Mayores

Todos sufrimos la misma enfermedad: la de hacernos mayores. A unos les afecta menos. A otros, más. Tomando como analogía la última «enfermedad» mundial, el COVID, podemos decir que hacerse mayor para algunos, es asintomática. Otros/as, tienen leves indicios de malestar. Unos/as han pasado días y días enfermos en cama con síntomas. Por desgracia, otros/as muchos/as, no pudieron superarla y nos dejaron. Hacerse mayor es una faena.

Pero no por el mero hecho de cumplir años, no. Al contrario. Eso significa que estamos, que seguimos y que lo contamos. Si no por los daños colaterales que el cumplir años acarrea.

También es cierto que la actitud dice mucho. Hay gente para que los 50 son los nuevos 30, y los 60 una nueva juventud (sin tener que trabajar, sin cargas, con la casa pagada, con salud…). Para otras y otros, cada año es una bala menos en su revolver de vida. Y ahí es donde, cumplir años, es una m*****. Pero hay que luchar.

Miguel de Cervantes dijo:

«Porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más»

Miguel de Cervantes

Así que hagámonos mayores con elegancia. Cubramos nuestras cabezas con canas de plata y oro. Y si no te queda pelo, que tu calva reluzca como una bombilla LED. Llevemos las alforjas repletas de ilusión y ganas de hacer. Y si la salud nos pone piedras en el camino, siempre nos quedará comprarnos unos buenos zapatos que las sorteen.

Decepción

Ayer escuché esta frase y me pareció genial: «No hay persona peor en la vida que un tonto/a motivado/a. Y si encima tiene poder, peor». Los presentes, sabíamos muy bien a qué político/a se estaban refiriendo y las risas se adueñaron del auditorio. Y es que es cierto, qué peligrosos/as son estas personas que no miden sus decisiones, teniendo el foco de los intereses generales, y se predisponen a gobernar, gestionar, proponer o promover, acciones, leyes que atentan directamente contra millones de personas, en beneficio de otras (que tienen todo el derecho del mundo a ser contempladas como las que ahora quieren derogar).

Vivimos en tensión y tensionados en lo político. Se generan conflictos y conflictúan a los ciudadanos/as tomando decisiones que miran hacia el lado opuesto al que deben mirar. No nos dicen la verdad. Sabemos (o no), quién está detrás moviendo los hilos. Desconocemos que intereses tienen. Pero les votamos porque deseamos que los «otros» no lleguen a gestionar, no lleguen a ser otros «tontos/as motivados/as» que aún seccionen más los derechos y libertades, en pro de aquellos que alimentan sus egos.

Estamos subidos a un tio-vivo de telerrealidad en el que nos abochorna lo que pasa, lo que dicen, lo que gesticulan, lo que insultan, lo que se mofan en la casa de la constitución, en la casa del pueblo y para el pueblo. Y jaleamos con banderas al color que pensamos que nos representa.

El desencanto provoca el caos. La incertidumbre. La apatía. El tedio. La sociedad acciona y reacciona desde la desilusión. La decepción anida en las calles, como buitre que otea el horizonte en busca de su alimento. Y ellos, ellas, esos tontos, tontas, motivados y motivadas, tienen siempre activados sus radares a la caza de una presa más.

Ocupad@s

¡Dos meses sin escribir! Y no por ganas. Si no por tiempo. La «vuelta al cole» ha sido tan «intensa», que no he encontrado el momento para sentarme delante del PC, abrir el blog y activar el modo «domingo» para actualizar los contenidos, las páginas, y escribir de nuevo.

En los primeros días de septiembre, he estado desplazándome al trabajo desde otra vivienda, porque la nuestra estaba en obras (bueno, aún no han acabado, pero ya hemos vuelto al hogar), y me enfrentaba a 17 paradas de metro entre esta casa estacional, y el trabajo. Durante estos largos trayectos he escuchado todos esos podcast que tenía almacenados. ¡No hay mal que por bien no venga! En uno de esos trayectos, se sentó a mi lado una chica, de unos 30 y pocos años, que estaba anotando en una libreta tipo «moleskine», las clases extraescolares y particulares de su niña. ¡¡Y yo me quejo de agenda!! 🤯 Aquello era un puzle de mil piezas sin plantilla sobre la que guiarse. Era una locura. Como soy muy curioso, de vez en cuando lanzaba el ojo izquierdo hacia su libreta. Pude ver que el viernes, a las 19 horas escribía «psicólogo». ¿Para ella o para la niña?

Y mientras que yo movía mi pie al ritmo del podcast de Defected by Rimarkable mi cabeza se puso a pensar: ¿Realmente necesita esta niñas todas esas clases extraescolares? ¿Son una excusa para que los padres tengan tiempo para trabajar, llegar a casa y que la niña no esté sola, o tener que pagar a una niñera? ¿Están creando un «monstruo de la ansiedad» o una «niña prodigio»? ¿Qué pensará la pobre criatura de tan apretada agenda? ¿Sus amiguitas/os tendrán la misma carga de extraescolares? ¿Cuándo tendrá tiempo para jugar? Y en estos pensamientos, llegué a Atocha y me tuve que bajar.

Vivimos entre los huecos del calendario. ¡Si nos dejan!

Andar… ¡Sola!

El pasado jueves, cuando bajaba a la piscina sobre las 8 de la tarde (a esa hora los padres empiezan a replegar a sus niños para prepararse para el cole, y se puede nadar sin problemas), me encontré con una vecina con la que hacía tiempo no coincidía. De lejos me llamó y me dijo: ¿No te has enterado? Yo le pregunté que de qué me tenía que haber enterado. Ella me dijo: ¡Que mi marido se murió en mayo! ¡¡Me quedé fulminado!! Entrando en detalle, la semana que pasó yo estuve en Salou trabajando en un evento y claro, no vi el cartelito que se pone en el portal o en la garita del portero. Me disculpé, le di el pésame y estuvimos hablando un buen rato.

En un momento de la conversación, en el que mis argumentos se fundamentaban en que hay que seguir adelante, que están sus hijos, que tienes mucha vida por delante, que buscara nuevas ilusiones, etc…, me dice: –¡¡Por qué no me ha llevado a mi también!! Y rompe en desconsuelo. Uf… Yo no sabía que hacer… Como pude la consolé y nos despedimos. Esta señora, su marido (DEP), y mi madre (antes de que empezara con los problemas de movilidad), iban muchas tardes a caminar juntos por el Parque del Planetario. Se apreciaban mucho. Fuimos de los primeros vecinos de la urbanización hace ya 45 años y eran, son muy majos y muy respetuosos siempre.

En la piscina, fui incapaz de concentrarme y de hacer mi entrenamiento. Me puse a flotar, a intentar desconectar, a olvidarme un poco de esa situación. Entonces, instintivamente miré a la terraza de la casa de mi madre. No estaba asomada… Ya no. Curiosamente, otro vecino, me despejó de mi tristeza y comenzó a comentar que vaya cambio generacional se había producido en los últimos años en la urbanización. Ahora eran todo parejas jóvenes con niños/as y que la piscina estaba llena de los nietos de los primeros vecinos/as. ¡Ya quedamos muchos menos, me dijo! Y nos pusimos a contar bloque a bloque cuántos vecinos de los «primeros colonos» de la urbanización «Nuevo Parque», quedábamos. Pocos.

De acuerdo con los datos del último trimestre de 2020 del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número total de viudos y viudas en España asciende a 2.917.800 personas. De ellos, 2.331.200 son mujeres, mientras que los hombres solo representan 586.600. Es decir, el 80 por ciento de los viudos/as en España son mujeres. Ellas, ahora, están aprendiendo a andar solas.

Frida

Ayer por la tarde, fuimos a ver la exposición sobre la vida y obra de Frida Khalo que se puede visitar en el Teatro Instante de Madrid. Podéis reservar entradas aquí. Si bien, podrían haber arriesgado un poco más, y meter elementos de realidad virtual, realidad aumentada y experiencias, tengo que decir que me ha gustado. Lástima que al final la «exposición» virtual de su obra se desdibuje con imágenes pixeladas y borrosas. Eso debería de mejorar.

Soy un gran admirador de la obra de la creadora mexicana, y su turbulenta vida con Diego. Y una de las grandes bazas de la exposición es que te sumerge en el talento, la creatividad, la originalidad, el tesón, el esfuerzo, el ímpetu y el coraje de una mujer dolida de cuerpo, alma y corazón, exultante y poderosa en un tiempo gris y complicado. Y lo consigue en apenas 40 minutos.

En un mundo de hombres, el surrealismo toma en ella la máxima expresión de la gratitud, de la vida, del color.

«Todo puede tener belleza, aún lo más horrible»

Frida Khalo

En una vida humillada por su amor, el amor lo ocupa todo.

«Enamórate de ti, de la vida, y luego de quien quieras»

Frida Khalo

En una lucha constante por ser, ella fue su mejor obra.

«Soy mi propia musa. Soy la persona que mejor conozco. Soy la persona que quiero mejorar»

Frida Khalo

Viva la vida, Frida Khalo.