Me considero una persona muy organizada (a veces, «obsesiva» con el orden) y a la que no le gusta tener cosas pendientes. Cierto que siempre las hay, pero serían acciones o tareas que no requieren una necesidad, sino más bien, un capricho.
Últimamente mi «planner» de trabajo se desborda. Mi «correos electrónicos sin leer» me abruman (mejor dicho, los tengo leídos todos, pero están pendientes de responder, archivar o planificar), y esos avisos y marcas en mi e-Mail profesional, me generan cierta angustia.
Qué decir de «cosas de la casa», como planificar las reformas de este verano, seguir buscando alguien que me ayude a limpiar la casa u ordenar el altillo, que tiene cachivaches mil para reciclar, donar o tirar. ejor, lo dejamos, y listo. Anulo ese lóbulo cerebral directamente, o me vuelvo tarumba.
Leo en un blog de estos de citas «inspiracionales» esta frase y me quedo más tranquilo:
«La tarea que tienes por delante, nunca será mayor que la que te respalda»
Anónimo




