Cambio

Muchos aún no lo tienen claro. Ni siquiera asimilado. Empezando por nuestros líderes que siguen con la mirada puesta en el pasado, aferrándose a él como naufrago del Titanic, a enfrentarse a la pura realidad de que nada debería ser como antes. Nada. Pero no está siendo así. Ni lo será. Y este país, que se aferra al turismo y al sol como herramienta para la reconstrucción, se pone la venda ante otras certezas como la investigación, las energías renovables o el talento.

Harari, en su libro “21 lecciones para el S.XXI” escribe:

“Muchos pedagogos expertos indican que las escuelas deberían enseñar “las cuatros ces”: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad. (…) Lo más importante de todo será la capacidad de habérselas con el cambio, de aprender nuevas cosas y de mantener el equilibrio mental en las situaciones con las que no estemos familiarizados”. Para estar a la altura del 2050, necesitaremos no solo inventar nuevas ideas y productos: sobre todo necesitaremos REINVENTARNOS una y otra vez.”

Yuval Noal Harari. “21 lecciones para el S.XXI. Ed. Debate. Página 288.
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Quizás, pues, sólo deberíamos hablar de una “gran C”: la del CAMBIO. Una palabra que implica revolución, evolución, futuro, invención, investigación, FUTURO. Pero muchos siguen con miradas de corto alcance. Ya lo dijo Sócrates y seguimos sin hacerle caso:

El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo”

Sócrates (470-390 a.d.C)

Frivolidad

La actualidad informativa (en España), de esta semana ha estado marcada por las manifestaciones suscitadas a raíz de la detención del rapero Pablo Hasel por sus letras contra el establishment (y alguna que otra cosa más). No voy a entrar en el debate sobre la libertad de expresión y el derecho a manifestarse libremente, sino en los comentarios que algunos jóvenes hacían a los medios en medio de las revueltas (provocadas, como siempre, por los mismos indeseables que convierten una manifestación en un campo de batalla).

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Estos jóvenes argumentan que “están cansados de la pandemia”, que “les han cercenado un año de sus vidas”, que “quieren volver a vivir sus vidas sin restricciones…” ¿No son argumentos muy poco solidarios? Creo que han pecado de frivolidad y egoísmo. TODOS, repito TODOS Y TODAS estamos agotados de la pandemia. TOD@S padecemos, sufrimos la “fatiga pandémica” que tanto se comenta. Pero no por ello salimos a incendiar las calles. ¿No sería mejor ser medianamente responsables y hacer todo lo posible para que el COVID se frene, para que podamos mantener “cierta normalidad” y recuperar la vida que llevábamos antes? ¿Por qué no miran hacia las personas mayores, que siguen encerradas en sus casas, sin juntarse con sus amigas/os a jugar a las cartas o a tomar el café y que suman el 40% de los muertos de esta terrible plaga, muchos de ellos en tratamiento psicológico para soportar la soledad? ¿Y las personas que han perdido su trabajo y está pidiendo en los Bancos de Alimentos? ¿Y las personas que están en ERTE? ¿Y los médicos y sanitarios que no pueden más y que soportan luego vuestras acciones en sus carnes, cuidando de tod@s? ¿Y los niños y niñas que han manifestado un comportamiento ejemplar aguantando encerrados y sin socializar para prevenir ser portadores del COVID? Perdonar, pero creo que esta vez NO tenéis razón. O por lo menos no es lógico que utilicéis este argumento. No. Esta vez el punto de mira debería haberse dirigido hacia otro foco.

Por favor, mirad más allá y veréis cómo una gran parte de la sociedad se afana en soportar esta pandemia, para dejaros/dejarnos un mundo, un poquito mejor. No lo estropeéis ahora que -quizás- podemos empezar a ver la luz al final del túnel.

“La esperanza es lo que haces que sigas respirando, aún cuando la presión de una vida te esté asfixiando”

Anónimo

Love is 💖

Hoy es San Valentín. Un día para llenar nuestras casas de corazones, cajitas de bombones, flores, tarjetas de amor… Un día para “recordar” eso que tantas veces olvidamos: decir “te quiero”. Y es que muchas veces, ese propósito que nos proponemos cuando decidimos construir una vida junto a otra persona, se diluye en el día a día y, aunque permanezca como el aceite sobre el agua, flotando sin resistencia, casi invisible, es prioritario que ambos se mezclen y se conviertan en la gasolina que mantenga el motor de ese amor.

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Ayer leía una frase en el libro que me estoy terminando (y que tanto me está decepcionando), que decía:

“Cada cual por su lado cultivaba su propio jardín secreto, pero no fuimos capaces de cultivar un huerto juntos”

Joel Dicker, “El Enigma de la Habitación 622”. Alfaguara. Página 424.

Deberíamos tener un objetivo, ponernos una tarea diaria tan importante o más que la de ir a trabajar, o comer, o cepillarse los dientes, o… Tenemos que ponernos en nuestros móviles, por si se nos olvida, un recordatorio diario que nos invite a decir “te quiero” cada día. Sin excusas. A viva voz. Por SMS. Por WhatsApp. Con emojis o emoticones… Da igual. Tenemos que cuidarlo para que el jardín siempre sea de los dos, sin dejar de ser uno mismo.

“El amor durará tanto como lo cuides, y lo cuidarás tanto como lo quieras”

Anónimo

En blanco…

Pues llevo un rato sentado sin sabe sobre qué escribir. O mejor dicho, sabiendo sobre qué no escribir. El caso es que se me cruzan más cosas del NO que del SI. Pero estoy un poco harto de volcar en el blog el cabreo generalizado con medio mundo y seguir amasando un hartazgo que, si fuera un souflé, ya habría explotado. Por que mira que hay cosas con y de las que cabrearse… Así que, en esta ocasión, vamos a dejar la página en blanco. Ya vendrán tiempos de verbenas 😉

En blanco... Post de @JgAmago en #ReInventarse
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El Príncipe ha perdido su corona…

Ayer terminamos de ver la espectacular 4ª temporada de la “joya de la corona” de Netflix: “The Crown”. No hay ni puntos ni comas, ni aristas ni vaguedades… ¡Impecable! Destacando las interpretaciones de Emma Corrin (Diana), Josh O´Connor (Carlos) y la impresionante actuación de Gillian Anderson como Margaret Thatcher (sin olvidarnos de las recurrentes Olivia Colman (Isabel II) y de la maravillosa Helena Bonham Carter como la Princesa Margarita). Tal es el nivel que ha alcanzado la serie, que ha superado a sus otras tres temporadas en ratio de calidad y crítica: en Rotten Tomatoes tiene un 97% y en Metacritic un 82%.

Pero lo que más me llamó la atención de este último capítulo fue la enconada defensa del fracaso de la relación que hace Carlos frente a Diana. Ella (Diana), es la adúltera. Él no. Porque él está enamorado de su gran amor: Camilla. Diana sólo tenía que cumplír las expectativas de los que prepararon este enlace para salvar la corona y dar herederos al futuro rey. ¿Es que Diana no estaba enamorada de Carlos? ¿Diana no vivió embrujada, encantada en su palacio, adorada por el público, odiada por la familia, repudiada por su marido… ¡Por amor!? Se abre debate… 🤔

El Príncipe ha perdido su corona... post de @JgAmago en #Reinventarseblog con imagen de Unsplash
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Ortega y Gasset dijo:

“Empezando por la monarquía y siguiendo por la iglesia, ningún poder nacional ha pensado más que en sí mismo”

Ortega y Gasset

Carlos, al igual que su tío Eduardo, renunció a la corona (quizás sin saberlo), por amor. Harry, su hijo, ha decidido lo mismo. ¿Es la corona incompatible con el amor? ¿Es la corona una distopia en el S.XXI? ¿El amor es tiempo de otras realidades? ¿Es el amor una realidad, o una ficción?