Socialité

No… No voy a hacer bandera del programa “rosa” de la cadena Mediaset. No. Este post surge tras ver el exquisito capítulo 3, de la tercera temporada de esa “joya” visual de Netflix titulada “The Crown”, y basada en la vida, obra y milagros de la reina Isabel II de Inglaterra.

Ya supimos de las diferencias entre la princesa Margarita (hermana pequeña de Lilibeth), y la “queen”. En este capítulo (non spoiler), se consolida el motivo de esas notables discrepancias: la empatía, el don de gentes, la “socialité”.

Socialite post de @jgamago en #Reinventarse
Photo by Louis Hansel on Unsplash

Me considero una persona sociable. Lo he sido toda mi vida. Me gusta conocer gente, aprender de las personas, saber de experiencias, compartir vivencias, viajar, leer, mirar, descubrir… Creo que la socialización es una fuente inagotable de sabiduría para una persona, y para el grupo. Ahora bien: hay que saber medir el grado de compensación entre lo que otros ofrecen, lo que tú demandas, y lo que el resto solicita.

La edad marca la pauta: somos jóvenes y vivimos de experiencias locas…, maduramos y empezamos a separar el grano de la paja…, nos consolidamos y vamos asentando lazos estrechos…, pero siempre alerta a las nuevas oportunidades, a nuevas “socialités” que nos aporten algo real. Vida.

Tras el boom planetario de Rihanna, y tras unos años dedicados a otras facetas creativas, la cantante declaró hace poco: “Mi círculo de amistades cada vez es más pequeño. Y créanme que cada vez estoy mejor”.

Mi/Su verdad

Unos creen en los Reyes Magos. Otros creen en Santa Claus. Unos creen en Dios. Otros creen en Buda. Unos creen en la vida después de la muerte. Otros creen en “vivir la vida, que ya después…”. Unos creen en las derechas. Otros creen en las izquierdas. Y cada uno de estos cree en su verdad. ¿Por qué no puedo creer yo en la mía?

Mi/Su Verdad by @JgAmago en #Reinventarse

Mi libertad comienza en el espacio exacto que me separa de ti. Yo respeto tu espacio, por tanto tu libertad, por tanto tu verdad… ¿Qué necesidad tienes tú de entrar en mi verdad, mi libertad, mi espacio? ¿Quién te crees tú para irrumpir en mi respeto?

Una de mis doce uvas (no recuerdo si la última o la primera), pidió que viviéramos en un mundo en el que el respeto es la frontera entre tu creencia y la mía. En el deseo de vivir como yo quiero, y como tú quieras, sin hacer daño al otro.

No es tan difícil. Es cuestión de mi/tu verdad.

Feliz Año.