Bangaranga significa, en esencia, “alboroto”, “caos” o “desorden”, y proviene de bangarang, una palabra del slang jamaicano que se usa para describir un disturbio ruidoso o un caos energético.
Pero anoche, Bangaranga significó ¡Victoria! Del caos que podría haber significado que Israel ganará el festival. Del alboroto que durante los últimos años este país está causando en la cita más importante del mundo con la «unidad» y la concordia». Del desorden de una organización que -a saber lo que se cocerá en los despachos, no sabe poner fin a una justica pedida por muchos.
La 70 Edición del Festival Eurovision, por sorpresa, dio como ganadora por el jurado profesional y por el público al temazo «Bangaranga» interpretado por Dara, en una puesta en escena enérgica sobre el escenario de ese “caos bonito lleno de energía”, una explosión emocional que mezcla fuerza, liberación y empoderamiento.
Han sido tres días intensos, espectaculares. Cada día más. La gran final tuvo momentos memorables y todo el concepto del evento, una vez más, se superó. Lástima que Australia, no ganara (se habría generado otro «caos» pensando en la organización el año que viene). A mi parecer, era la mejor canción con diferencia. Delta Goodrem ya ocupa un espacio preferente en mi Apple Music playlist.
Eurovisión tiene 365 días por delante para reflexionar. Para pensar si esa obcecación por mantener a un país en la cartelera del Festival, merece la pena. 75.000 muertos no opinan lo mismo. Y los que, desgraciadamente, serán de aquí al próximo año en Sofía.
El escritor Frank Herbert dijo:
«La burocracia destruye la iniciativa. Hay pocas cosas que los burócratas odien más que la innovación, especialmente la innovación que produce mejores resultados que las viejas rutinas. (Frank Herbert, 1920-1986)




