¿Qué es la “felicidad”?

Anoche vimos el fantástico documental “The Capote Tapes” en Filmin. Un magnífico trabajo de investigación sobre la vida, obra e influencia de Truman Capote, partiendo de las famosas cintas que recogieron las entrevistas a los famosos, que nunca llegaron a ser publicadas y que se quedaron ocultas (y nunca encontradas), en su obra literaria y periodística (para tranquilidad de muchos/as de los entrevistados). La historia la va hilvanando Kate Harrington, la hija de un amate de Truman, y que él consideró como su “hija adoptiva”. ¡Muy recomendable, de verdad! De Capote sólo me he leído “A sangre fría” (imprescindible, sin lugar a dudas), pero creo que voy a leerme más novelas este verano.

Una de las cosas que más me entristeció (y a la vez me dejó sin palabras), es la imposibilidad de Truman de ser feliz. Lo tuvo todo: fama, dinero, éxito, reconocimiento… ¡¡Y fue incapaz de encontrar la felicidad!! Algunos de los expertos y amigos/as entrevistados lo atribuyen a su infancia tan complicada y a la exacerbada obsesión por ser el centro de todo y de todos. Menos de él mismo. Su homosexualidad no fue un problema. Fuera del armario desde sus comienzos, fue admirado por su sinceridad y libertad, en un momento en el que la homosexualidad seguía siendo un tabú y un pecado. Sin embargo, el alcohol y las drogas acabaron con la vida de un magistral escritor y relator de su tiempo, pero atormentado y desafortunado en su vida personal.

¿Qué se necesita para ser feliz? ¿Salud? ¿Dinero? ¿Amor? ¿Fama? ¿Éxito? ¿Serenidad? ¿Paz? ¿…? Le he hecho la pregunta a Google, y el todopoderoso “don respuestas” me dicen que, para ser feliz:

“… no se necesita más que seguridad, tranquilidad, familiares y amigos que nos quieran y a los que querer, gozar de buena salud, un propósito en la vida, una esperanza para el futuro y, en cuanto a los material, alimento, ropa y vivienda, pequeñas cosas que hacen grande nuestra propia existencia.”

¡Y se queda tan ancho! Bueno. Yo, me quedo un poco más tranquilo. Tengo un poco de todo, ergo… ¡Me puedo considerar feliz! ¿Y tú? 👇

54

Entre Málaga y Malagón. A un paso de “ser mayor” y abandonar la madurez. Un poco más y, en este momento tan complicado, casi me quedo con una opción menos: la de optar a la vacuna de Astrazaneca 😉 Dentro de 365 días pasaremos a engrosar las filas de un nuevo rango en las encuestas: “mayores de 55″… Pero en mi caso es tan sólo una cuestión de número, no de actitud. Mientras tanto… ¡Vivamos los 54!

A pesar de que a veces, los números pesan, estoy muy a gusto. Se lo que quiero. Y también se lo que no quiero. Otra cosa es saber decir NO. Eso ya cuesta más. Y tras pasar el miedo y la incertidumbre a cómo iba a reaccionar mi organismo ante el COVID, podemos decir que otra prueba superada y que no, tampoco lo quiero (por si acaso).

Hoy también es el cumpleaños de mi marido. Esta cifra mágica, la del 7 de marzo, fue parte del pegamento que va camino de los 18 años juntos. Él es un poco más joven. Aunque siempre es y será mi “abuelo” 😂 ¿Vamos a por los 55?

El Mañana (dentro de cinco años)

Ayer al mediodía, terminé de leer el magnífico libro de Rubén Serrano “No estamos tan bien”, y por la tarde, tras ver una tristísima película en Netflix, comencé el libro de Guillem Recolons titulado “Si no aportas, no importas”. Nada más comenzarlo, me encontré con esta cita:

Me interesa el futuro, es donde voy a pasar el resto de mi vida

Woody Allen

Y posteriormente Guillem nos hace la siguiente pregunta: ¿Dónde quieres estar dentro de cinco años? Dejé el libro y me puse a pensar en ello…

El mañana (dentro de cinco años) post de @JgAmago con imagen de @unsplash
Imagen de Drew Beamer en Unsplash

Dentro de cinco años quiero estar… CON SALUD. Achaques tendremos (ya los tengo, pero son llevaderos), pero con salud podemos hacer todas esas cosas que nos gustan (o que podemos), a pesar de los momentos de bajón físico.

Dentro de cinco años quiero estar… FELIZ. La felicidad es un puzzle que se compone de pequeñas/grandes piezas como la familia, la pareja, los amigos, los compañeros/as de trabajo, las ilusiones, los retos, los proyectos, la autonomía económica, los sueños, los deseos… ¡Los caprichos! Y si el coronavirus nos siguen pasando de perfil, no dudo que podremos seguir disfrutando de una nueva felicidad.

Dentro de cinco años quiero estar… TRABAJANDO y disfrutando de los madrugones y horas extra que le dedico a hacer lo que me gusta (soy un privilegiado, lo se). Y que ese trabajo nos siga facilitando pequeños/grandes caprichos como viajar (algo que echo en falta más que nada desde el pasado estado de alerta).

Igual pido mucho. Igual no hay un mañana. Porque el futuro se trunca en segundos.

Lo único que sabemos del futuro es que será diferente. Pero ante esta perspectiva de cambio, de evolución y de no saber qué va a pasar (y ahora estamos en ese momento crucial para rediseñar un futuro), destaco la frase de Fernando Savater que dijo:

“Si no somos corresponsables del pasado, tampoco tendremos derecho a reclamarnos legítimos propietarios del futuro”

Fernando Savater

¿Cómo quieres recordar tu propia vida?

El otro día, haciendo un descando en el teletrabajo, me propuse aligerar el despacho de mi casa, de unos contenedores de fotografía viejos que tenía sobre las columnas de CD y DVD. Decidí tirar el contenedor, vaciar las fotos, y revivir uno a uno todos los recuerdos. ¡Uf, qué de momentos desempolvados! Fotografías en blanco y negro y color, reveladas en el laboratorio fotográfico Alhambra, el de toda la vida al lado de mi casa (y que aún se mantiene a flote). Algunas las digitalicé en el iPhone para ir compartiéndolas poco a poco en mi perfil de Instagram.

¿Cómo quieres recordar tu propia vida? Post de @JgAmago en #ReInventarse
Imagen de Roman Kraft en Unsplash

Ayer por la tarde, tras ver algunos capítulos de las series que sigo, revisé los post que tenía pendientes de leer de mi comunidad de WordPress, y leí el post “¿Son nuestros recuerdos más auténticos que los de nuestros padres y abuelos?“, escrito por Javier Alarcos en su estupendo blog. Tras su lectura, decidí hacerme la pregunta con la que acaba su artículo: ¿Cómo quieres recordar tu propia vida? ¡Menudo reto!

Todas esas fotos que rescaté del polvo y el olvido, me han ayudado a encontrar una respuesta: quiero recordar mi vida como una persona afortunada por las personas que me han acompañado. Y espero que así siga siendo. Quiero recordar mi vida como un ciudadano, como un hijo, como un hermano, tío, sobrino, amigo, compañero, novio y marido que fue/soy afortunado por l@s compañer@s de viaje. Con sus días de nubes, y sus muchos días más de claros.

Y en estos tiempos de incertidumbre, de cambio, de caos, de miedo, pero también de esperanza, deseo seguir construyendo mis recuerdos sobre la frase de Sócrates que dice:

“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo”

Sócrates

Magia

Magia post de @JgAmago en #ReInventarse
Imagen de Frederick Tubiermont en Unsplash

El pasado miércoles me tocó organizar un espectáculo de magia para los “más peques de la casa”, familiares de mis compañer@s de trabajo. Me habían hablado de un mago, al que contratamos, y resultó un auténtico maestro. Fue increíble. Todo un éxito. Y si bien los trucos, los efectos fueron magníficos, el éxito fue gracias a sus dotes de gran comunicador y showman. La magia del mago está en él.

Ayer me llevé a mi sobrino Adam y a mi ahijado Jon al cine. Fuimos a ver “Jumanji: el siguiente nivel”. Y como el que no quiere la cosa, Adam me preguntó, al ver a un Papa Noel en el centro comercial, si Papa Noel existía. Adam tiene 10 años. Yo ya estaba preparado, porque mi madre me había contado que esa noche Adam le había interrogado también con preguntas tipo: “Abuela, te voy a preguntar una cosa pero quiero que me digas la verdad…” ¡Y zasca, la pregunta del millón!. Cuando mi madre me lo contaba, me moría de la risa, y ella la pobre en un aprieto de los que hacía más de 40 años que no se encontraba.

Mi respuesta fue acorde con la que mi madre (su abuela), le respondió: “Adam, todo depende de la magia con la que mires a estas fiestas. Si tu crees en Papa Noel, entonces existirá y por sorpresa nos dejará a tod@s regalos mientras cenamos. Si no quieres creerlo y decides que son papá y mamá… ¡Pues entonces quizás lo sean!” Adam no se quedó muy allá… Seguía dándole vueltas. Yo le reté a que encontrara en casa de la abuela dónde estaban los regalos… Y si los encontraba, entonces es que Papa Noel son los papás, las mamás, los tíos/as, etc. La magia de la Navidad está en tí.

Tengo que buscar un sitio nuevo para esconder los regalos, o me cargo la magia de su Navidad 😉

Felices Fiestas a todas y todos, y que la magia de la Navidad nos permita seguir soñando. ¡Ah! Y que el 2020 nos traiga todo lo que al 2019 se le ha olvidado 🙏