• GePeTo, el amigo/a y confidente

    Ayer, de regreso a casa tras acercarnos a la Feria del Libro de Madrid, conecté con la conversación que mantenía un joven con una amiga por teléfono. Como ahora todos llevamos auriculares para conversar, o los más impresentables, ponen el auricular en abierto para que todas y todos escuchemos sus llamadas, pues la discreción brilla por su ausencia.

    La conversación giraba entorno a la duda que este chico le planteaba a su interlocutora: hacía tres meses que lo había dejado con una chica, y ahora empezaba a tontear con otra. Nada extraño ni fuera de lo común. ¡Pero ahora viene lo mejor!

    De repente el chico le dice a la amiga que estaba al teléfono: ¡Tia, estoy hecho un lío así que, como no me podía dormir, le pregunté a Chat GPT si debía continuar o no con esta chica o que fuera un rollo más! Claro, ahí fue donde me explotó la cabeza. ¡¡Le preguntó a una IA sobre su vida amorosa!! Pues, así fue. No pude seguir con la oreja en la actividad conversacional porque nuestro paso era más ágil que el del chico y teníamos prisa por llegar a casa.

    El artículo concluye con algo evidente: nos invita a reflexionar sobre las necesidades emocionales no cubiertas de nuestros jóvenes y sobre la importancia de estar presentes—realmente presentes— en sus vidas digitales y analógicas.

    Ahora bien, ¿tienen sus progenitores tiempo?

  • En Ti (quizás) Creemos

    Leo diferentes hilos en X relacionados con la visita del Papa León XIV a España y sobre sus palabras sobre las personas LGTBI+, con reacciones dispares desde, los que dudan de su efectividad y abogan por una estrategia más de comunicación, y aquellos/as del colectivo que ven un avance en el posicionamiento por una Iglesia más abierta y tolerante.

    Esta visita, también ha venido acompañada de declaraciones condenando la pederastia en el clero, pero de una forma tímida, sin verdaderos jarros de agua sobre la institución.

    ¿Cuánto hay de humo, y qué de verdadero acto de contrición?

    Leo esta cita y solo me queda que asentir:

    «Todos éramos humanos hasta que la raza nos desconectó, la religión nos separó, la política nos dividió y el dinero nos clasificó». Anónimo.

  • Abran paso al futuro

    En esta última película se traslada la importancia del cambio generacional, de cómo los tiempos han cambiado y que esos personajes exquisitos de Lord Grantham (Hugh Bonnevill) o Mister Carson (ese mayordomo fiel y tradicional magníficamente interpretado por Jim Carter) tardan en darse cuenta que la juventud, sus «herederos» han llegado para quedarse y que es el momento de dar ese paso atrás. Con sus aciertos y desaciertos.

    Pero también es una crítica al sistema: como una mujer divorciada (en UK) es expulsada de la sociedad frente a la «libertad y libertinaje» de los americanos que, incluso, se permiten jugar con la «amistad gay» sin recato ni miedo. Dos mundos encontrados: arriba y abajo. Europa y América.

    Y todo esto es gracias a los cimientos construidos por Lady Crawley, la siempre ácida, elegante, distinguida y divertida «Condesa Viuda» que interpretó en sus 6 temporadas y dos primera películas, la gran dama del cine y teatro Maggie Smith.

    No debemos olvidarnos del pasado. Pero construyamos un futuro sin perder el miedo a derribar los cimientos creados. Las cenizas se funden con la tierra. Es un magnífico abono para florecer una nueva realidad.

    «Si comenzamos una pelea entre el pasado y el presente, nos daremos cuenta de que habremos perdido el futuro.» W.S. Churchill (1874-1965)

  • Bangaranga

    Bangaranga significa, en esencia, “alboroto”, “caos” o “desorden”, y proviene de bangarang, una palabra del slang jamaicano que se usa para describir un disturbio ruidoso o un caos energético.

    Pero anoche, Bangaranga significó ¡Victoria! Del caos que podría haber significado que Israel ganará el festival. Del alboroto que durante los últimos años este país está causando en la cita más importante del mundo con la «unidad» y la concordia». Del desorden de una organización que -a saber lo que se cocerá en los despachos, no sabe poner fin a una justica pedida por muchos.

    La 70 Edición del Festival Eurovision, por sorpresa, dio como ganadora por el jurado profesional y por el público al temazo «Bangaranga» interpretado por Dara, en una puesta en escena enérgica sobre el escenario de ese “caos bonito lleno de energía”, una explosión emocional que mezcla fuerza, liberación y empoderamiento.

    Han sido tres días intensos, espectaculares. Cada día más. La gran final tuvo momentos memorables y todo el concepto del evento, una vez más, se superó. Lástima que Australia, no ganara (se habría generado otro «caos» pensando en la organización el año que viene). A mi parecer, era la mejor canción con diferencia. Delta Goodrem ya ocupa un espacio preferente en mi Apple Music playlist.

    Eurovisión tiene 365 días por delante para reflexionar. Para pensar si esa obcecación por mantener a un país en la cartelera del Festival, merece la pena. 75.000 muertos no opinan lo mismo. Y los que, desgraciadamente, serán de aquí al próximo año en Sofía.

    «La burocracia destruye la iniciativa. Hay pocas cosas que los burócratas odien más que la innovación, especialmente la innovación que produce mejores resultados que las viejas rutinas. (Frank Herbert, 1920-1986)

  • De helicópteros o quitanieves

    La interferencia de los padres y madres en la vida académica de los estudiantes universitarios (en algunos, no en todos), preocupa a los agentes implicados en la educación superior poniendo de manifiesto que esta generación, más que nunca, está perdida, protegida, almidonada, blindada por unos protectores que no les permiten enfrentarse a la duda, tensión, frustración, problemática, ilusión, ansiedad y/o cambio que el mundo universitario requiere.

    No se trata de no ayudar, no. Se trata de invadir, sustituir la acción del estudiante y que éste o ésta pierda la oportunidad de aprender a la adversidad.

    A todas y todos nos ha pasado. El cambio del Instituto a la Universidad es muy salvaje. Pero flaco favor hacemos a nuestras promesas universitarias si vamos de cabecilla en la delegación familiar al bautizo del estudiante superior.

    «El éxito se aprende. Aquí hallaras los conocimientos necesarios para aprobar la asignatura de la vida» (Og Mandino 1923-1996)