#Generaciones

El otro día, mientras que hacía un trayecto por Madrid en Cercanías, una chica hablaba con otra sobre la película “Bohemian Rapsody” el biopic sobre la vida y la música de Freddie Mercury. Le comentaba a su compañera de asiento que había ido a verla con sus padres y que veía cómo éstos interactuaban con el filme moviendo la cabeza y las piernas en las canciones, vocalizando las letras, hablando entre ellos… ¡Y fue la primera vez que he visto llorar a mi padre! -dijo. Emociones diferentes, momento único. 

Ella concluyó que la película no le enganchó. Poco o nada sabía de Freddie Mercury, quizás mucho menos de “Queen“. Sus críticas venían porque Rami Malek “… no le había gustado…” Está mucho mejor en “Mr Robot” Y seguro que los padres pensaron… ¿Y quién es Rami Malek? ¿Qué es “Mr. Robot”?

#Generaciones un post de @JgAmago en #Reinventarse

Choque de trenes. Vías paralelas que coinciden en el tunel del tiempo del ritual cinematográfico (ahora edulcorado por el fin del romanticismo del acto de “ir al cine”).

El motivo es el mismo. El fin último difiere. Un referente, dos ideas. Dos tiempos, un único propósito: poner en valor a diferentes generaciones el talento de un genio que antes de morir dejó una frase ejemplo para ambas generaciones: “Puedes ser lo que quieras, sólo conviértete en lo que crees que podrías ser”.

The show must go on!

We can be Heroes

Roberta Marrero ha publicado un estupendo libro titulado “We can be Heroes”, sobre la diversidad sexual en la cultura pop. Una celebración de la diversidad LGTBQ+ en la cultura en general.

We Can Be Heroes by @JgAmago en #Reinventarse

Y uno de esos referentes, Federico García Lorca, ha estado muy en boca de todos en estas últimas semanas. España siempre tendrá una deuda con el escritor granadino. Siempre. Por su terrible ejecución por rojo, maricón y por escritor. Y por el lugar que algun@s profesores, maestros, tutores… ¡Llámalo como quieras!!, le otorgan en el olimpo de los HEROES en los que su superpoder estaba en sus letras.

Ya lo dijo: “Mi poesía es un juego, mi vida es un juego, pero yo no soy un juego”.

Imagen: Roberta Marrero vía Yorokobu

Acuerdos y Desacuerdos

Que el tiempo nos come la vida, es una máxima que no voy a descubrir a nadie. Que no haya tenido ni un minuto para actualizar este blog desde el pasado 23 de abril, confirma las semanas de locura que llevo a mis espaldas. Parece ser que el sol despunta sobre el horizonte y pinta (eso espero), un poco más de tranquilidad.

Y entre líos y más líos este año he pasado “de puntillas” por Eurovisión (no pude ver/celebrar la Gran Final en directo por motivos de trabajo). Eso no quita para estar a la última de las canciones, los rankings, apuestas, favoritos, menos favoritos y sus cuitas. ¿El resultado? Merecido -aunque no perdonaré a los eurofans que se cargaran en la primera semifinal a Bélgica-, y el previsto. Una vez más existe esa diferencia entre la ley de los elegidos y el deseo del pueblo (en este caso el público que votaba). ¿Qué punto de conexión tiene el jurado con el pueblo? ¿Son los jueces árbitros imparciales de la realidad? ¿Es el pueblo/público capaz de dejarse llevar por sus emociones y ser objetivo con sus decisiones? La realidad política está en la calle. Las decisiones de los poderosos colisionan con las necesidades del pueblo. El votante habla. El político grita. Al final hay un entente cordiale, pero mientras que ambos no simbioticen en un match casi perfecto, la realidad de la calle crujirá en los techos de las instituciones públicas como los forjados de madera de un caserón abandonado.

Acuerdos y Desacuerdos by @JgAmago en #Reinventarse

El show debe continuar. Israel se prepara. El resto tirita. Europa ya no es Europa. El mundo pide a gritos una realidad tan global, tan integradora, tan potente como Eurovision. ¡Larga vida!

 

Entre la filantropía y el exhibicionismo

Algunos lo han llegado a tachar de “pornografía del exhibicionismo”. Pero creo que se han pasado. Vayamos al caso: el rapero Drake publica nuevo sencillo, el temazo “God´s Plan” en el que se pasea por las calles de barrios más castigados de Miami regalando y desprendiéndose de casi un millón de dólares (presupuesto -como avanza en la cartela del comienzo- del clip). Vemos como paga todos los carros de comida de los clientes que en ese momento están en un supermercado; entrega fajos de billetes a familias (previamente seleccionadas, claro), que están en la calle; sorprende a parejas con cochazos; dona juguetes y miles de dólares a una escuela infantil; patrocina a los bomberos; hace una donación de miles de dólares para la Universidad e incluso se va de compras a Saks 5Th Avenue con alguna de sus fans.

Entre la filantropía y el exhibicionismo by @JgAmago en #ReInventarse

Exhibicionismo puro y duro. Sentimentalismo en vena (lágrimas, risas, sorpresas, casi desmayos, histerias al ver al gran Drake tan cerca…). Pero la acción ¿Justifica los medios? Yo creo que si. Acostumbrados a ver el despropósito narcisista y pornográfico de los videos de los raperos, en los que todo es un exceso, no está mal en visualizar que ese espectáculo hortera de coches, oro, billetes, alcohol, sexo y exhibicionismo, también puede revertir en buenas causas. En acciones hacia aquellos que alguna vez han soñado con alcanzar el sueño rapero de llegar a ser estrellas y tocar con sus propias manos el éxito. En algunos casos efímero. Como el dinero.

Si aún no has visto el video, lo puedes ver aquí.

Sin rechistar

Es una palabra que me trae recuerdos de mi infancia. No porque mis padres fueran muy autoritarios, no. Si no por que significaba que era un deber, una obligación o una simple cabezonería, pero había que hacerlo. Hoy está de moda. No nos deja hablar, escribir, fotografíar, publicar, rapear, cantar, hablar… No. Cuando alguien dice algo que a los neopuritanos no les gusta, ¡zasca! Cárcel, multa y silencio. ¡Por que lo dicen… ellos!

Sin rechistar, post de @JgAmago en #Reinventarse

Y el resto, pues nos indignamos, pateamos, algunos callan, otros alzan la voz y dicen ¡Basta! Pero los que mandan también callan a los que claman por una libertad.

Esas palabras me recuerdan a mis tiempos de estudiante. Hoy esas palabras nos recuerdan que cualquier tiempo pasado fue mejor.