Todos callaron

Cada sábado nos vamos a dormir con mal cuerpo. Estamos viendo la espectacular y angustiosa serie de HBO titulada “Chernobyl”. ¡Menos mal que es una miniserie! 😉 La inexplicable e incomprensible ineficacia del poder al que le importa un bledo la gente, tan sólo eso… ¡El Poder!

Todos Callan, post de @JgAmago en @thetopictrend imagen de Chernobyl serie de HBO
Imagen de la serie de HBO “Chernobyl”

Se callaron como un niño que rompe un cristal jugando con una pelota. Y mataron a miles de personas, infectaron y enfermaron a otros cientos de miles. Y no dijeron nada. No estaban preparados. ¿Estamos preparados? Mientras veo las escalofriantes imágenes de la serie de repente me pongo en Ascó, o en Almaráz, o en Zorita en España… Han pasado muchos años, si. Chernobyl fue el reflejo del ocaso de la URSS, si. Ya hemos tenido otros estados de alerta máxima -por desgracia- causado por otros acontecimientos no tan similares -por suerte-, si. Chernobyl alertó a las instituciones de energía nuclear de lo que podría pasar ante semejante catástrofe (era la primera vez que ocurría un serio percance en una central nuclear). Y pasó.

Pero de verdad… ¿Estamos concienciados de lo que puede ocurrir?

Nos echamos unas risas con las que lía Hommer en la central nuclear del señor Smithers en Los Simpsons… Pero quizás una vez más, la ficción es eso mueca de una preocupante realidad, reflejo de un triste pasado.

Te animo a que veas esta miniserie en: HBO España

Distopia

Una distopía​ o antiutopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma.​ Esta sociedad distópica suele ser introducida mediante una novela, ensayo, cómic, serie televisiva, videojuego o película.

Estamos viendo últimamente cómo la ficción se aproxima a la realidad. Muy pocos acertaron en cómo iba a ser el futuro. En aquellas películas de ciencia ficción en las que los coches volaban, otras galaxias se habitaban ante la masificación en la tierra, o vestíamos con uniformes “raros”, fueron tan sólo quizas el sueño de un guionista al que le falló su predicción. Sigue siendo una quimera. El cine y la televisión intentaron escribir una realidad futura sin mucho acierto.

Ahora, las series de televisión y algunas novelas nos están presentando escenarios que -por desgracia-, algunos poderosos quieren hacer verdad. La ficción cada vez está mas próxima a la realidad. “The Man in the high castle”, “El cuento de la criada”, “Altered Carbon”, “3%” o la última serie que he comenzado a ver “Years&Years” (brutal el episodio piloto, vamos a ver cómo continua), están alertando de esas sociedades indeseables que determinados poderes desean instaurar. Os recomiendo este estupendo post de Yorokobu al respecto.

Distopia post de @jgamago en #ReInventarse
Distopia por @jgamago en #ReInventarse

Miedo. Lo tenemos tan cerca que produce pavor. Si la ciencia ficción no acertó (ya veremos si llegamos a vivir para contar que “Blade Runner” fue la distopia del S.XX), cada vez estamos más cerca de constatar que alguna de estas series de televisión -que os recomiendo ver-, no inventaron un mundo construyendo hipótesis de dificil factura. Más bien fueron visionari@s catastrofistas de un mundo mucho peor.

Imagen: Blasting News

Sin cita

He empezado a ver una serie documental en Netflix que se llama “The Undatables”. Esta serie se centra en las historias de diferentes personas con discapacidad que tienen dificultades para encontrar pareja y, cómo a través de dos agencias especializadas de contactos que tienen entre sus clientes a otras personas con discapacidad, les ponen en contacto para encontrar a su media naranja.

Los capítulos, de unos 40 minutos de duración, siguen una misma estructura: presentan al hombre o mujer que busca pareja. Seguidamente hace aparición la persona de la agencia y algún familiar o amigo que explica las dificultades que éste o ésta tiene para encontrar el amor. A continuación se genera una cita con un chico o una chica que ha respondido a su anuncio, o bien que la agencia les ha encontrado. Finaliza con la cita en sí y con su consecución en posibles más citas, o con el chasco de que aquello no haya funcionado.

Tras ver dos temporadas (son cortitas), me alegra saber que no hay un patrón ante el fracaso por ser diferente. No hay un dato que nos indique dónde reside el fallo de las flechas de Cupido en las personas con discapacidad. No. Las dificultades son las mismas que en el resto de la sociedad: falta de conexión, intereses dispares (yo quiero niños, tu no; yo quiero una relación, yo un rollo…), la distancia…

La serie engancha, sobre todo por alguno de los personajes que rescatan al comienzo de cada temporada, analizando cuál es la situación actual tras los primeros contactos. Y me han fascinado “el poeta” Shaine, la adorable Kate o el romántico Sam. Sinceridad, pasión, honestidad, miedo, verguenza, dolor, esperanza, ilusión, confianza… Todos esos sentimientos que se generan cuando te encuentras solo y buscas una persona de confianza con la que ir más allá de una sincera amistad.

Sin cita post de @jgamago en #Reinventarse

Pero más allá de la empatía por estos hombres y mujeres (y con cuidado de no caer en la ternura, y por tanto en el erróneo sentimiento de la conmiseración), está el respeto hacia la igualdad. El amor no tiene edad, sexo ni identidad. Cupido dispara sus flechas y no siempre acierta. Pero la libertad de tod@s las personas comienza con el derecho a la propia elección de su deseo (sin dañar al del otro), y por tanto de ser tan respetable -o más-, que el tuyo y el mío.