Luca

Huele a verano. Y parece ser que, este estío, vamos a poder olerlo mejor (con sus buenos y sus malos aromas), ya que no estaremos obligados a llevar mascarilla mientras que estemos al aire libre. ¡No sé como acabará esto, pero creo que son buenas -pero tempranas-, noticias!

Ayer vimos “Luca” la nueva MARAVILLOSA película de animación de Pixar para Disney, una exquisita joya que rezuma verano, sal, agua, sol, calor, pantalones cortos, sangría, pescadito frito y mar. Una estupenda película que habla de diversidad, de diferencia, de inclusión, de amistad, de minorías, de todo eso que no soportan los de verde (imagino que les prohibirán a sus hijos verla, porque desde el momento “0” la película respira diferencia). Bueno, quizás les dejarán disfrutarla con la perorata final de que “¡veis hij@s, son unos monstruos!”. Y se quedarán tan panchos.

Películas como esta (o como su anterior joyita “Soul”), deberían de ser asignatura obligatoria en los centros de educación primaria (y secundaria), para poner en común con los alumnos y alumnas la diversidad de la sociedad. Porque ¿Quién de nosotros es lo suficientemente “normal” como para decir qué se considera “normal”?

Cuento de Hadas

La nueva temporada de la obra maestra de Netflix, “The Crown”, no está dejando indiferente a nadie. Hasta tal punto que el gobierno británico ha pedido que, en los títulos de comienzo de cada capítulo, aparezca una referencia a que se trata de una ficción. Esta polvareda se está levantando por la imagen que se están lanzando de la difunta Lady Di, Diana Spencer, magníficamente interpretada por la actriz Emma Corrin. Y la pregunta que nos hacemos en casa, después de ver cada magnífico capítulo es: ¿Realmente Diana desconocía el “charco” en el que se estaba metiendo? ¿Estaba enamorada hasta “las trancas” de Carlos? ¿Era una ingenua? ¿Se creyó su propio cuento de hadas?

Cuento de hadas, post de @JgAmago en #ReinventarseBlog
Imagen de Annie Spratt en Unsplash

Ficción o verdad, Diana fue un juguete roto a manos de un estamento tan demodé como sus propias normas (la escena en la que Diana entra en el palacio y la princesa Margarita le dice cómo y a quién debe el saludo es angustiosa). Yo no soy anti monarca, ni mucho menos, pero la realidad de su propio estatus está fuera de lugar en esta sociedad. Es puro anacronismo del pasado. En Inglaterra, en España, en Bélgica, en Holanda o en Marruecos. Y su “modernización” se enfrenta a su propio lastre: la tradición. El escritor Carlos Fuentes dijo:

“Para crear debes estar consciente de las tradiciones, pero para mantener las tradiciones debes crear algo nuevo”.

Carlos Fuentes (1928-2012)

Cada sábado seguiremos saboreando sorbo a sorbo, como el buen brandy o whisky, un capítulo de esta enorme serie y, que cada memoria individual se construya la semblanza de una mujer que se creyó vivir un cuento de hadas, y al final no supo vivir nada más que una pesadilla.

La Vuelta

La “vuelta al cole” ha sido difícil. Tanto que a los dos días me tuve que meter en la cama con 38,2 de fiebre. Los cinco días en Maspalomas me resetearon el disco duro de tal manera que despertar el martes 7 para ir a trabajar fue como salir de una anestesia dulce, corta y placentera. ¡Pero había que volver!

Entre fiebre y fiebre, paracetamol e ibuprofeno, jarabes y litros de agua, tuve mis momentos lúcidos para ver un nuevo episodio de la 3ª temporada de “The Crown”, esa obra maestra de Netflix sobre la vida de la reina Isabel II de Inglaterra. Nos tocaba ver el capítulo sexto titulado “Tywysog Cymru” en el que el príncipe Carlos (magníficamente interpretado por Josh O´Connor), debe pasar tres meses en Gales para conocer el país del que es su máxima autoridad. Si ya en la segunda temporada pudimos ver un capítulo durísimo sobre la tormentosa educación de Charles en un internado, ahora vemos como se enfrenta, dejando por unos meses su acomodada educación en Cambridge, a un país que no le quiere, con un idioma e historia que desconoce, y con unos compañeros que no le aceptan. Cada secuencia dibuja con exquisita precisión, la actitud y aptitud de un principe/persona que busca desesperadamente a una familia, en lugar de un trono.

Pero lo peor está a su vuelta a Londres.

La Vuelta post de @JgAmago en #Reinventarse imagen gracias a Revista GQ
“La Vuelta” post de @jgamago en #ReInventarse (Foto cortesía de Revista GQ).

En un cara a cara con la reina, Carlos manifiesta sus desacuerdos con la corona y con su madre exigiendo como futuro heredero y como hijo, su lugar, su voz y su posición. Isabel II no lo puede dejar más claro… ¡Pero no haré spoilers al respecto, mejor verlo!

Hay veces que el exilio, por muy duro que sea, es el mejor refugio para no tener que volver a casa.

Distopia

Una distopía​ o antiutopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma.​ Esta sociedad distópica suele ser introducida mediante una novela, ensayo, cómic, serie televisiva, videojuego o película.

Estamos viendo últimamente cómo la ficción se aproxima a la realidad. Muy pocos acertaron en cómo iba a ser el futuro. En aquellas películas de ciencia ficción en las que los coches volaban, otras galaxias se habitaban ante la masificación en la tierra, o vestíamos con uniformes “raros”, fueron tan sólo quizas el sueño de un guionista al que le falló su predicción. Sigue siendo una quimera. El cine y la televisión intentaron escribir una realidad futura sin mucho acierto.

Ahora, las series de televisión y algunas novelas nos están presentando escenarios que -por desgracia-, algunos poderosos quieren hacer verdad. La ficción cada vez está mas próxima a la realidad. “The Man in the high castle”, “El cuento de la criada”, “Altered Carbon”, “3%” o la última serie que he comenzado a ver “Years&Years” (brutal el episodio piloto, vamos a ver cómo continua), están alertando de esas sociedades indeseables que determinados poderes desean instaurar. Os recomiendo este estupendo post de Yorokobu al respecto.

Distopia post de @jgamago en #ReInventarse
Distopia por @jgamago en #ReInventarse

Miedo. Lo tenemos tan cerca que produce pavor. Si la ciencia ficción no acertó (ya veremos si llegamos a vivir para contar que “Blade Runner” fue la distopia del S.XX), cada vez estamos más cerca de constatar que alguna de estas series de televisión -que os recomiendo ver-, no inventaron un mundo construyendo hipótesis de dificil factura. Más bien fueron visionari@s catastrofistas de un mundo mucho peor.

Imagen: Blasting News

Depende del cristal con el que se mira…

Cuando un padre o una madre ha preguntado a sus hijos adolescentes aquello de: “Hijo/a, y tú de mayor… ¿Qué quieres ser?” y el susodicho/a ha respondido con esta lapidaria sentencia: “¿Yo? ¡Pues Youtuber, vaya pregunta!”, a mas de un padre/madre le ha dado una crisis de ansiedad y un vahído del susto. Primero por no saber a ciencia cierta, qué profesión es esa. Segundo por que, si ya están hasta las narices de que no saquen la mirada del móvil y conecten con la realidad, esa profesion es tan irreal y fictica como una foto sin “likes”.

Antes mirábamos la vida pasar con nuestros propios ojos, y nos encontrábamos con la dura realidad, o la irrealidad de la ficción, a través de la televisión. Ahora desconectamos de la triste realidad para conectar con la ficcionada y edulcorada irrealidad de las redes sociales. Busca fotos #sinfiltros. Busca. 😤

Depende del cristal con el que se mira, un post de @jgamago en #ReInventarse
Depende del cristal con el que se mira, un post de @jgamago en #ReInventarse

¿Y si dejamos de mirar aInstagram como un reflejo de una realidad y empezamos a mirarlo como el espejo de la bruja malvada? Seguro que si nos hablara empezaría a contestar con #hashtags 😵

Imagen: Recreoviral