Lo reconozco. Me sumo al «palabro» de Rosa Montero que, en su artículo del pasado 18 de enero en El País nos hacía esta confesión: «a estas alturas de mi vida he descubierto que soy trans. Pasmoso pero cierto. Para se exactos soy transtemporal».
¿Y a qué se refiere dicho concepto? Pues a la imposibilidad de creerse, sentirse, aceptarse y saberse de la edad que tienes.
Por ejemplo, el pasado sábado cumplí 59 años. Cuando la gente me pregunta la edad, se quedan pasmados. No. No los aparento. Mi paso al «sexto piso» está a la vuelta de la esquina, pero ni físicamente, ni espiritualmente, me considero en el ascensor de subida de la 5ª a la 6ª.
Y ya no es cuestión de cuidarse más o menos -que ayuda, si. Mucho está en la actitud. Así que, seguiremos promoviendo esta «transtemporalidad» mientras que el paso del tiempo no aplaque esta actitud positiva y me invite (espero que dentro de mucho), a sentir la edad que de verdad tengo.
El escritor Mark Twain dijo:
«La edad es un tema de la mente sobre la materia. Si no te importa, no importa» (Mark Twain 1835-1910)




