CODA

Anoche vimos «CODA», la película que ha se ha llevado los principales premios y que desbancó a la gran favorita (y mi favorita, todo hay que decirlo), «El Poder del Perro». Y es perfectamente comprensible. «CODA» es… ¡¡MARAVILLOSA!! Sin artificios, sin efectos especiales, sin estridencias, sin dramas, sin estructuras complejas ni guiones enrevesados. No. «CODA» es como la vida misma.

No se qué pensaran al respecto la comunidad de personas sordas, pero creo que «CODA» marca un antes y un después en la visibilización y toma de conciencia sobre la discapacidad auditiva. Y eso ya es de «Oscar». En «CODA» conocemos a una familia de pescadores humilde, en el que el padre, la madre y el hermano mayor son sordos, y la hija pequeña es oyente. Ella es el nexo de conexión con la realidad que les rodea: la crisis del sector, la comunidad, las amistades, los retos, el sexo, el amor, el instituto… Y sobre esa premisa levanta una estructura argumental que huye del victimismo, que te lleva de la risa a la emoción, a la rabia, a la alegría y a la tristeza, como fluyen y silban los signos en el aire cuando sus manos hablan por ellos. Activismo positivo.

Victor Hugo dijo:

¡Qué importa la sordera del oído, cuando la mente escucha. La única sordera verdadera, la sordera incurable, es la de la mente!

Victor Hugo, 1845

Modelos

Esta semana, más allá del momento Ayuso vs Casado, (ante el que reconozco, preparé un cubo de palomitas y me dispuse a disfrutar cual capítulo de «House Of Cards»), afortunadamente se han generado otras informaciones que han pasado «casi» desapercibidas. Desde la «No Guerra» de Rusia/Ucrania/UE/USA, al terrible suceso del joven que mató a su familia en Elche. Cada uno/a destaca entre sus preferencias, aquellas informaciones que significan alto para él o para ella. En mi caso, siempre destaco aquellas que revelan un cambio positivo en la sociedad.

Bajo ese prisma del cambio, esta semana supimos que la marca de ropa interior Victoria´s Secret, en un alarde de reflejar la diversidad, ha lanzado una campaña en la que las top models dejaban paso a «mujeres reales.» Destacando la presencia de la joven Sofía Jirau, mujer con síndrome de Down.

Leía también un interesante post en The Orange Market sobre «El greenwashing y otros riesgos de un mal uso de la RSC», y conocía el concepto del «purplewashing» que se define como:

Es un término que hace referencia a la variedad de estrategias dirigidas a la promoción de instituciones, países, personas, productos o empresas, que apelan a su compromiso con la igualdad de género y el feminismo para lograr la aceptación social por medio de la instrumentalización de los derechos de las mujeres.

The Orange Market 01/02/2022

Lavado de cara, mejora de la reputación o estrategia para acallar las últimas denuncias de algunas modelos que llegaron a reconocer que les obligaban a alimentarse sólo de líquidos en los días previos al mediático desfile, la marca ha justificado este cambio comentando que «… “Necesitábamos dejar de prestar atención a lo que querían los hombres y, en cambio, girar en torno a lo que quieren las mujeres.” E imagino que estarán revisando con lupa de aumento, el impacto de este giro de su estrategia comercial.

Lo interesante (o lo importante en mi caso), es que se están visibilizando otras realidades y que, como dijo el psicólogo y escrito Walter Riso:

«La gente perfecta no es real y la gente real no es perfecta. Disfrutemos de nuestra maravillosa imperfección.»

Walter Riso

Palabras y Significados

Ayer me invitaron a dar una charla sobre un concepto en el que he estado trabajando durante algún tiempo, y que no todo el mundo conoce. La «Inspiración Porno». Concepto que proviene del término inglés «inspirational porn» y que también podría traducirse como porno inspiracional. El próximo 20 de noviembre vuelvo a repetirla en un Congreso en Valdepeñas. En resumidas cuentas, hablamos de inspiración porno cuando se cosifica a un colectivo en detrimento del otro. En este caso, es cuando se hace mención a que las personas con discapacidad somos «superhéroes» por hacer lo que hacemos, sin mirar a que las barreras ante las que se encuentran las personas con discapacidad vienen impuestas por la sociedad «sin discapacidad», que nos miran bajo el prisma de un falso parche de bondad o superioridad moral. En resumen: se dice que una persona es inspiradora sólo por el hecho de tener una discapacidad, y no por las muchas cualidades, virtudes y habilidades que pueda tener.

Cuando presenté a la coordinadora de la jornada el título de la ponencia, la aparición de la palabra «porno», hizo que saltaran todas las alarmas. Amablemente me pidieron que si podía avanzar un poco el contenido de la charla para «tranquilizar» a los asistentes inscritos que se habían «preocupado» al ver el nombre de mi charla. ¡Por supuesto, dije! Y les facilité una explicación de porqué este concepto, y de qué iba a hablar. Grata respuesta por parte de los asistentes tras los 40 minutos de conferencia.

Tenemos miedo de las palabras. Cuando conocemos un término, lo asignamos con un significado y con él nos quedamos y configuramos, visualizamos, estructuramos nuestra idea preconcebida sobre dicho concepto. Y nos cuesta abrirnos a otras posibles interpretaciones que éste pueda significar. Nos olvidamos de la semántica. Hay que explicar el significado contextual de la palabra o expresión. No vale una definición o explicación genérica que no se ajuste al sentido del texto.

Quizás deberíamos perder el miedo a ver sin entender. A leer sin explicar. A comprender sin interpretar el significado de las cosas.

Vergüenza/Tristeza

¡Vaya dos momentos que hemos vivido este fin de semana! Situaciones que me generan tristeza, y vergüenza. Vergüenza por lo acontecido la noche del viernes, más de 25.000 jóvenes se concentran en un macho botellón en la explanada de la UCM, en Ciudad Universitaria de Madrid. No sé que trataban de demostrar. Si pretendían hacerse valer, sacar su orgullo, su rebeldía…, tras este acto, han dejado clara su posición: IRRESPONSABILIDAD. Ya se que estos 25.000 no representan a otros cientos de miles (que llenaron Twitter y otras redes sociales de rechazo, repulsa y cabro), pero han mostrado sus cartas. Cuando hay que estar, no saben ni dónde estar.

Tristeza me genera el acto del sábado en Chueca, en el que un grupo de neonazis acamparon a sus anchas sembrando el miedo, el desconcierto, la incredulidad por el barrio insignia de las libertades, la diversidad y la tolerancia. El miedo frente a la razón. La persecución frente a la libertad (eso que tanto pregonan «sus socios»). Acoso, terror frente al #loveislove. España es uno de los países en los que han repuntado los delitos de odio (Barcelona, Madrid entre las principales ciudades).

No vamos hacia una revolución. Caminamos hacia una involución. Vergüenza y tristeza. Si. Mucha.

Luca

Huele a verano. Y parece ser que, este estío, vamos a poder olerlo mejor (con sus buenos y sus malos aromas), ya que no estaremos obligados a llevar mascarilla mientras que estemos al aire libre. ¡No sé como acabará esto, pero creo que son buenas -pero tempranas-, noticias!

Ayer vimos «Luca» la nueva MARAVILLOSA película de animación de Pixar para Disney, una exquisita joya que rezuma verano, sal, agua, sol, calor, pantalones cortos, sangría, pescadito frito y mar. Una estupenda película que habla de diversidad, de diferencia, de inclusión, de amistad, de minorías, de todo eso que no soportan los de verde (imagino que les prohibirán a sus hijos verla, porque desde el momento «0» la película respira diferencia). Bueno, quizás les dejarán disfrutarla con la perorata final de que «¡veis hij@s, son unos monstruos!». Y se quedarán tan panchos.

Películas como esta (o como su anterior joyita «Soul»), deberían de ser asignatura obligatoria en los centros de educación primaria (y secundaria), para poner en común con los alumnos y alumnas la diversidad de la sociedad. Porque ¿Quién de nosotros es lo suficientemente «normal» como para decir qué se considera «normal»?