Me comentaba una amiga el otro día que su sobrina le dijo: «Tía, si pudiera yo no votaría a Pedro Sánchez, porque me va a prohibir ver el YouTube». La sobrina tiene 6 añitos. Toda una carta de intenciones del pensamiento de muchos y muchas mayores de edad, que si podemos votar, y que polarizamos el voto pensando en el «yo» en lugar de en el «nosotros».
No voy a entrar en debate de si el problema de las redes sociales, mejor dicho, el problema del MOVIL en los niños y adolescentes menores de 16 años, está en Internet (que creo que -una vez más- es una disculpa para diluir la responsabilidad de los adultos al respecto), pero sí en el de la polarización de nuestra sociedad.
La FUNDEU lo explica muy bien y la realidad es que polarizamos todos los aspectos de nuestra vida con dos miradas muy radicalizadas: me gusta, o no me gusta. Es «de los míos» o «no es de los míos». Y en TODO existe diversidad. En todo. También en el criterio, en la razón y en los argumentos.
Si fuésemos capaces de disociar el «yo» del «nosotros», muchas de las tensiones que estamos viviendo en nuestra ciudad, nuestra comunidad, nuestro país, y el mundo mundial, se diluirían en un debate lógico, coherente y razonado sobre el pensamiento diferente.
Puesto que somos diversos, yo respeto tu diversidad -y tú la mía. No la avasallo ni entierro sobre tus ideas y pensamientos, y compartimos al objeto de llegar a un consenso: somos diferentes, pero en un punto común, pensamos como iguales.
La escritora Isabel Allende dijo:
«El seguro de vida de cualquier especie es la diversidad… La diversidad garantiza la sobrevivencia». (Isabel Allende, 1942 – actualidad)




