

Te animo a que veas esta miniserie en: HBO España