Entre la filantropía y el exhibicionismo

Algunos lo han llegado a tachar de “pornografía del exhibicionismo”. Pero creo que se han pasado. Vayamos al caso: el rapero Drake publica nuevo sencillo, el temazo “God´s Plan” en el que se pasea por las calles de barrios más castigados de Miami regalando y desprendiéndose de casi un millón de dólares (presupuesto -como avanza en la cartela del comienzo- del clip). Vemos como paga todos los carros de comida de los clientes que en ese momento están en un supermercado; entrega fajos de billetes a familias (previamente seleccionadas, claro), que están en la calle; sorprende a parejas con cochazos; dona juguetes y miles de dólares a una escuela infantil; patrocina a los bomberos; hace una donación de miles de dólares para la Universidad e incluso se va de compras a Saks 5Th Avenue con alguna de sus fans.

Entre la filantropía y el exhibicionismo by @JgAmago en #ReInventarse

Exhibicionismo puro y duro. Sentimentalismo en vena (lágrimas, risas, sorpresas, casi desmayos, histerias al ver al gran Drake tan cerca…). Pero la acción ¿Justifica los medios? Yo creo que si. Acostumbrados a ver el despropósito narcisista y pornográfico de los videos de los raperos, en los que todo es un exceso, no está mal en visualizar que ese espectáculo hortera de coches, oro, billetes, alcohol, sexo y exhibicionismo, también puede revertir en buenas causas. En acciones hacia aquellos que alguna vez han soñado con alcanzar el sueño rapero de llegar a ser estrellas y tocar con sus propias manos el éxito. En algunos casos efímero. Como el dinero.

Si aún no has visto el video, lo puedes ver aquí.

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La curiosidad mató al gato

Estamos en una sociedad del conocimiento que ve, pero no conoce. Mira, pero no aprende. Observa, pero no reflexiona. Ante los miles, millones de impactos que recibimos cada día, nuestra memoria recuerda aquello que es realmente impactante (por bello, o por terrible), en nuestro cerebro. El resto es como ese efecto óptico que veíamos en las películas de Stars Wars cuando el Halcon Milenario activaba la velocidad de la luz… Pfiu…. Y ya está.

En la imensidad de la era de los datos, de la infoxicación, de las fakes news, de la desinformación, todo es mentira. Hasta que se demuestre lo contrario. ¡Cuidado con las cabezas! Que hay veces que el pequeño se come al grande

La curiosidad mató al gato por @JgAmago en #ReInventarse

Picardía

Es la calle del descubrimiento. La avenida en la que el niño deja de ser niño, el amante pasa a ser un desalmado, en la que la inocencia se convierte en culpa. Un tiempo que recordamos con la mueca del divertimento, pero también con desilusión. La picardía madura. Pero también duele.

Picardia by @JgAmago en #Reinventarse

 

#representlove

Vivimos en un mundo de mezclas, en el que lo monocromo es símbolo del pasado. Nos relacionamos con diferentes culturas, diferentes razas, sentimientos, generaciones… Internet ha facilitado que estemos en todos sitios, aún no estando en ninguno. Que sepamos al segundo cuando una mariposa agita sus alas en Australia y el efecto (a veces devastador), que genera en la otra parte del mundo. ¿Por qué no reflejarlo con esas imágenes que ya forman parte de nuestro día a día, de nuestra forma de comunicarnos y expresarnos, de hablarnos, de callarnos, de querernos, de odiarnos… ¡los #emojis! 

#representlove por @jgamago en #Reinventarse

Y así ha querido movilizar a la sociedad los creadores de la #app Tinder, activando una campaña en Change.org para que se incorporen emojis interraciales en las próximas colecciones de estos geniales iconos.

Sin rechistar

Es una palabra que me trae recuerdos de mi infancia. No porque mis padres fueran muy autoritarios, no. Si no por que significaba que era un deber, una obligación o una simple cabezonería, pero había que hacerlo. Hoy está de moda. No nos deja hablar, escribir, fotografíar, publicar, rapear, cantar, hablar… No. Cuando alguien dice algo que a los neopuritanos no les gusta, ¡zasca! Cárcel, multa y silencio. ¡Por que lo dicen… ellos!

Sin rechistar, post de @JgAmago en #Reinventarse

Y el resto, pues nos indignamos, pateamos, algunos callan, otros alzan la voz y dicen ¡Basta! Pero los que mandan también callan a los que claman por una libertad.

Esas palabras me recuerdan a mis tiempos de estudiante. Hoy esas palabras nos recuerdan que cualquier tiempo pasado fue mejor.