El pasado fin de semana Trini, amiga/hermana que lleva acompañándome más de la mitad de mi vida, cumplió la mágica cifra de 60. Reunió en su nueva y acogedora casa, a un grupo maravilloso de personas. A muchas de ellas llevaba años, décadas sin ver. Todo fluyó como el famoso dicho de Fray Luis de León al volver a la Universidad tras cinco años de cautiverio: «Decíamos ayer…»
Allí estuvimos Fran, Julia, Olga, Joaquín, Carlos, Ruth, Ana, Gloria, Pedro, Ainhoa, Paloma, Monica, Manolo… Faltaron Andreas, Laura, Araceli, Rosa, Jose y Ana. Nos acompañaron desde el cielo Sonia y Martin. Y también reunió a otros invitados más.
Todo fue de maravilla. Se generó el ambiente de aquellos años en los que todos formábamos parte de un todo, en el que el Rick´s de la calle Juan Bravo de Madrid ejercía de cuartel general y anunciaba el comienzo de un día, de un fin de semana que no sabíamos cómo iba a acabar. Fuimos jóvenes. Éramos jóvenes. Seguimos jóvenes.
Llegó el momento de los agradecimientos y los regalos. Y de repente Trini suelta un dato que me dejó helado: 1985, fue el año en el que nos conocimos. Más de 40 años juntos. Tan redondo. Tan potente. Tan atronador… CUARENTA… Y parece que fue ayer. Y en el recorrido que posteriormente hizo de aquellos momentos en los que fue conociendo al resto de los allí presentes, en mi cabeza se editó un documental en formato Omnimax con aquellos fragmentos de película vital, que hemos compartido desde que nos conocimos en Radio Pinto hasta ese día, y a esa hora en su nueva casa.
40 años dan para mucho. Si. Hemos compartido y vivido aventuras tan maravillosas, como silencios impenetrables. Hemos bebido de las mejores fuentes, como nos hemos comido un bocata de pan sin nada en un banco de un parque de Madrid. Hemos visto la luz, y las tinieblas. Por nuestras vidas han pasado otras muchas vidas que han ido construyendo nuestro actual ser, como piezas de un puzle que encuentras escondidas, que encajas sobre el tapiz, y que han configurado la historia de nuestra amistad.
Y de repente ese documental, extrajo un teaser un momento concreto que vivimos los dos (que no todos y todas conocen), y que fue muy especial.
Mi hermano el mayor me había dejado su apartamento en San Juan para pasar unos días porque no tenía mucho dinero esas vacaciones. Y le propuse a Trini que se viniera conmigo. Vino con su hermano mayor. Y los tres lo pasamos genial. En el viaje de vuelta, Trini conduciendo, yo de copiloto y su hermano detrás tocando la guitarra, nos pusimos a cantar a voz en grito por la A3 camino de Madrid. Hubo un momento en el que su hermanos paró de tocar y nosotros seguimos cantando. El tiempo se había detenido. No había carretera. No estábamos en un coche metidos. No había nadie más. Seguía la música. Solos los dos. Trini y yo. Cuando volvimos a la realidad de la conducción, vimos por el retrovisor como Fran nos miraba pensando: ¡¡Vaya par de dos!! Y seguimos cantando… Ya no había marcha atrás… Esto iba a durar para siempre.
Muhammad Ali dijo:
«La amistad es lo más difícil de explicar en el mundo. No es algo que aprendes en la escuela. Pero si no has aprendido el significado de la amistad, realmente no has aprendido nada.» (Muhammad Alí 1942-2016)
Gracias por estos 40 de 60… Sigamos a por los 60 de 80. Los 80 de 100… O lo que nos deje la vida compartir.




