El pasado jueves 18 de enero el activismo de las personas con discapacidad logro un hito histórico: reconocer los derechos de las personas con discapacidad, y con especial atención a las mujeres y niñas con discapacidad, aprobando en las cámaras representativas de nuestro país, el cambio en el Artículo 49 de la Constitución Española de la palabra «disminuido» por «personas con discapacidad». 5 años después, la historia dibuja una nueva realidad acorde a los tiempos.
Curiosamente, ese día, celebrara yo en mi perfil de Instagram este acontecimiento histórico, cuando una persona con discapacidad, me debatía que ¿y esto para qué? ¡No salía de mi asombro! Mis argumentos, como el de otros seguidores que continuaron con la conversación, era la importancia de las palabras y de los conceptos para continuar con la construcción de un mundo por y para todas y todos. Por supuesto que para muchas personas seguiremos siendo minusválidos, subnormales, disminuidos, inválidos, cojos… Pero que la Carta Magna contuviera semejante atrocidad escrita entre sus 17.376 palabras de sus 169 artículos, era una ofensa grave contra los más de 4 millones de personas con discapacidad que vivimos en este país.
El poeta persa Hafez dijo:
«Las palabras que pronuncias se convierten en la casa en la que vives»
Hafez de Shirah (1325-1389)
La casa de la discapacidad, ahora, es más justa. Más igualitaria. Ahora hagámosla más sostenible, más eficiente, más «eco», si lo quieres llamar así. Pero ya, de entrada, con este cambio, en esta cada dan ganas de quedarse a vivir mucho, mucho más tiempo.
Imagen: generada por IA con Dall-E


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