Modo #Off

Este verano no va a ser igual. Como tampoco lo fue el final del invierno, o la primavera… ¡Ni lo será el otoño que viene! Ha sido, es y será un año raro en un mundo raro (como cantaba Chavela). Este es mi último post antes de iniciar unos días de descanso. No puedo decir que esté “cansado” como otros años, en los que el trabajo más los eventos me dejan agotado físicamente. No. Pero este año tod@s hemos sufrido y estamos arrastrando el agotamiento mental y anímico de la pandemia y el confinamiento. Y ahí lo vamos a llevar. Por que el que tengamos que bajar a la playa, ir al campo, o pasear por una ciudad buscando una sombra con la mascarilla, nos va a seguir recordando que no es normal. ¡Y afortunados por “poder”, que otras familias o personas, ni pueden! Que esta “nueva normalidad” (a la que ya le dediqué un post), es una anomalía de la nueva realidad. Y que, o sabemos vivir con ella, o volveremos a las cavernas. Parece ser que hay gente egoísta que no lo entiende. Arderán en el infierno y nos llevarán con ellos.

Modo Off post de @JgAmago en #ReinventarseBlog
Imagen de Macau Photo Agency en Unsplash

Cambiaremos de escenario. Pero no de obra de teatro, ni de película o serie de televisión. Seguiremos viviendo nuestra realidad mientras seguimos siendo espectadores con horror, preocupación (y un rayo de esperanza), a que el virus no acabe con nosotros, sino nosotros con él. Volveremos a las calles. Si. Pero como el que vuelve a comer dulce tras la “operación bikini“: con gusto supremo, pero con una pizca de remordimiento.

¡Feliz Verano a tod@s! 😉

¡Ya toca!

La luz al final de tunel… Ya empieza a verse… Esta semana es como el caramelo en la mesa y el niñ@ sentado delante. Paciente a que le digan que lo puede coger. Impaciente por si no le dicen nada y no lo puede pillar. Paciencia. Impaciencia. Antónimos, pero complementarios.

¡Ya Toca! Nuevo post de @JgAmago en #ReInventarse
Frase de John Steinbeck

Cada víspera de vacaciones me digo lo mismo: ¡Estoy reventado! Y es verdad. Pero con la satisfacción de que ha merecido la pena y que la vuelta va a ser tan “potente” e intensa, que todo lo que está previsto que ocurra (y seguro que algún imprevisto, también), pinta muy bien. Nuevos retos. Nuevos proyectos. ¿Qué sería del ser humano sin la incertidumbre de lo nuevo? Y si es algo menos bueno, pues lidiaremos con ello. A veces, alcanzar nuevas metas implican riesgos y piedras en el camino que tan sólo te hacen menos fácil conseguir tus objetivos.

“Querido pasado, estoy agradecido por tus lecciones. Querido futuro, estoy listo para ti”.

Felices vacaciones a tod@s. Volvemos el 2 de septiembre. 😌

Primavera, Verano…

Faltan 3 semanas para disfrutar de unos días de descanso. ¡Por fin llega la Semana Santa! Después, 9 semanas y llegará el verano. ¡Las Navidades están a la vuelta de la esquina! La vida pasa tan deprisa, que a veces no encontramos esos momentos para sentarnos y disfrutar de la serenidad de las cosas sencillas. Nuestra existencia siempre está en modo “calma chicha” a la espera de otro acontecimiento que nos distraiga de la paz.

Primavera, Verano... Post de @JgAmago en #Reinventarse
Primavera, Verano… Post de @jgamago en #ReInventarse

Debemos encontrar el momento para activar el modo “off” y dejar que la mente se pierda por laberintos sin salida, bailar con las musarañas, ejercer de astronauta barato, pensar en vacío… Quizás ni a escribir sobre la voluntad de no escribir. Punto y final. Por hoy.

Imagen by Daniele Levis Pelusi on Unsplash

Sin hora

Sin horas post de @JgAmago en #ReinventarseEl tiempo vuela. Los días se desvanecen. Las semanas se convierten en trayectos cortos en los que el fin de semana es como el camino entre las paradas de Lleida y Tarragona. Sin inmutarse. Ya estás recogiendo la maleta para Navidad cuando tienes que preparar la de Semana Santa. Verano. Y otra vez Navidad. Y cuando esos 60 segundos, 60 minutos, 24 horas, 365 días del año se consumen, esa sensación de… ¡Pero si no me ha dado tiempo a nada! Y entonces el plan es intentar darse cuenta de lo que no nos ha dado tiempo.

El resultado: vivimos como “vacas sin cencerro” (Almodovar dixit). Que de vez en cuando necesitamos un pequeño establo en el que encerrarnos y disfrutar de las pequeñas cosas: un libro, un té, un silencio, una cena con amigos, una tarde de cine con los sobrinos o ahijados, un paseo por el parque o una siesta haciendo piececitos con tu pareja.

Grandes cosas que el tiempo te roba, y la necesidad de robarle al tiempo, espacio y tiempo para poder hacer pequeñas cosas. ¡Me encantaría un día -pero quizás solo uno- sin horas! Yo decidiría cuándo levantarme, cuándo trabajar, cuándo acostarme, cuándo leer, cuándo ver Netflix, cuándo fumar, cuándo perder el tiempo y cuándo no decirme a mi mismo, cuándo.

Imagen de Daniel Arsham