Volver para ser otros

Os invito a ver el estupendo reportaje/serie documental que ha comenzado el maestro Iñaki Gabilondo en Movistar+ analizando, con diferentes expertos, la crisis del #coronavirus. A más, ayer en La Vanguardia, leía dos interesantes artículos de opinión al respecto, y hoy mismo este diario publica la traducción de un extenso artículo de Harari titulado “El mundo después del coronavirus” que os recomiendo que leáis. Los mensajes están claros: nada va a ser igual. O eso predicen.

Me gustaría ser tan positivo. No porque sea pesimista, ni mucho menos. De esta crisis vamos a salir sí o sí (con la esperanza de que siga reduciéndose el número de personas que desgraciadamente se están quedando en el camino). Pero yo creo que en nuestro país habrá algo que seguirá siendo igual. Que no cambiará. La política y sus políticos. Clientelismo, afecto y desafecto, hiel y miel a borbotones. Y sólo pensando en el propio. Nunca en el ajeno.

Me duele ver como Twitter se incendia por lo que dicen unos y otros. Me afecta escuchar en los chats virtuales que hacemos con amigos, familia o compañeros/as, cómo los bandos se acrecentan y, de repente, tod@s somos expertos en la materia oy lo sabríamos hacer mejor. ¿De verdad? ¿Sabemos lo que hay detrás de una decisión equivocada, pero al cabo, tomada? ¿Y los que no decidieron nada?

Por favor, un poco de paz. Dejemos de ser un “zoon politikon“, como lo definió Aristóteles, para ser más adultos.

Como afirma Harari en este artículo que os mencionaba al principio:

“Toda crisis es una oportunidad: esperemos que la actual pandemia contribuya a que la humanidad se de cuenta del peligro que supone la desunión”.

La Vanguardia, 05/04/2020

El circo de la pena

Tras 12 de días de angustia, no pudo ser. Era imposible. Pero muchos pensábamos que existe esa posibilidad. Teníamos referencias de otros casos de personas que aguantaron sin agua, sin comida, atrapados… Pero esta vez no puedo ser. Ese reducto de esperanza se desvaneció cuando se hizo oficial la noticia.

Hombres y mujeres todos a una. Menos unos: determinados medios de comunicación que convirtieron este suceso en carnaza, en prensa macabra, en informaciones sin noticias. En el circo de la pena.

El circo de la pena, post de @JgAmago en #ReInventarse

Photo by Alejandro Alvarez on Unsplash

Comparto la necesidad y el derecho a informar y estar informados. Respeto la libertad de entretener a las audiencias, pero no con cebo mediático de este calibre. Este exceso de infoxicación al respecto no ha servido nada más que para ganar la carrera en el próximo EGM.

Adicciones

La RAE define la palabra “adicción” como:

  1. Dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio psíquico.
  2. f. Afición extrema a alguien o algo.

Ahora todo son adicciones: al movil, a la tele, al trabajo, al ocio, a las drogas, al tabaco, a viajar, a gastar, a no hacer nada, a hacer muchas cosas… Somos incapaces de abandonar la adicción a…

Cuando somos pequeños, nuestros padres quieren corregir la adicción al pecho de la madre, al chupete, al brazo, o a la “mamitis” aguda. Cuando somos adolescentes, la adición a dormir, a hacer el perezoso, a jugar, al chocolate o al fútbol. Cuando ya somos más “mayores”, muchas de las adicciones heredadas se desmontan de nuestra chepa porque la responsabilidad, y la economía no nos lo permite: debemos ser “responsables”. Cuando llega ese momento en el que la edad nos jubila, entonces igual podemos rescatar algunas de esas dependencias olvidades en la carretera, y volver a hacer algo, con alguien, o solos. El caso es hacer porque lo que nos queda, quizás, no nos pemita adiccionarnos a mucho.

Adicción post de @jgamago en #Reinventarse

Nos pasamos la vida privándonos de cosas por otros. Y cuando llega el momento de disfrutar, de encontrar un nuevo equilibrio entre aquello a lo que queremos engancharnos y lo que la ley de vida nos permite, entonces son los otros los que nos invitan a permanecer adictos a sus vidas.

Un ciclo que… ¿cuándo se acaba?

Imágen de Scott Davis vía @burnttoastcreative

La Juventud

Anoche ví “La Juventud”, película del creador de “La Gran Belleza”. No llega a la perfección de su primera gran obra maestra, una pieza indispensable del cine y de la filosofía humana del S XIX, pero se queda cerca, muy cerca. En “La Juventud” la reflexión sobre la decadencia vital, sobre el proceso de marchitaje, lento o rápido, severo o fugaz, según se mire, es magnífica. La vida, postrado en una cama, arrinconado en un balneario de lujo, o sentado en un banco de un parque, pasa por la cabeza a dos velocidades: en formato time-lapse o en modo cámara lenta. Pero pasa.

La Juventud by @JgAmago en #ReInventarse

Este verano leía el “Homo Sapiens” de Harari, y reflexionaba sobre el concepto de “amortal” (que no inmortal) y me pregunto: ¿Realmente queremos llegar a vivir 120 años? ¿Qué nos regala la vida para experimentar/padecer tantas posibles impresiones? No lo se. Sentimientos encontrados ante esta posible realidad, ante esta singular ficción. Cine vs Vida. ¿Es esa la Juventud que nos espera?