Vergüenza/Tristeza

¡Vaya dos momentos que hemos vivido este fin de semana! Situaciones que me generan tristeza, y vergüenza. Vergüenza por lo acontecido la noche del viernes, más de 25.000 jóvenes se concentran en un macho botellón en la explanada de la UCM, en Ciudad Universitaria de Madrid. No sé que trataban de demostrar. Si pretendían hacerse valer, sacar su orgullo, su rebeldía…, tras este acto, han dejado clara su posición: IRRESPONSABILIDAD. Ya se que estos 25.000 no representan a otros cientos de miles (que llenaron Twitter y otras redes sociales de rechazo, repulsa y cabro), pero han mostrado sus cartas. Cuando hay que estar, no saben ni dónde estar.

Tristeza me genera el acto del sábado en Chueca, en el que un grupo de neonazis acamparon a sus anchas sembrando el miedo, el desconcierto, la incredulidad por el barrio insignia de las libertades, la diversidad y la tolerancia. El miedo frente a la razón. La persecución frente a la libertad (eso que tanto pregonan “sus socios”). Acoso, terror frente al #loveislove. España es uno de los países en los que han repuntado los delitos de odio (Barcelona, Madrid entre las principales ciudades).

No vamos hacia una revolución. Caminamos hacia una involución. Vergüenza y tristeza. Si. Mucha.

Luca

Huele a verano. Y parece ser que, este estío, vamos a poder olerlo mejor (con sus buenos y sus malos aromas), ya que no estaremos obligados a llevar mascarilla mientras que estemos al aire libre. ¡No sé como acabará esto, pero creo que son buenas -pero tempranas-, noticias!

Ayer vimos “Luca” la nueva MARAVILLOSA película de animación de Pixar para Disney, una exquisita joya que rezuma verano, sal, agua, sol, calor, pantalones cortos, sangría, pescadito frito y mar. Una estupenda película que habla de diversidad, de diferencia, de inclusión, de amistad, de minorías, de todo eso que no soportan los de verde (imagino que les prohibirán a sus hijos verla, porque desde el momento “0” la película respira diferencia). Bueno, quizás les dejarán disfrutarla con la perorata final de que “¡veis hij@s, son unos monstruos!”. Y se quedarán tan panchos.

Películas como esta (o como su anterior joyita “Soul”), deberían de ser asignatura obligatoria en los centros de educación primaria (y secundaria), para poner en común con los alumnos y alumnas la diversidad de la sociedad. Porque ¿Quién de nosotros es lo suficientemente “normal” como para decir qué se considera “normal”?

El Pico

Se ha convertido en la esperanza de todas y todos. En la meta por el control de la pandemia. En la señal por la que pasar, como corredor de fondo después de 42 kilómetros de maratón, para terminar la prueba. Y cada vez que oigo o leo esa palabra, a mi mente me viene las películas de Eloy de la Iglesia. Aquellos filmes en los que se mostraba la realidad sobre el mundo de las drogas en la España de la Transición. Cinema Verité, que dirían los franceses. Radiografía de una realidad que entró en miles de casas y destrozó familias, jóvenes, realidades, futuros…

El Pico post de @JgAmago en #Reinventarse
Imagen de GoaShape en Unsplash

El coronavirus está poniendo a la sociedad mundial a prueba. Al límite. ¡Y ya veo el rédito que algunos le sacarán a esta pandemia, a esta crisis mundial! Los que lo hicieron mal, porque no pedirán perdón y lanzarán balones fuera. Los que no hicieron nada, porque arremeterán con todas sus fuerzas contra los que lo hicieron mal o “menos bien”, y utilizando como arma arrojadiza los miles de muertos y afectados. Y los que estamos entre medias, daremos las gracias por haber superado esta prueba de fuego: seguimos vivos, bien, con nuestras familias y amigos. Volveremos a nuestros trabajos, retomaremos con cierta normalidad (lentos, pero seguros), nuestras vidas… Otros no. Ya no estarán con nosotros en la próxima cena de Navidad. O habrán perdido el trabajo que tanto les costó conseguir y mantener.

Y los que lo hicieron bien, seguirán adelante con sus vidas, sin darle importancia, por que en eso consiste sus vidas: en hacer el bien a los demás. ¡Gracias a los médicos, sanitarios/as, enfermeros/as, voluntarios/as, dependientes/as… Gracias!

En esta ruleta rusa que es vivir, siempre hay ganadores y perdedores. Es curioso que algunos siempre apuestan “todo al negro” y siempre, siempre ganan.

Diversas e Iguales

Las mujeres mueven el mundo. No hay duda. Bueno, algunos aún sí. A pesar de vivir en un planeta que rezuma machismo por los poros de mares, océanos y casquetes polares, somos, existimos, estamos gracias a las mujeres. Entonces ¿Por qué esa desigualdad?

Diversas e Iguales post de @JgAmago en #ReInventarse
Imagen de Miguel Bruna en Unsplash

Les cuesta vivir en igualdad porque se empeñan en seguir construyendo un mundo sin inteligencia. A golpe de instinto. Ordeno y mando frente al cambio de perspectiva en el que la diversidad conlleva el futuro de una sociedad más justa y equilibrada para tod@s. Más lógica y coherente. Más social. Avanzar requiere IGUALDAD.

Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

Rosa Luxemburgo

Sororidad

Derivado del latín “soror” que significa “hermana”, sororidad es un neologismo que se emplea para referirse a la solidaridad entre mujeres en un contexto de discriminación sexual.

En la última publicación de mi gran amiga Nuria Coronado, editora, periodista, conferenciante, formadora, referente feminista y luchadora hasta la extenuación por los derechos de la mujer, es la palabra que más se repite (junto con patriarcado). Su ensayo titulado “Mujeres de Frente” y editado por LOQUENOEXISTE, es de cabecera, y os lo recomiendo SI o SI. Yo he aprendido mucho.

Sororidad post de @JgAmago en #ReInventarse
Imagen de Jen Theodore vía Unsplash

De las 20 entrevistas a mujeres activistas, luchadoras, feministas y defensoras de la igualdad, quizás la que más me haya gustado es la realizada a Pamela Palenciano de la que destaco esta frase:

Si desde que somos pequeños confundimos el amor con la violencia no llegaremos nunca al amor del bueno. Necesitamos un amor sin control, sin intereses.

Mujeres de Frente. Nuria Coronado. Ed. LOQUENOEXISTE, página 105.

El amor romántico, la pasión, la atracción, el deseo…, son palabras que ellos manipulan, transforman como los cambiantes en las series como Juego de Tronos o The Witcher, y que controlan la voluntad de algunas mujeres -jóvenes o no. Ellos las manejan para controlar, para someter, para no perder el poder. Ellas las aceptan con la sumisión y el miedo a deshacerse de lo que entienden como “amor del bueno”. Y una vez más saber identificar a los cambiantes, es un trabajo de educación, de enseñanza para no confundirse y para alertar cuándo se pierde el derecho a ser, a vivir, a pensar, a decidir, a amar, a querer o a odiar.

Abre los ojos. Otras formas de amar, son posibles.