Devolución

El voto debería tener derecho de devolución. Aquellas personas que se sientan «engañadas» con el voto que han emitido, podrían pedir el retorno para entregarlo a otro. Ahora bien… ¿A qué o quién podría entregárselo, darle al voto una segunda oportunidad? Veamos.

  • Al partido que cumpla con sus palabras. ¡Uf, en eso ya tenemos hemeroteca por consultar, que difícil sería!
  • Al que cumpla las promesas electorales. ¡Muy complicado, porque por H o por B casi nadie los cumple!
  • Al partido más honesto… ¿Tenemos alguno libre de pecado?

Al igual que podemos devolver una prenda que compramos online, porque nos queda grande, o pequeña, o no se ajusta a lo que esperaba, el líder político tendría que llevar en su ADN ético la obligatoriedad, la dignidad, la honestidad de cumplir con las promesas, con sus palabras, y con su imagen. Si el partido luego impone, siempre está la honradez de poner en valor la persona frente al estamento.

Le pregunto a ChatGPT que me diga su definición de «persona» y me contesta: «La palabra «persona» se refiere a un individuo de la especie humana, hombre o mujer, que es considerado desde una noción jurídica y moral como un sujeto consciente y racional, con capacidad de discernimiento y de respuesta sobre sus propios actos.»

Pidamos a estas personas que primen lo moral, frente a los consciente y racional, porque está claro que sus propios actos deciden su capacidad de discernimiento.

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