Un viaje sin límites

Hace 40 años que no sacaban un disco. Y ahora, con más de 75 años en sus carnes, Agneta, Anna-Frida, Benny y Bjorn acaban de revolucionar el mundo. ABBA saca nuevas canciones y gira «virtual» que lo está vendiendo todo (y eso que las entradas superan las 200 libras por persona). No hay edad para el olvido. No hay límite para la creatividad. Revolucionaron los 70 y ahora ponen patas arriba a la industria musical con canciones que siguen siendo la marca del grupo sueco que llegó a convertirse en la segunda industria de Suecia (después de Volvo), en generar ingresos para las arcas del país escandinavo.

Primero hablaban de amor, de fiesta, de alegría. Después llegaron a hacerse daño, a escribir sobre el resentimiento, el desamor, el divorcio, la separación… Ahora curan heridas, restañan las puñaladas y retoman letras sanadoras, positivas, enérgicas, pero críticas con ellos y con sus seguidores. «Voyage» es un viaje al futuro. Quizás el fin (ellos siempre dicen que «las chicas» tiene la palabra de poder continuar con el grupo). Pero nunca al olvido.

No hay edad para seguir innovando, para seguir creciendo, experimentando, probando cosas, evolucionando, creando… No hay límites para soñar, para hacer y para deshacer. La única barrera es el no estar vivos. Y si hay talento, ingenio, creatividad, pero no fuerzas físicas, salud, entonces creemos nuestro avatar vital (ABBA-tar), para seguir siendo y estando VIVOS.

La Juventud

Anoche ví «La Juventud», película del creador de «La Gran Belleza». No llega a la perfección de su primera gran obra maestra, una pieza indispensable del cine y de la filosofía humana del S XIX, pero se queda cerca, muy cerca. En «La Juventud» la reflexión sobre la decadencia vital, sobre el proceso de marchitaje, lento o rápido, severo o fugaz, según se mire, es magnífica. La vida, postrado en una cama, arrinconado en un balneario de lujo, o sentado en un banco de un parque, pasa por la cabeza a dos velocidades: en formato time-lapse o en modo cámara lenta. Pero pasa.

La Juventud by @JgAmago en #ReInventarse

Este verano leía el «Homo Sapiens» de Harari, y reflexionaba sobre el concepto de «amortal» (que no inmortal) y me pregunto: ¿Realmente queremos llegar a vivir 120 años? ¿Qué nos regala la vida para experimentar/padecer tantas posibles impresiones? No lo se. Sentimientos encontrados ante esta posible realidad, ante esta singular ficción. Cine vs Vida. ¿Es esa la Juventud que nos espera?

No hay edad

O mejor dicho: malos tiempos para la juventud. Mientras que los milenials padecen las consecuencias de la crisis, los seniors se configuran como la fuente de inspiración y sabiduría que nunca dejaron de ser.

Hasta la moda apuesta por las canas. Si no, que se lo digan a Alicia Borrás.

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No hay edad para la elegancia. Como dijo Coco Chanel: «Una mujer tiene la edad que se merece»