La ciencia de la predicción, cuando llega Eurovisión, se desmorona como un castillo de naipes en una casa con niños. Los seísmos demoscópicos sacuden las apuestas, las preferencias, las quinielas, los argumentos y las estadísticas, cuando llega el momento de la verdad. Y en este 2025, no podía ser de otra manera.
Es la primera vez en la historia de las apuestas que la canción que contaba con el 40% de predicciones NO ha ganado. Sí acertaron en las siguientes (afortunadamente Austria ganó a Israel en el voto del público) y evitó que la organización tuviera un serio problema en la edición 2026.
Empecemos por celebrar la IMPRESIONANTE e impecable producción Suiza que, como apuntaron durante las tres galas, ha hecho fama de su precisión y de su buen hacer, con un gusto exquisito y con una puesta en escena apabullante. TODAS las canciones mejoraron infinitamente con los minishows que se habían preparado para cada una de ellas.
Esta edición, la «añada» musical ha sido bastante mediocre. No hemos tenido este «temazo» que se convierta en himno eurovisivo… Ninguna de las canciones batirá records de streamings o views, como nos recordaron éxitos de ediciones anteriores, en ese brutal número musical del duelo entre Baby Lasagna y Käärijaa.
España… ¡Uf! ¿De verdad? ¿Alguien pensó que se podía quedar -como mínimo- en el TOP 20? Pues no… Los datos: 31 ceros y 10 puntos del público, resultado final de 37 puntos y terminó la gala en la antepenúltima posición, dos puestos por debajo de Nebulossa el año pasado.
Y por último, lo de siempre: la desconexión entre el voto del Jurado (me gustaría conocer la edad media del mismo), y el del público.
La canción MÁS votada por el público fue Estonia, ese loco y divertido «Spresso Machiato» que quedó en un digno 3er puesto. Pero tampoco entendí lo 0 votos para UK (¡Ay el castigo al Brexit que llega más allás de las instituciones!), que este año llevaba una de las canciones más potentes y divertidas de la noche, o el zasca «sin límites» a Suiza que, en el voto del Jurado quedó segunda y el público le arreó un 0 como la catedral de Burgos.
Ya lo dijo el físico danés Niels Bohr:
La predicción es algo muy difícil. Especialmente del Futuro.
Niels Bohr (1885-1962)


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