De cero a 140

El otro día escuchaba un nuevo concepto que definía a los jóvenes de nuestros tiempos: Generación 140. Para los menos eruditos diré que el término “140” se refiere al número de caracteres que permite un tweet, es decir, un mensaje lanzado desde Twitter, el microblogging más usado y famoso desde que nos afianzamos con el concepto de SMS frente a lo de “mándame un mensaje”.

De primeras ya me gusta lo de Generación 140. Hemos pasado de la Generación X, a la Generación Y, a la Generación Perdida, a la Generación Net y precipitándonso en el abismo de la Generación NINI, la más devastadora para la sociedad contemporánea. Por lo tanto, que el adjetivo que acompaña al sustantivo “generación” lleve un número, eso implica que la cosa se mueve. Avanzamos. De cero a 140 en un par de años. No está mal.

Pero si rascamos en los recovecos de esta generación, tenemos que añadirle otro sustantivo más: indignados. Es curioso como en 140 caracteres se puede decir tanto, y tan poco alentador.

Los movimientos 15M han convulsionado las principales ciudades de España a través de Twitter y Facebook, han eclosionado desde la nube a la tierra, desde la tecnología a la piel, desde la 2.0 a la 0,0: no es un botellón, es una manifestación en toda regla contra la tiranía del bipartidismo, las listas cerradas, la corrupción y el desencanto con nuestros políticos (llamarles líderes sería algo risible, y no estamos para bromas).

Pero ante tanto movimiento, ante tanta movilización, ante tanto ruido mediático, cobertura nacional e internacional, movilizaciones en las calles, millares de páginas escritas, miles de post en blog y otras bitácoras… El 22 de mayo todo se va al traste: donde tenía que cambiar, ha cambiado. Bien. Pero donde tenía que removerse y limpiarse, incinerarse, aventurarse a sanear la política y, por ende, la sociedad, se ha reafirmado en la mierda que todos vemos pero que solo ellos convierten en su habitat natural. Que el PSOE haya perdido las elecciones me merece un merecido varapalo hacia la ineptitud política e institucional: lo estaban haciendo de pena (perdón, lo siguen haciendo de parvulario), y es necesario un cambio de aires para ver si se reforman las instituciones, las ideas y sus gentes. Pero que en Valencia, Alicante, Castellón o Madrid afiancemos, no castiguemos duramente, a la clase política que está gobernando, después de todo lo que sabemos y seguimos conociendo por a través de los medios, me lleva a pensar que este movimiento 15M es más de fachada que de conciencia, más de desilusión ante la indignación, que de respuesta y convulsión. Y que conste que lo apoyo y reafirmo su explosión y sus ideas e inquietudes. Pero creo que es hora para reinventarse y comenzar otro plan que actué hacia la realidad del problema.

Rescato una frase de Winston Churchill que decía: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

Quizás tengamos que empezar a pensar en las próximas generaciones, no pensando en nosotros y nuestro presente, sino mirando el futuro de aquellos que aún no son, ni gen – en – acción.

Imagen: yahoo.es

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