Tinta (Sin Papel)
La banda sonora del post: «Ink» de Coldplay

Si hay una cosa que me ha sorprendido este verano, más allá del calor insoportable que todos hemos padecido, y la sequía tan importante que estamos viviendo, ha sido observar la cantidad de gente que se ha tatuado algo en la piel. ¿Moda o filosofía de vida?

Yo creo que todas y todos hemos visto tatuajes espectaculares en cuerpos fantásticos, (o no tanto, pero diseños muy bonitos y llamativos). Pero lo que si he percibido es la cantidad de marcas en la piel que, tendrán o no su significado en cada uno o una, pero que desde luego, son un atentado a la belleza, la armonía y la lógica natural. Cráneos, ojos, pómulos, cuellos, dedos y falanges… Un amalgama de dibujos, marcas, letras, textos, iconos, kanjis… Una sopa indescifrable de grafismos y grafías que -en una cierta mayoría-, generan un impacto visual que altera los sentidos.

No estoy en contra de los tatuajes, ni mucho menos. Yo llevo uno pequeño que me hice a los 33 años (y muchas veces he pensado en ponerme alguno más discreto en el tobillo o espalda), pero al ver semejante escaparate de atrocidades gráficas sobre el cuerpo he pensado… ¿Qué razón les ha llevado a tintarse «eso» en el cuerpo? ¿No somos conscientes que todo tiene una edad? Y sobre todo me he fijado y sorprendido con la gente más joven que, sin pensar en el futuro más próximo, escribe en su cuerpo marcas indelebles que les pueden hacer pasar una factura sin posibilidad de devolución.

La escritora, influencer y conferenciante Tawny Lara dijo:

«Los tatuajes son un compromiso permanente de pasión»

Tawny Lara

Yo creo que, algunas y algunos, tuvieron un momento de odio e ira en el preciso instante en el que decidieron marcarse de por vida.

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