Leer es Vivir

Mientras que el pasado viernes en el hotel, descansaba la espalda un rato antes de “meterme en faena”, en un evento en el que tuve que colaborar, leí una noticia que me dejó sin palabras: Una jueza de Castellón ordena la retirada urgente de libros de temática LGTBI repartidos a los institutos apelando al riesgo de «perjuicios irreparables» Volví a leer, por si el cansancio del montaje del stand me había trastocado la vista… ¡No, seguía diciendo lo mismo! Y esto ha ocurrido en España, no en Rusia, Polonia o Hungría. ¡Toma LIBERTAD!

Yo he leído alguno de esos libros, incluso los he recomendado en mis cuentas de redes sociales. Y puedo de decir de ellos, muchas cosas, pero nunca, alguno de los argumentos que utiliza esta jueza para prohibirlos. Primero, leer es vida. Segundo, como dice el escritor Emilio Teixidor, la lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para progresar. Tercero, leer alimenta la imaginación y favorecer la concentración. Cuarto, la lectura ayuda a mejorar algunas habilidades sociales, como la empatía. Quinto, porque como dijo Cicerón: “a hablar no se aprende hablando, sino leyendo”. Sexto, leer ayuda a desarrollar la libertad de expresión, la cultura y la información de una persona. Séptimo, leer reduce el estrés y nos facilita una paz y tranquilidad que con otras actividades no tenemos. Octavo, es un entretenimiento gratuito: vas a la biblioteca, coges un libro y listo. O buscas por internet, te lo descargas (perdón a los autores por las descargas ilegales), y a disfrutar. Noveno, mejora la memoria; cada nuevo recuerdo que creas forja nuevas sinapsis (vías cerebrales) y fortalece las existentes. Décimo, leer fomenta la “teoría de la mente”, la capacidad de inferir lo que sienten o piensan las otras personas, sin que lo digan. Y después, tú, decides, piensas y opinas como tú consideras.

Señora jueza de Castellón, ¡¡LEA!!. Más allá de sus libros de derecho, hay vida. Quizás a usted, lo que le pasa, es… eso, que no tenga vida.

Enseñar y Aprender

Ayer terminé mi última sesión formativa de este año 202, a alumnos/as del Máster en Gestión de RRHH en la Empresa de EAE Business School. En esta edición he tenido 16 profesionales acompañándome. Muchos de ellos/as con el objetivo de REINVENTARSE profesionalmente, preparándose para el salto desde otras disciplinas y desempeños profesionales, al apasionante mundo de la gestión de Personas y Talento. Un grupo fantástico, muy interesado y comprometido. ¡Gracias por vuestro interés en APRENDER!

Anoche, después de casi 4 años sin vernos, vinieron a cenar a casa Pilar y Jaime. Después de ponernos al día con nuestras historias personales y profesionales (si bien siempre hemos estado en contacto), empezaron a surgir un montón de interesantes temas que nos llevaron hasta las 2 de la madrugada… ¡Y aún podríamos seguir charlando! Uno de ellos fue sobre el papel que los profesores asociados tenemos para ENSEÑAR a los alumnos/as de educación universitaria y/o profesional (Máster, Postgrados, etc.).

Si hay algo que siempre he valorado y agradecido es que me enseñen, no me adoctrinen o me formen. Enseñar es mucho más. Es bajar a la tierra. Es subir una realidad. Es poner entre el alumno/a y la teoría los hechos, la práctica ante una materia que, a veces, puede arrastrar a un pozo de tedio, desinterés, apatía y abandono.

Estamos viendo una serie de televisión en Disney+ que os recomiendo, “Genius” y la primera temporada se centra en la figura de Albert Einstein. El profesor Einstein odiaba las clases magistrales. Su pasión era enseñar fuera del entorno rígido y sobrio del mundo académico. Su obsesión era enseñar sus complicadas teorías para que el otro las pudiera aprender y transferirlas con pasión.

Paulo Freire dijo que:

“Enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo”

Paulo Freire

Me gusta ENSEÑAR. Para APRENDER. Yo, el primero.

Vergüenza/Tristeza

¡Vaya dos momentos que hemos vivido este fin de semana! Situaciones que me generan tristeza, y vergüenza. Vergüenza por lo acontecido la noche del viernes, más de 25.000 jóvenes se concentran en un macho botellón en la explanada de la UCM, en Ciudad Universitaria de Madrid. No sé que trataban de demostrar. Si pretendían hacerse valer, sacar su orgullo, su rebeldía…, tras este acto, han dejado clara su posición: IRRESPONSABILIDAD. Ya se que estos 25.000 no representan a otros cientos de miles (que llenaron Twitter y otras redes sociales de rechazo, repulsa y cabro), pero han mostrado sus cartas. Cuando hay que estar, no saben ni dónde estar.

Tristeza me genera el acto del sábado en Chueca, en el que un grupo de neonazis acamparon a sus anchas sembrando el miedo, el desconcierto, la incredulidad por el barrio insignia de las libertades, la diversidad y la tolerancia. El miedo frente a la razón. La persecución frente a la libertad (eso que tanto pregonan “sus socios”). Acoso, terror frente al #loveislove. España es uno de los países en los que han repuntado los delitos de odio (Barcelona, Madrid entre las principales ciudades).

No vamos hacia una revolución. Caminamos hacia una involución. Vergüenza y tristeza. Si. Mucha.

Vuelta al Cole

Pues si, parece que fue ayer. El tiempo pasa volando, estés o no ocupado. Madrugues o trasnoches. Trabajes o disfrutes de tus vacaciones. Las hojas del calendario se caen como manzanas cuando están maduras. Han pasado 50 días desde que escribí el último post antes de comenzar las vacaciones… ¡Y ni me he enterado! Lo único que se ha dado notable cuenta, ha sido el extracto de las tarjetas de crédito… ¡Uf! Pero como diría mi abuela: ¡Sarna con gusto, no pica!

Despertador, desayuno, ducha, mochila con la fruta y el almuerzo, son los imprescindibles de cada mañana. Reencuentro con los compañeros. Amigos que algunos se van, pero la mayoría vuelven. Correos electrónicos, TEAMS, llamadas… El flujo que no cesa. Los más pequeños de la casa miran con recelo al mes de septiembre. ¡La vuelta al cole! La cara y la cruz en formato para todos los públicos. Las calles retoman su actividad. El mundo despierta al suave letargo del verano. Todo se mueve más deprisa.

Ahora debemos encontrar el tiempo para leer, para hacer deporte, para escribir, para ver series, para ir de excursión, para quedar con los amigos y la familia. Lo que durante estos 50 días ha sido primario, pasa a ser secundario. Tan sólo espero que estos actores de segunda fila, que apenas se asoman y tienen relevancia en la trama de la acción, puedan ocupar un primer plano y brillar como estrellas entre el firmamento del trabajo.

¡Feliz y dulce vuelta al cole!

Cerrado por vacaciones

Ayer se colgó en cartel de “Cerrado por Vacaciones” a la pandemia del #coronavirus. Desde el 26 de junio, los ciudadanos y ciudadanas podemos deambular en espacios abiertos y libres de aglomeraciones, sin mascarillas. Un avance, cierto, pero hay que tomárselo con medida. De hecho, ayer paseando por el centro de Madrid, muy poca gente se atrevió a ir sin mascarilla. Nosotros, en plena calle Preciados, Puerta del Sol o Alcalá, la llevábamos puesta. Luego ya, nos pusimos a callejear para evitar a las masas (ayer la capital estaba que se desbordaba), y pudimos disfrutar de pasear sin mascarilla.

En contraposición a esta “responsabilidad cívica”, llevamos unos días desayunando, comiendo y cenando con los acontecimientos de Mallorca. La irresponsabilidad es de jóvenes, padres, madres, empresarios, hosteleros, promotores y dinamizadores/as de la noche balear, que lo debieron prever. Pero no quisieron. La juventud ha sido uno de los colectivos más estigmatizados por determinadas actitudes. Cierto que en puntuales momentos algunos (no todos, afortunadamente), han tenido comportamientos de rabieta social desafiando a la salud de todas y todos con comportamientos incívicos e irresponsables, sin llegar a medir las posibles consecuencias para ellos/as y el resto de la comunidad. ¿Qué hubiera pasado sin nuestros mayores, ahogados por la pena, la soledad y la angustia, se hubieran lanzado a la calle, a los centros de mayores, a los bailes, a jugar a las cartas, sin medir el impacto en todas y todos nosotros? No. Ellos, se quedaron. Y así están muchos: este año de pandemia ha impactado como 10 de vida.

¡AÚN NO ES EL MOMENTO! De juergas, de desmadre, de aventuras juveniles en el barco pirata de la insensatez. La pandemia nos ha robado A TODAS Y TODOS, más de un año de vida. Pero podremos ir poco a poco recuperándola y volviendo a la nueva realidad. A otras y otros, ya se la robado para siempre. Debemos esperar.

Ahora llega el verano. Espero que la quinta ola (¿o la sexta? No se he perdido la cuenta), no llegue tras el periodo estival. ¡Confío! Pero para ello, no podemos bajar la guardia. Disfrutar del verano, si. Pero para vivir, no para seguir contagiando enfermedad y muerte.

¡Felices vacaciones! Yo cierro el blog hasta septiembre (aunque me quede aún para comenzar mis días de descanso).