Esta frase, la pronunció la activista Annia Ramírez en el pasado Congreso Estatal «Diversidades Sexuales, Diversidades Humanas: Tu derecho a ser», organizado por el CERMI, con el apoyo del Ministerio de Igualdad y la colaboración de la FELGTBI+ los pasados 18 y 19 de junio en Madrid.
Y la rescato por su inteligencia y ubicuidad, tras el ataque feroz que el pasado 6 de julio, un columnista de un conocido periódico de tirada nacional, escupió (a eso no se le puede denominar ni escritura), contra el colectivo LGTBI+ tras la Manifestación Estatal del Orgullo 2026. Seguro que sabéis de quién estoy hablando, pero es que no voy ni a regalarle visitas compartiendo el enlace de esa vomitona de odio, ni a él ni al periódico que lo publicó.
Las entidades que trabajan por los derechos de las personas LGTBI+ han denunciado la publicación y pedido su retirada, así como la retractación por parte del periódico que las publicó. Eso es un DISCURSO de ODIO. Eso es un DELITO de ODIO. Pero seguimos esperando a que el Congreso de los Diputados apruebe ese Pacto de Estado contra los discursos de odio que, capitaneado por la FELGTBI+ y otras 30 entidades sociales, llevamos peleando más de dos años entre despachos. ¡Es necesario YA!
Todas y todos sabemos que esa columna de opinión es una provocación. Es el argumento que un periodista denostado hasta por sus propios, escribe para resurgir de las llamas de su propio infierno. No sabe hacer otra cosa: insultar y provocar. Cae tan bajo siempre que nunca ha conseguido despegar hacia el éxito que ha soñado. Expulsado de radios y televisiones, diarios, agrupaciones políticas (de la izquierda a la extrema derecha), su odio le impide razonar, dialogar, conversar, construir, participar… ¡Basura con lazo periodístico!
Y en su derecho de escribir, el derecho a responder, a opinar y a defender que, por encima de sus mentiras e insultos, están nuestras realidades. Que el ORGULLO es nuestro sentimiento de satisfacción por los logros alcanzados, nuestro amor y autoestima y nuestro sentimiento de pertenencia a una comunidad en la que, millones de personas, clama en las calles sin insultos, pacíficamente, respetando las realidades de los/as/es otros/as/es.
Una comunidad que grita, jalea, festeja y celebra la DIVERSIDAD, sin fisuras. Sin diferencias. Sin intolerancia. Sin fanatismos. Y así lo haremos cada día, cada mes, cada año. En las casas, en las calles, en las empresas, en los medios de comunicación, en las redes sociales… En la vida.
Así que, FJL, siga RABIANDO, que nosotros/as/es seguiremos BRILLANDO.
NOTA: Gracias Annia por tus palabras.




