Agresión

El pasado viernes se celebró el Día Internacional contra la Violencia de Género. Un día que no debería existir, como muchos otros, porque está en el deseo no tener que celebrar efemérides por situaciones que conllevan a la muerte de personas. No deberíamos celebrar algo para reivindicar lo que falta. Pero por desgracia sí. Es necesario seguir recordándole a la sociedad, estas y otras situaciones en las que se veja, se mata a una persona por el mero hecho de imponer la fuerza, la actitud, el predominio, su voluntad, frente al derecho y la libertad del otro/a.

Una vez más, determinada clase política, la que se escuda en la «Casa del Pueblo» para hacer y deshacer a su gusto, impunes, ha demostrado, no sólo no estar a la altura, más bien corroborar que son dignos del más absoluto desprecio y rechazo por parte de todos.

Respeto las creencias políticas y religiosas que no comulgan con las mías. Me gustaría que el resto de la sociedad respetara las mías. No es así, por desgracia. Es intolerable que estos/as especímenes se precien de ser los «elegidos», para golpear sistemáticamente, los derechos y libertades por los que otros luchan/luchamos cada día.

La escritora Christine Mason Miller dijo:

«En cualquier momento tienes el poder de decir que no es así como terminará la historia»

A las personas que no queremos a esta gente «escondida» en unas instituciones que les sirven de trinchera, me gustaría convencerles que, por encima de la idea política, después de todo, es la historia de cada uno/a. Nosotros/Tú eres quien escribe cada renglón, pero también el que decide cuándo borrarlo. Nosotros/Tú eres quien tiene el poder de decidir cómo finaliza esta aventura. Es el momento de invitarles a salir de ella.

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¿Cuánto tardaremos en contar con una, dos, tres mujeres más? ¿Cuándo nos levantaremos y comprobaremos que ese maldito, negro, oscuro y triste marcador dejará de sumar? ¿Qué necesita esta sociedad para dejar de atentar contra la vida de las mujeres? ¿Dónde se esconde la razón humana de la sinrazón?

Escuchar, oír, entender, comprender, luchar, nacer, trabajar, vivir… Acciones que piden y reclaman las mujeres (y muchos hombres también), para desterrar el miedo, la violencia, el acoso, la desesperación, la muerte de mujeres y niños de este país por la violencia machista. ¡No estás sola! Pero en ese aterrador momento en el que el hombre atiza sin piedad, ellas no tienen a nadie. ¿Y la justicia? ¿Y los políticos?

Son/Somos muchos los que tenemos que mirar detrás de las puertas cerradas y sumar esfuerzos para espantar el miedo y la realidad a poder vivir si miedo. #ToleranciaCero #HaySalida

Os invito a ver este conmovedor (pero por desgracia realista), cortometraje titulado «Behind Closed Doors»

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La Ventana

Voces. Golpes. Quejidos. Llantos. Puertas que se cierran. Lágrimas. Silencio. Esta es la frecuencia de ruidos que durante unos meses los vecinos de mi bloque hemos tenido cada fin de semana. Eran jóvenes. Educados. Estupendos. Los veías en la piscina, en el ascensor del edificio, en la puerta del garaje. Una pareja más. Pero los fines de semana aquel rostro educado, correcto, amable se convertía en un huracán de despropósitos. Insultos, gritos, amenazas, golpes, carreras… Era cuestión de minutos. El marido explotaba. Ella pedía disculpas. Entoces el golpe seco. Silencio. Los vecinos golpeaban la puerta. Pedían explicaciones. Incluso alguna vez hemos llamado a la policía. Pero ella salía a la puerta, pedía disculpas. Todo volvía a la normalidad hasta el siguiente domingo. La paz se volvía guerra. La batalla se había perdido. En mi casa el escalofrío recorría cada metro cuadrado. Y me preguntaba: ¿Qué puede llevar a que este chico agreda a su pareja? ¿Qué motiva esa terrible humillación, esa beligerante actitud? ¿Cómo se puede maltratar a alguien a quien quieres así? Tan sólo quedaba subir el volumen de la televisión. Y esperar. Al silencio.

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Impactante campaña contra la violencia de género en Canadá que puedes ver en este enlace: clica aquí.

El monstruo

El monstruo que hay en tí, en mi… Ese que sale en los momentos de ira, de enojo, de decepción, de enfado… Un monstruo que se esconde en lo más recóndito de nuestro ser y, a veces, explota sin sentido, y consentido para hacer el daño.

La violencia no se combate con violencia. Si con acción. El monstruo genera otros muchos monstruos: ira, rabia, incomprensión, odio… ¡Muerte!

¿Qué pensarán los niños de todo esto?

Behind the Closet, cortometraje contra la violencia de género

Os invito a ver este «terrorífico» cortometraje contra la violencia de género: «Behind The Closet»