Love is 💖

Hoy es San Valentín. Un día para llenar nuestras casas de corazones, cajitas de bombones, flores, tarjetas de amor… Un día para “recordar” eso que tantas veces olvidamos: decir “te quiero”. Y es que muchas veces, ese propósito que nos proponemos cuando decidimos construir una vida junto a otra persona, se diluye en el día a día y, aunque permanezca como el aceite sobre el agua, flotando sin resistencia, casi invisible, es prioritario que ambos se mezclen y se conviertan en la gasolina que mantenga el motor de ese amor.

Love is Love post de @JgAmago en #Reinventarse con imagen de @unsplash
Imagen de Wyron A en Unsplash

Ayer leía una frase en el libro que me estoy terminando (y que tanto me está decepcionando), que decía:

“Cada cual por su lado cultivaba su propio jardín secreto, pero no fuimos capaces de cultivar un huerto juntos”

Joel Dicker, “El Enigma de la Habitación 622”. Alfaguara. Página 424.

Deberíamos tener un objetivo, ponernos una tarea diaria tan importante o más que la de ir a trabajar, o comer, o cepillarse los dientes, o… Tenemos que ponernos en nuestros móviles, por si se nos olvida, un recordatorio diario que nos invite a decir “te quiero” cada día. Sin excusas. A viva voz. Por SMS. Por WhatsApp. Con emojis o emoticones… Da igual. Tenemos que cuidarlo para que el jardín siempre sea de los dos, sin dejar de ser uno mismo.

“El amor durará tanto como lo cuides, y lo cuidarás tanto como lo quieras”

Anónimo

¡Te pillé! 🦠

Y mira que nos hemos estado escondiendo. Que no queríamos que nos vieras. Que te esquivábamos con cualquier disculpa y argumento. Que huíamos a cualquier tentación de distraernos y olvidarnos de que estás ahí, flotando, al acecho, alerta, en el aire… ¡¡Y nos pillaste!! Maldito virus.

Te pillé. Post de @JgAmago en #ReInventarseBlog
Imagen de CDC en Unsplash

Pero por suerte estamos bien. Ya llevamos una semana. Con síntomas leves, muy controlados y atendidos por el doctor Ortega (¡qué haríamos sin ti, Pepe!). Alerta. Tranquilos y preocupados a la vez porque eres traicionero, impredecible, cruel… ¡¡Y enfadados!!. Cabreados porque los que mandan están más preocupados de su culo que por la vida de aquellos que les elegimos para sentarse en su trona (¡No aprenderemos, no!). Todos están fallando. Todos. Da igual el color. Estamos en pelotas y sin nada que poder vestirnos.

Nos quedan la familia, los amigos/as, los compañeros/as de trabajo (gracias José Luis por tus mensajes diarios de preocupación y ánimo)… ¿Y si ellos gobernaran el país? No me queda duda de que lo harían infinitamente mejor.

¡A cuidarse tod@s!

En blanco…

Pues llevo un rato sentado sin sabe sobre qué escribir. O mejor dicho, sabiendo sobre qué no escribir. El caso es que se me cruzan más cosas del NO que del SI. Pero estoy un poco harto de volcar en el blog el cabreo generalizado con medio mundo y seguir amasando un hartazgo que, si fuera un souflé, ya habría explotado. Por que mira que hay cosas con y de las que cabrearse… Así que, en esta ocasión, vamos a dejar la página en blanco. Ya vendrán tiempos de verbenas 😉

En blanco... Post de @JgAmago en #ReInventarse
Imagen de Olia Gozha en Unsplash

El Príncipe ha perdido su corona…

Ayer terminamos de ver la espectacular 4ª temporada de la “joya de la corona” de Netflix: “The Crown”. No hay ni puntos ni comas, ni aristas ni vaguedades… ¡Impecable! Destacando las interpretaciones de Emma Corrin (Diana), Josh O´Connor (Carlos) y la impresionante actuación de Gillian Anderson como Margaret Thatcher (sin olvidarnos de las recurrentes Olivia Colman (Isabel II) y de la maravillosa Helena Bonham Carter como la Princesa Margarita). Tal es el nivel que ha alcanzado la serie, que ha superado a sus otras tres temporadas en ratio de calidad y crítica: en Rotten Tomatoes tiene un 97% y en Metacritic un 82%.

Pero lo que más me llamó la atención de este último capítulo fue la enconada defensa del fracaso de la relación que hace Carlos frente a Diana. Ella (Diana), es la adúltera. Él no. Porque él está enamorado de su gran amor: Camilla. Diana sólo tenía que cumplír las expectativas de los que prepararon este enlace para salvar la corona y dar herederos al futuro rey. ¿Es que Diana no estaba enamorada de Carlos? ¿Diana no vivió embrujada, encantada en su palacio, adorada por el público, odiada por la familia, repudiada por su marido… ¡Por amor!? Se abre debate… 🤔

El Príncipe ha perdido su corona... post de @JgAmago en #Reinventarseblog con imagen de Unsplash
Imagen de Raychan en Unsplash

Ortega y Gasset dijo:

“Empezando por la monarquía y siguiendo por la iglesia, ningún poder nacional ha pensado más que en sí mismo”

Ortega y Gasset

Carlos, al igual que su tío Eduardo, renunció a la corona (quizás sin saberlo), por amor. Harry, su hijo, ha decidido lo mismo. ¿Es la corona incompatible con el amor? ¿Es la corona una distopia en el S.XXI? ¿El amor es tiempo de otras realidades? ¿Es el amor una realidad, o una ficción?

El Mejor Regalo 🌈

No hay mejor regalo que te quieran por lo que tú eres. Pero más allá de que te gusten o no los deportes, estudiar, llevar el pelo de color azul, vestir a lo Harajuku Girl o como un EMO… Lo más importante en esta vida, y más en la infancia y adolescencia, es que te quieran, que te acepten por tu orientación sexual. Ayer, en la visita diaria a mi madre, me la encontré llorando a moco tendido mientras veía la repetición de un talent show. Cuando por fin paró de llorar (la pobre hasta hipaba del disgusto que tenía), me pudo contar el motivo: había salido una chica que, cuando le dijo a su madre que le gustaban las chicas, ésta la echó de casa. Hacía ya 5 años de esta situación y ahora, la chica, se presentaba a este talent con una canción escrita para su madre y, acompañada de su novia, intentaba que la aceptara y poder volver a verla.

Imagen gracias a Unsplash

Yo le dije a mi madre que era muy habitual este tipo de historias. Que por desgracia no fueron situaciones del pasado, de su generación (o incluso de la mía, solo que en mi caso yo no tuve ese problema), si no que lamentablemente, aún en pleno S.XXI, nos encontramos con desafortunados casos de homofobia, de odio, de falta de comprensión y de asumir esa realidad: SOMOS LO QUE SOMOS.

Y por ello, el mejor regalo es que nos quieran. Sin “puntos ni comas”. Y me acordé de esta maravillosa campaña de Doritos México que os invito a ver en este enlace: ver aquí

Y a los que no sepan, quieran, entiendan que somos lo que somos, deberían reflexionar sobre esta frase de Rafael Vidac que dice:

“Aceptar es hacer las paces con tu realidad”