• En Ti (quizás) Creemos

    Leo diferentes hilos en X relacionados con la visita del Papa León XIV a España y sobre sus palabras sobre las personas LGTBI+, con reacciones dispares desde, los que dudan de su efectividad y abogan por una estrategia más de comunicación, y aquellos/as del colectivo que ven un avance en el posicionamiento por una Iglesia más abierta y tolerante.

    Esta visita, también ha venido acompañada de declaraciones condenando la pederastia en el clero, pero de una forma tímida, sin verdaderos jarros de agua sobre la institución.

    ¿Cuánto hay de humo, y qué de verdadero acto de contrición?

    Leo esta cita y solo me queda que asentir:

    «Todos éramos humanos hasta que la raza nos desconectó, la religión nos separó, la política nos dividió y el dinero nos clasificó». Anónimo.

  • Abran paso al futuro

    En esta última película se traslada la importancia del cambio generacional, de cómo los tiempos han cambiado y que esos personajes exquisitos de Lord Grantham (Hugh Bonnevill) o Mister Carson (ese mayordomo fiel y tradicional magníficamente interpretado por Jim Carter) tardan en darse cuenta que la juventud, sus «herederos» han llegado para quedarse y que es el momento de dar ese paso atrás. Con sus aciertos y desaciertos.

    Pero también es una crítica al sistema: como una mujer divorciada (en UK) es expulsada de la sociedad frente a la «libertad y libertinaje» de los americanos que, incluso, se permiten jugar con la «amistad gay» sin recato ni miedo. Dos mundos encontrados: arriba y abajo. Europa y América.

    Y todo esto es gracias a los cimientos construidos por Lady Crawley, la siempre ácida, elegante, distinguida y divertida «Condesa Viuda» que interpretó en sus 6 temporadas y dos primera películas, la gran dama del cine y teatro Maggie Smith.

    No debemos olvidarnos del pasado. Pero construyamos un futuro sin perder el miedo a derribar los cimientos creados. Las cenizas se funden con la tierra. Es un magnífico abono para florecer una nueva realidad.

    «Si comenzamos una pelea entre el pasado y el presente, nos daremos cuenta de que habremos perdido el futuro.» W.S. Churchill (1874-1965)

  • Bangaranga

    Bangaranga significa, en esencia, “alboroto”, “caos” o “desorden”, y proviene de bangarang, una palabra del slang jamaicano que se usa para describir un disturbio ruidoso o un caos energético.

    Pero anoche, Bangaranga significó ¡Victoria! Del caos que podría haber significado que Israel ganará el festival. Del alboroto que durante los últimos años este país está causando en la cita más importante del mundo con la «unidad» y la concordia». Del desorden de una organización que -a saber lo que se cocerá en los despachos, no sabe poner fin a una justica pedida por muchos.

    La 70 Edición del Festival Eurovision, por sorpresa, dio como ganadora por el jurado profesional y por el público al temazo «Bangaranga» interpretado por Dara, en una puesta en escena enérgica sobre el escenario de ese “caos bonito lleno de energía”, una explosión emocional que mezcla fuerza, liberación y empoderamiento.

    Han sido tres días intensos, espectaculares. Cada día más. La gran final tuvo momentos memorables y todo el concepto del evento, una vez más, se superó. Lástima que Australia, no ganara (se habría generado otro «caos» pensando en la organización el año que viene). A mi parecer, era la mejor canción con diferencia. Delta Goodrem ya ocupa un espacio preferente en mi Apple Music playlist.

    Eurovisión tiene 365 días por delante para reflexionar. Para pensar si esa obcecación por mantener a un país en la cartelera del Festival, merece la pena. 75.000 muertos no opinan lo mismo. Y los que, desgraciadamente, serán de aquí al próximo año en Sofía.

    «La burocracia destruye la iniciativa. Hay pocas cosas que los burócratas odien más que la innovación, especialmente la innovación que produce mejores resultados que las viejas rutinas. (Frank Herbert, 1920-1986)

  • De helicópteros o quitanieves

    La interferencia de los padres y madres en la vida académica de los estudiantes universitarios (en algunos, no en todos), preocupa a los agentes implicados en la educación superior poniendo de manifiesto que esta generación, más que nunca, está perdida, protegida, almidonada, blindada por unos protectores que no les permiten enfrentarse a la duda, tensión, frustración, problemática, ilusión, ansiedad y/o cambio que el mundo universitario requiere.

    No se trata de no ayudar, no. Se trata de invadir, sustituir la acción del estudiante y que éste o ésta pierda la oportunidad de aprender a la adversidad.

    A todas y todos nos ha pasado. El cambio del Instituto a la Universidad es muy salvaje. Pero flaco favor hacemos a nuestras promesas universitarias si vamos de cabecilla en la delegación familiar al bautizo del estudiante superior.

    «El éxito se aprende. Aquí hallaras los conocimientos necesarios para aprobar la asignatura de la vida» (Og Mandino 1923-1996)

  • 40 de 60

    El pasado fin de semana Trini, amiga/hermana que lleva acompañándome más de la mitad de mi vida, cumplió la mágica cifra de 60. Reunió en su nueva y acogedora casa, a un grupo maravilloso de personas. A muchas de ellas llevaba años, décadas sin ver. Todo fluyó como el famoso dicho de Fray Luis de León al volver a la Universidad tras cinco años de cautiverio: «Decíamos ayer…»

    Allí estuvimos Fran, Julia, Olga, Joaquín, Carlos, Ruth, Ana, Gloria, Pedro, Ainhoa, Paloma, Monica, Manolo… Faltaron Andreas, Laura, Araceli, Rosa, Jose y Ana. Nos acompañaron desde el cielo Sonia y Martin. Y también reunió a otros invitados más.

    Todo fue de maravilla. Se generó el ambiente de aquellos años en los que todos formábamos parte de un todo, en el que el Rick´s de la calle Juan Bravo de Madrid ejercía de cuartel general y anunciaba el comienzo de un día, de un fin de semana que no sabíamos cómo iba a acabar. Fuimos jóvenes. Éramos jóvenes. Seguimos jóvenes.

    Llegó el momento de los agradecimientos y los regalos. Y de repente Trini suelta un dato que me dejó helado: 1985, fue el año en el que nos conocimos. Más de 40 años juntos. Tan redondo. Tan potente. Tan atronador… CUARENTA… Y parece que fue ayer. Y en el recorrido que posteriormente hizo de aquellos momentos en los que fue conociendo al resto de los allí presentes, en mi cabeza se editó un documental en formato Omnimax con aquellos fragmentos de película vital, que hemos compartido desde que nos conocimos en Radio Pinto hasta ese día, y a esa hora en su nueva casa.

    40 años dan para mucho. Si. Hemos compartido y vivido aventuras tan maravillosas, como silencios impenetrables. Hemos bebido de las mejores fuentes, como nos hemos comido un bocata de pan sin nada en un banco de un parque de Madrid. Hemos visto la luz, y las tinieblas. Por nuestras vidas han pasado otras muchas vidas que han ido construyendo nuestro actual ser, como piezas de un puzle que encuentras escondidas, que encajas sobre el tapiz, y que han configurado la historia de nuestra amistad.

    Y de repente ese documental, extrajo un teaser un momento concreto que vivimos los dos (que no todos y todas conocen), y que fue muy especial.

    Mi hermano el mayor me había dejado su apartamento en San Juan para pasar unos días porque no tenía mucho dinero esas vacaciones. Y le propuse a Trini que se viniera conmigo. Vino con su hermano mayor. Y los tres lo pasamos genial. En el viaje de vuelta, Trini conduciendo, yo de copiloto y su hermano detrás tocando la guitarra, nos pusimos a cantar a voz en grito por la A3 camino de Madrid. Hubo un momento en el que su hermanos paró de tocar y nosotros seguimos cantando. El tiempo se había detenido. No había carretera. No estábamos en un coche metidos. No había nadie más. Seguía la música. Solos los dos. Trini y yo. Cuando volvimos a la realidad de la conducción, vimos por el retrovisor como Fran nos miraba pensando: ¡¡Vaya par de dos!! Y seguimos cantando… Ya no había marcha atrás… Esto iba a durar para siempre.

    Muhammad Ali dijo:

    «La amistad es lo más difícil de explicar en el mundo. No es algo que aprendes en la escuela. Pero si no has aprendido el significado de la amistad, realmente no has aprendido nada.» (Muhammad Alí 1942-2016)

    Gracias por estos 40 de 60… Sigamos a por los 60 de 80. Los 80 de 100… O lo que nos deje la vida compartir.