El pasado viernes, acudí a la entrega de los cheques solidarios del Grupo Social ONCE a las entidades Cris Contra el Cáncer, Menudos Corazones y Saca la Lengua a la ELA. Más de 117.000 euros para sacar adelante tres proyectos sociales por y para las personas.
En el transcurso del acto, conocimos la historia de Jose. Su hija, consiguió ser trasplantada de médula, y vivir como una niñas más. Pero cuando la alegría llamó a su puerta, la mano negra del adiós dejó a sus padres sin el amor de sus vidas. Superadas todas las trabas, el pasado mes de diciembre, a los 16 años, por una maldita infección, murió. Todos, sobrecogidos, no pudimos hacer otra cosa que aplaudir, aplaudir y aplaudir su coraje y su valentía.
Andrea nos contó su realidad: nació con una cardiopatía congénita en los 80, y se emocionó al recordar que, si en aquellos momentos, sus padres hubieran encontrado el soporte, el apoyo y la información que hoy entidades que apoyan a los enfermos de corazón tienen, habría sido todo mucho más fácil.
Eugenio, padre de una niña con ELA, nos leyó el WhatsApp que le escribió su hija pidiéndole la eutanasia y que donaran todos sus órganos. El auditorio se quedó conmovido, helado, destrozado. Yo luego pude leer la respuesta que le escribió su padre: TE QUIERO. Con mayúsculas.
En el taxi de vuelta, en un Madrid hostil, frío, lluvioso y desagradable, el taxista me hablaba de algo, pero no era capaz de responder. Iba pensando en lo afortunados que somos y en lo injusto de nuestras quejas, lamentos e inconformidades.
El oscarizado actor George Arliss dijo:
«La humildad es la única verdadera sabiduría que nos prepara para todos los posibles cambios de la vida» (1868-1946)»




