😶Bulos

Veíamos anoche una estupenda película en Movistar+ y titulada «Wicked Little Letters», protagonizada por la siempre inmensa y fabulosa Olivia Colman y que podríamos decir que fue el comienzo de las «fakes news», a principios de siglo XX, y basada en una historia real.

La película se centra en la pequeña localidad de Littlehampton en la que Edith, una mujer piadosa, solterona, amargada y que convive con unos padres muy religiosos y tradicionales, reciben como vecina a Rose, una joven deslenguada, con una vitalidad efervescente, vivaracha, divertida, atractiva, «y viuda» (ya se verá más adelante qué hay de cierto en esto), que convive con un joven de color y tiene una hija. Edith recibe cartas con insultos y palabras que ofenden a su religiosidad y su piedad, y el padre decide denunciar a Rose como autora de las mismas, basándose en su vida alegre, divertida y sin complejas. Ahí comienzan las desventuras de la joven a la que encierran y en juicio sumarísimo envían a la cárcel, con el miedo de perder a su hija y a su pareja.

Por fortuna, una joven policía decide investigar por su cuenta y concluye que… ¡Os invito a verla!

Lo de las noticias falsas, arrojar basura sobre personas y hechos, sin medida, sin control, sin datos, sin verificación, es algo tan antiguo como la rueda, pero ahora, con el altavoz mediático de las redes sociales, encontrar una noticia verdadera en el gigantesco mar de informaciones, es como buscar una aguja en un pajar.

El experto en bolsa André Kostolany dijo:

«Las noticias falsas son peligrosas, pero una falta de exposición de noticias correctas, es todavía más peligros»

Andre Kostolany (1906-1999)

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