Cerrado por vacaciones

Ayer se colgó en cartel de “Cerrado por Vacaciones” a la pandemia del #coronavirus. Desde el 26 de junio, los ciudadanos y ciudadanas podemos deambular en espacios abiertos y libres de aglomeraciones, sin mascarillas. Un avance, cierto, pero hay que tomárselo con medida. De hecho, ayer paseando por el centro de Madrid, muy poca gente se atrevió a ir sin mascarilla. Nosotros, en plena calle Preciados, Puerta del Sol o Alcalá, la llevábamos puesta. Luego ya, nos pusimos a callejear para evitar a las masas (ayer la capital estaba que se desbordaba), y pudimos disfrutar de pasear sin mascarilla.

En contraposición a esta “responsabilidad cívica”, llevamos unos días desayunando, comiendo y cenando con los acontecimientos de Mallorca. La irresponsabilidad es de jóvenes, padres, madres, empresarios, hosteleros, promotores y dinamizadores/as de la noche balear, que lo debieron prever. Pero no quisieron. La juventud ha sido uno de los colectivos más estigmatizados por determinadas actitudes. Cierto que en puntuales momentos algunos (no todos, afortunadamente), han tenido comportamientos de rabieta social desafiando a la salud de todas y todos con comportamientos incívicos e irresponsables, sin llegar a medir las posibles consecuencias para ellos/as y el resto de la comunidad. ¿Qué hubiera pasado sin nuestros mayores, ahogados por la pena, la soledad y la angustia, se hubieran lanzado a la calle, a los centros de mayores, a los bailes, a jugar a las cartas, sin medir el impacto en todas y todos nosotros? No. Ellos, se quedaron. Y así están muchos: este año de pandemia ha impactado como 10 de vida.

¡AÚN NO ES EL MOMENTO! De juergas, de desmadre, de aventuras juveniles en el barco pirata de la insensatez. La pandemia nos ha robado A TODAS Y TODOS, más de un año de vida. Pero podremos ir poco a poco recuperándola y volviendo a la nueva realidad. A otras y otros, ya se la robado para siempre. Debemos esperar.

Ahora llega el verano. Espero que la quinta ola (¿o la sexta? No se he perdido la cuenta), no llegue tras el periodo estival. ¡Confío! Pero para ello, no podemos bajar la guardia. Disfrutar del verano, si. Pero para vivir, no para seguir contagiando enfermedad y muerte.

¡Felices vacaciones! Yo cierro el blog hasta septiembre (aunque me quede aún para comenzar mis días de descanso).

Luca

Huele a verano. Y parece ser que, este estío, vamos a poder olerlo mejor (con sus buenos y sus malos aromas), ya que no estaremos obligados a llevar mascarilla mientras que estemos al aire libre. ¡No sé como acabará esto, pero creo que son buenas -pero tempranas-, noticias!

Ayer vimos “Luca” la nueva MARAVILLOSA película de animación de Pixar para Disney, una exquisita joya que rezuma verano, sal, agua, sol, calor, pantalones cortos, sangría, pescadito frito y mar. Una estupenda película que habla de diversidad, de diferencia, de inclusión, de amistad, de minorías, de todo eso que no soportan los de verde (imagino que les prohibirán a sus hijos verla, porque desde el momento “0” la película respira diferencia). Bueno, quizás les dejarán disfrutarla con la perorata final de que “¡veis hij@s, son unos monstruos!”. Y se quedarán tan panchos.

Películas como esta (o como su anterior joyita “Soul”), deberían de ser asignatura obligatoria en los centros de educación primaria (y secundaria), para poner en común con los alumnos y alumnas la diversidad de la sociedad. Porque ¿Quién de nosotros es lo suficientemente “normal” como para decir qué se considera “normal”?

YOLO

¿Sabes qué es Y.O.L.O? Es un acrónimo de You Only Live Once, es decir “Sólo vives una vez” que implica que uno debe disfrutar la vida, aunque implique tomar riesgos. La frase y el acrónimo son utilizados en la cultura de los jóvenes y en la música, y se popularizaron en el año 2011 con la canción “The Motto” del rapero canadiense Drake. Sobre esta nueva “filosofía”, “cultura”, “moda” o “nueva forma de vivir y pensar” (llámalo como quieras), no sólo se han escrito canciones, sino que también obras de teatro, novelas, canales de Youtube específicos, muy utilizada el mundo de los videojuegos y con mucha, mucha interacción en las redes sociales. ¿Estamos ante una nueva ola de hedonismo 4.0?

Y un ejemplo muy claro es lo que estamos viviendo día tras día, sobre todo los fines de semana, con las cientos de fiestas piratas que, desafiando al COVID19, pueblan la geografía española (y también mundial). Caiga quien caiga. Se trata de disfrutar.

Aquella famosa frase de James Dean se va a convertir en el tatuaje de moda: “vive rápido, muere joven, y deja un cadáver bonito“.

Ni pan, ni ganas de comerlo

Asistimos impávidos a otra irresponsabilidad más de nuestros gobernantes/as. Nuevas elecciones. SU prioridad no es la salud de tod@s, ni el bienestar de tod@s, ni la seguridad de tod@s. No. Su urgencia es la suya. ¡Lo del interés general queda muy bien en el titular de los medios! Todo vale. Nada cuenta. Que digo una cosa, y en una entrevista me sacan los colores porque no es cierta… ¡Me pongo de perfil, miro hacia otro lado y listo! Sus ejércitos de opinión (tuiteros y contertulios a sueldo o pro-bono), se encargarán de asestar el golpe. Su sentido de la vergüenza no tiene vergüenza.

Nuestros mayores mueren de tristeza en sus casas (aún muchos sin vacunar). Las personas con discapacidad y enfermos crónicos piden ayuda y una vacuna a la que aferrar su día a día. Los comerciantes se ahogan (dicen que dinero no hay, pero sí para “otr@s”). Muchas familias son el retrato de los años 40, tras la guerra, cuando las colas del hambre eran el pan nuestro de cada día. Las ONG se asfixian: no hay recursos para los que no tienen recursos… ¡Y ell@s a lo suyo! Da igual el color. No importa si eres diestro o zurdo. Lo de los otr@s les importa un bledo.

¿Qué nos queda al resto? ¿Protestar? ¿Patalear? ¿No votar? ¿Votar? Y a las bravas pienso: ¡Por mucho pan que me ofrezcas, sinceramente no tengo ganas de comérmelo! Pero, reflexionando, ya en frío, me digo: ¡Cuando no hay otro menú que poder seleccionar, elegiré el pan a las hostias! Aunque luego nos vengan dobladas.

Entre los dedos…

Hoy me he levantado tarareando una canción de ABBA. La edad no perdona, lo sé, y quizás si hoy pregunto a mis sobrinos que si les suena el nombre de este grupo, me dirán que soy un “abuelo”. ¡Como mucho les sonará de haber visto con sus padres la película “Mamma Mía” en Netflix! El caso es que mientras preparaba el desayuno su tema “Slipping through my fingers” (que en castellano se tituló “Se me está escapando…”) ponía la banda sonora al amanecer de este domingo. Hagamos historia: esta canción fue compuesta en el año 1981 y fue dedicada a Linda, la hija de Bjorn, y como se estaba perdiendo su infancia entre tantas giras, conciertos, grabaciones, entrevistas, etc. Fue la última canción que ABBA grabó en castellano, y se incluyó en (desde mi punto de vista), su mejor y último disco: “The Visitors”. La letra la podéis leer (en español y en inglés), aquí.

Hoy cumple años Hannah. Nuestra niña, nuestra princesita, y cada día más… ¡nuestra señorita! Y cada vez que tenemos la suerte de achucharla, de verla, de compartir con ella el tiempo… ¡Tenemos esa sensación de que se nos “escapa entre los dedos”, y cómo se está convirtiendo en toda una mujer! Desde pequeña, hemos tenido devoción por ella. Inteligente, tímida, curiosa, creativa, original, vivaz, divertida, arriesgada, emprendedora, sensible… ¡Fran siempre ha dicho que Hannah llegará a ser una nueva “Lady Gaga”, porque su creatividad no tiene límites! Nos encantaba ver como construía con sus piezas de Lego barrios, entornos con lo que soñar… O cómo jugaba con sus Barbies y desarrollaba historias (siempre muy diversas, todo sea dicho). O cómo tocaba el piano y compuso su primera canción… O cómo creó su canal de Youtube con videos geniales. ¡¡Y tantas cosas más!! Hannah nos decoró su habitación, en la visita a NYC que hicimos tras nuestra boda, y la convirtió en el paraíso gayfriendly con el que ella nos quiso agasajar. Ella fue nuestra madrina de bodas. Desde el momento “0” tuvimos claro que si alguien tenía que acompañarnos hasta el “altar”, era ella (el momento está recogido en la foto destacada de este post). Y ese día, los dos nos agarramos muy fuerte a sus dedos.

El genial ilustrador Quino, dijo:

“Tal vez algún día dejen a los jóvenes inventar su propia juventud”

Quino (1932-2020)

Hoy es su cumpleaños. Y Hannah reinventa su día a día. Sigue construyendo su juventud. Desde primera hora el chat de la pandilla está “on fire“. Cuando Hannah se despierte, comprobará lo mucho que sus “tías y tíos” la queremos. ¡Feliz cumpleaños, princesa! ¡Ganas de verte y achucharte para que no te escapes entre los dedos!