La Llamada

Ayer vimos la maravillosa película de NetflixThe Two Popes“, una película dirigida por Fernando Meirelles con los magníficos Anthony Hopkins interpretando al cardenal Ratzinger aka Papa Benedicto XVI, y a Jonathan Pryce como el cardenal Bergoglio más conocido como el Papa Francisco I. Ambos de Oscar, si bien en mi opinión, el maestro Pryce se sale por haber aprendido a hablar en argentino, y sin acento extranjero, que parece que ha nacido en la mismísima Pampa… ¡Magistral!

No voy a desvelar nada de la trama, basada en un hecho real, pero si me llamó mucho la atención como se explica “la llamada” a Jorge Bergoglio. Cómo por un momento concreto, en un lugar determinado, a una hora específica, y encontrarse con una persona única (fuese o no “Él“), la vida te cambia, te da un vuelco, gira 180 grados para convulsionar toda tu existencia y comenzar a ser… ¡otro!

La Llamada, post de @JgAmago en #ReInventarse imagen de Davide Cantelli vía Unsplash
Imagen de Davide Cantelli vía Unsplash

Yo he explicado alguna vez que nunca sentí esa “llamada” (estudié durante 7 años en un internado que nos preparaban para ser sacerdotes, pero no llegué a serlo -afortunadamente para la orden sacerdotal-), y jamás me arrepentiré de haber vivido aquella experiencia formativa y vivencial, libre y decidida por mí al cumplir los 10 años. Soy lo que soy, en parte gracias a lo vivido en el seminario menor de Las Rozas de Puerto Real de Madrid.

Pero sí que la mayoría de nosotr@s hemos experimentado esa “llamada” cuando se nos ha cruzado en nuestras vidas alguien que aún forma parte de nuestra existencia: amig@s, pareja, profesor@s, compañer@s…, y que dejan un poso indeleble en nuestro pasado, presente y seguro futuro existencial. La llamada es esa que no se trata de quién vino primero o de quién te conoce más tiempo. Se trata de quién llegó y nunca se fue…

De Cenicientas y Príncipes… (#HarariQuotes)

Negar una evidencia por una creencia, genera desafecto. Somo animales de creencias (religiosas, científicas, humanas, divinas…), y en ellas nos apoyamos cuando intentamos afianzar una realidad que nos importa.

La religión siempre ha sido un motivo de disputa. Religión y ciencia tienen esa sempiterno conflicto sobre las verdades. Y está claro que sólo una tiene la empírica razón.

Harari en su libro “Homo Deus” habla mucho de este tema. Por ejemplo:

¿Cómo se relaciona la ciencia moderna con la religión? Da la impresión de que ya se ha dicho un millón de veces todo lo que hay que decir sobre esta cuestión. Pero en la práctica, la ciencia y la religión son vomo un marido y una esposa que después de quinientos años de asesoramiento matrimonial siguen sin conocerse. Él todavía sueña con la Cenicienta y ella sigue esperando al Príncipe Azul, al tiempo que discuten sobre a quién le toca sacar la basura”

Harari, Yuval Noah. “Homo Deus”. Ed. Debate. 2016. Página 204
De Cenicientas y Príncipes (#HarariQuotes) por @JgAmago en #Reinventarse
Photo by Mathew Schwartz on Unsplash

Y entre príncipes y criadas el patio sigue sin barrer, el polvo sin quitar, y la comida sin preparar. La evidencia de unos frente a la ficción de otros sigue colisionando mientras que, como siempre, el ser humano siente y padece que las “madrastras” de turno sigan avivando el fuego y quemando las “calabazas” que llevarán por buen camino a la criada junto al futuro rey . ¿Qué hacemos pues?

Amen!

Ayer me invitaron a una Primera Comunión. Me apetecía mucho ir, porque es el hijo de  una de mis mejores amigas y compañeras, y porque el joven en cuestión es uno de esos niños que te enamora con su dulzura, su inteligencia, su humildad… ¡Y es guapo de narices! Por respeto al celebrante, decidí quedarme durante toda la ceremonia. Una iglesia nueva, magnífica, muy moderna pero acogedora… Y un oficiante joven, pero muy aburrido. ¿Qué impresión les habrá quedado a esos niños y niñas de 5 a 8 años, previos a su futura celebración de la Comunión, ante semejante y tedioso oficio de una hora y quince minutos? No me extraña que los jóvenes salgan disparados del entorno de la Iglesia en cuanto sus padres pierden en poder de acompañarles al oficio de los domingos o la catequesis.

Amen by @jgamago en #ReInventarse - Imagen de Elisabeth Ohlson

La última vez que tuve oportunidad de presenciar una misa, -antes de esta Comunión- fue en un funeral. Y tan pronto el sacerdote salío y habló… ¡Me marché! Lo primero que hizo fue regañarnos porque los oyentes que estaban en primera fila, los familiares directos de la persona fallecida en cuerpo presente, rotos por el dolor, estaban sentados, y no se le ocurrió otra cosa que soltar un “señores, a ver si sabemos dónde estamos que hay que levantarse”. Empatía cero.

Que a la Iglesia católica le falta “engage”, nadie lo duda. Que necesitan una mano de chapa y pintura, un baño de marketing solidario, una patina de cercanía, proximidad y humildad… ¡Clama al cielo y a los santos! Vivimos otra realidad tan distante de su universo, que corren paralelos con el riesgo -para unos- de que nunca nisiquiera lleguen a colisionar