Parece ser que el buen tiempo ha acompañado la despedida al Papa Francisco. Desde que supimos de su fallecimiento, hasta el solemne funeral de ayer, Roma ha vivido días de primavera, casi de un incipiente verano. También en Madrid. Así que ayer, tras una agradable paseo por el centro y visita al Museo Thyssen, decidimos que era el día perfecto. Y por la noche alquilamos en Apple TV+ «Conclave», la magnífica película dirigida por Edward Berger y protagonizara por Ralph Fiennes.
Me gustó mucho. A pesar de que el final tiene un giro «complicado y muy rebuscado», la película es muy sólida, magníficamente interpretada y con ese lema musical, casi de thriller psicológico, que te mete de lleno en ese gran misterio que es el cónclave papal. Sabemos el cómo, el protocolo, los momentos y las acciones. Pero no el quién. Y de eso habla esta película.
Por que, nos guste o no, los cardenales son hombres (muy interesante la mirada hacia las monjas, mujeres para servir al hombre), y como hombres el deseo, el poder, la ambición, la política, la corrupción está en sus cuerpos y sus mentes. La divinidad huye de las tentaciones. Pero la tentación, siempre «vive arriba».
Liberales, frente a conservadores. Renovadores enfrentados a tradicionalistas. Lo clásico contra lo rupturista.. ¿Qué es esto sino política?
El propio Papa Francisco dijo:
«Generalmente cada uno de nosotros está preparado para acusar al otro y justificarse a sí mismo. Es un instinto que está en el origen de muchos desastres».
Papa Francisco (1936-2025)


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