Frivolidad

La actualidad informativa (en España), de esta semana ha estado marcada por las manifestaciones suscitadas a raíz de la detención del rapero Pablo Hasel por sus letras contra el establishment (y alguna que otra cosa más). No voy a entrar en el debate sobre la libertad de expresión y el derecho a manifestarse libremente, sino en los comentarios que algunos jóvenes hacían a los medios en medio de las revueltas (provocadas, como siempre, por los mismos indeseables que convierten una manifestación en un campo de batalla).

Frivolidad post de @JgAmago en #ReInventarseBlog con imagen de Pexels
Foto de Amine M’Siouri en Pexels

Estos jóvenes argumentan que “están cansados de la pandemia”, que “les han cercenado un año de sus vidas”, que “quieren volver a vivir sus vidas sin restricciones…” ¿No son argumentos muy poco solidarios? Creo que han pecado de frivolidad y egoísmo. TODOS, repito TODOS Y TODAS estamos agotados de la pandemia. TOD@S padecemos, sufrimos la “fatiga pandémica” que tanto se comenta. Pero no por ello salimos a incendiar las calles. ¿No sería mejor ser medianamente responsables y hacer todo lo posible para que el COVID se frene, para que podamos mantener “cierta normalidad” y recuperar la vida que llevábamos antes? ¿Por qué no miran hacia las personas mayores, que siguen encerradas en sus casas, sin juntarse con sus amigas/os a jugar a las cartas o a tomar el café y que suman el 40% de los muertos de esta terrible plaga, muchos de ellos en tratamiento psicológico para soportar la soledad? ¿Y las personas que han perdido su trabajo y está pidiendo en los Bancos de Alimentos? ¿Y las personas que están en ERTE? ¿Y los médicos y sanitarios que no pueden más y que soportan luego vuestras acciones en sus carnes, cuidando de tod@s? ¿Y los niños y niñas que han manifestado un comportamiento ejemplar aguantando encerrados y sin socializar para prevenir ser portadores del COVID? Perdonar, pero creo que esta vez NO tenéis razón. O por lo menos no es lógico que utilicéis este argumento. No. Esta vez el punto de mira debería haberse dirigido hacia otro foco.

Por favor, mirad más allá y veréis cómo una gran parte de la sociedad se afana en soportar esta pandemia, para dejaros/dejarnos un mundo, un poquito mejor. No lo estropeéis ahora que -quizás- podemos empezar a ver la luz al final del túnel.

“La esperanza es lo que haces que sigas respirando, aún cuando la presión de una vida te esté asfixiando”

Anónimo

Escombros

Vamos a ser incapaces de encontrar los cimientos bajo tanto escombro. Su basura nos llega a la barbilla. Nos tapa la pituitaria con aromas fabricados de sus propias heces. Algunos no los saben reconocer, y se creen que es Channel (con “doble n”). Los que quieren -por irresponsabilidad-, huyen. Los que nunca se escapan, siguen resistiendo. Los que podemos huir, pero por responsabilidad sabemos que debemos quedarnos, aguantamos. ¡Esto NO hay quien lo resista!

Escombros post de @JgAmago en #ReInventarseBlog con imagenes de Unsplash
Imagen de Fabian Struwe en Unsplash

Pero sobreviviremos. Y la pregunta siempre en el aire: ¿Resurgirá el Ave Fenix? ¿Será capaz de emerger de entre los escombros, las ruinas, el desastre, la crisis o el tsunami que está por venir? En la mayoría de los ciudadanos está el deseo, el sueño, el anhelo, la esperanza de que SI. Ya vendrán “los otros” a pedirnos esfuerzos.

Espero que, cuando llegue ese momento, tod@s tengamos el recuerdo imborrable que, cuando fue necesario, muy pocos se acordaron de poner por delante la cordura, antes que su sillón.

Volver

¿Qué tal el verano? Espero que por lo menos hayas podido desconectar o descansar unos días. Yo ya llevo dos semanas de “vuelta al cole” pero no he retomado la actividad del blog antes porque me había propuesto empezar el último domingo de agosto. Soy muy “germano” con determinados propósitos 😉. Y aquí estoy.

Enfrentarse al papel/pantalla en blanco es siempre difícil. Y más después de tanta infoxicación y -a la vez-, desconexión. Podría hablar de la falta de solidaridad y responsabilidad de una parte de la sociedad española; de la absoluta ineficacia y falta de previsión e interés de los que se hacen llamar políticos y/o gobernantes; del cambio climático tan notorio con días en los que en 24 horas pasamos de 38º a 24º… Pero me agobia, me cabrea, me encienden uno, el otro y el de más allá. Así que, en la víspera en la que más de un millón de niños/as adolescentes y jóvenes se incorporan a la aulas (¡la que se avecina va a ser, épica!), voy a hablar del cole.

Volver post by @JgAmago en #ReInvetarseBlog
Imagen de Deleece Cook en Unsplash

Un lugar mágico para algunos; un potro de tortura para otros. Un espacio para aprender; otros lo aprovechan para desaprender. Un entorno para hacer amistades eternas; otros para crearse enemigos villanos. Un encuentro con el maestro/a que te cambiará la vida; un inquisidor amargado para otros/as. Miles de momentos para recordar; miles de horas que odiar. Lecciones de vida para aprovechar; un castigo infinito al que no quieren ni mencionar. Un aprendizaje cada día, algo nuevo por descubrir; cosas que no me sirven para nada, quiero huir.

Blanco y negro. Cara A y Cara B de un mismo álbum que cada uno/a interpreta como desee. Este año está siendo, va a seguir siendo raro, sí. El colegio no lo va a ser menos. ¡Qué Dios/Ala/Yahve/Buda nos pille confesados/as!

Cartas para la abuela

Durante los largos días del confinamiento, cada uno ha intentado encontrar un momento para hacer algo diferente, salir de la monotonía, y no volverse loco. Unos ejercicio en casa, otros cocinar, muchos dedicar tiempo a leer, estudiar… ¡Otros a escribir! Y, para aquell@s lectores que aún no le conozcais, quiero presentaros a mi amigo Gonzalo, que cada día de este tortuoso confinamiento (y aún continúa escribiendo), nos ha compartido desde su página de Facebook y su perfil de Instagram unas maravillosas misivas a su abuela, que vive en el pueblo de Cariño, en Galicia, para tranquilizarla por todo lo que estábamos pasando en Madrid (y resto de España, por supuesto), durante la pandemia del COVID-19. ¡¡Hasta la Voz de Galicia se hizo eco de esta correspondencia virtual en este artículo publicado el 6 de abril!!

Cartas para la abuela post de @JgAmago en #ReInventarseBlog
Imagen de Joanna Kosinska en Unsplash

Gonzalo cada día sin faltar a su cita con la abuela, ha ido contando, en un diario de situaciones reales, anécdotas, vivencias y reflexiones, cómo lo estaba pasando desde su casa en el Barrio de Las Letras de Madrid. Su salón/dormitorio, su balcón, han sido las atalayas de esta tierna correspondencia llena de anécdotas y detalles, que han ido quitando hierro a la preocupación de su abuela que, desde la distancia, y quizás sin comprender muy bien lo que estabamos pasando, temía por su nieto. Madrid era un lugar infectado. Tod@s teníamos miedo. Desde la distancia, la preocupación siempre suma enteros.

Con ternura, humor, rabia, cinismo, mala leche -a veces-, cariño, comprensión, desesperanza, tristeza, moriña… Gon nos ha hecho reir, llorar, sonreír, ilusionar, abrazar, quedarnos en casa, cabrearnos, solidarizarnos, soñar… Y desear con pasión visitar su pueblo, Cariño.

Gracias Gon. Y recuerda que este miércoles, invito yo 😉

De 0 a 100

No tengo carnét de conducir. Nunca me ha apetecido sacármelo, ni -afortunadamente, lo he necesitado. Ni fue una prioridad en mi adolescencia, ni es una tarea pendiente ahora en mi madurez. Simplemente no estaba (ni está), en mis prioridades. Pero recuerdo que en casa, cuando mis hermanos buscaban coche para comprarse, o mi padre decidía cambiar el que teníamos (siempre de la marca Renault), rápido buscaban en los catálogos la referencia de lo que tardaba el automovil en ponerse de 0 a 100 kilómetros por hora. “Aceleración: de 0 a 100 en 5,8 segundos”.

En esta semana, los españoles nunca hemos estado más pendientes de si pasábamos o no de 0 a 100. O mejor, de la fase 0 a la fase 1. Y en esta ocasión, el coche se ha quedado sin venderse en Madrid y otras ciudades de España.

De 0 a 100, post de @JgAmago en #ReInventarse #blog personal
Imagen de Chris Liverani en Unsplash

Derecha contra izquierza. Los del “medio” dejan de mirar a un lado y comienza a arrimar la cebolleta a los otros, porque están viendo que los unos se radicalizan… La calle enfrentada. Los balcones se enmudecen unos a otros con aplausos vs caceroladas vs gritos vs amenazas. Y enconados en posturas enfrentadas, llegan los más “humildes” y dan ejemplo:

“En una pandemia no hay culpables, sólo víctimas”

Tomás Guitarte, diputado de “Teruel Existe” el 10/04/2020

“Nosotros, señorías, apoyaremos la prórroga del estado de alarma. Y lo haremos porque así lo recomienda el comité científico principalmente”

Tomás Guitarte, diputado de “Teruel Existe” el 7/05/2020

Pero estas lecciones se quedan en un escenario denostado y desgastado por la propia naturaleza de sus habitantes. La “casa del pueblo”, el ágora en la que toman posesión los representates de los ciudadanos y ciudadanas de este país (o paisanaje, como diría el gran Forges), es una Rue del Percebe (gracias maestro Ibañez por esos momentos de historia e historietas sin parangón), a la que le falta humor e inteligencia. Sobran hiel y personalismos.

A este país, le faltan muchos Ibañez y Forges, y le sobran demasiados Esteso y Pajares.