Anoche pudimos ver en SkyShowtime la última película basada en la exitosa serie «Downton Abbey» y titulada «Downton Abbey: la historia final», otra exquisita producción del genuino escritor, guionista y director Julian Fellowes. Esta película cierra la trilogía cinematográfica después de 6 temporadas maravillosas en las plataformas de streaming.
En esta última película se traslada la importancia del cambio generacional, de cómo los tiempos han cambiado y que esos personajes exquisitos de Lord Grantham (Hugh Bonnevill) o Mister Carson (ese mayordomo fiel y tradicional magníficamente interpretado por Jim Carter) tardan en darse cuenta que la juventud, sus «herederos» han llegado para quedarse y que es el momento de dar ese paso atrás. Con sus aciertos y desaciertos.
Pero también es una crítica al sistema: como una mujer divorciada (en UK) es expulsada de la sociedad frente a la «libertad y libertinaje» de los americanos que, incluso, se permiten jugar con la «amistad gay» sin recato ni miedo. Dos mundos encontrados: arriba y abajo. Europa y América.
Y todo esto es gracias a los cimientos construidos por Lady Crawley, la siempre ácida, elegante, distinguida y divertida «Condesa Viuda» que interpretó en sus 6 temporadas y dos primera películas, la gran dama del cine y teatro Maggie Smith.
No debemos olvidarnos del pasado. Pero construyamos un futuro sin perder el miedo a derribar los cimientos creados. Las cenizas se funden con la tierra. Es un magnífico abono para florecer una nueva realidad.
Sir Winston S. Churchill dijo que:
«Si comenzamos una pelea entre el pasado y el presente, nos daremos cuenta de que habremos perdido el futuro.» W.S. Churchill (1874-1965)




