El pasado domingo, un compañero de trabajo me compartía por WhatsApp el artículo de opinión de Xavier Marcet, presidente de Lead To Change, publicado en La Vanguardia el pasado 16/12 y titulado «Espacio para la Generosidad», que puedes leer (si estás suscrito) aquí, o leer un breve resumen en su blog aquí.
El artículo plantea si es posible que en las organizaciones que cimentan su misión y valores desde un propósito, puede existir la generosidad. Xavier comienza definiendo qué es la generosidad:
«Aquello que uno ofrece sin esperar un beneficio a cambio».
Xavier Marcet – La Vanguardia 16/12/2023
Y diferencia entre las organizaciones que no atienden a esta generosidad (camino de una robotización total), a las entidades y organizaciones que ayuda a aprender, a echar una mano a alguien, a transformar y adaptar sumando en el viaje al empleado/a. Destaca la importancia de la calidad humana y llama necios a esos directivos/as que no saben ser ni buenas personas, ni buenos profesionales. Estos responsables de equipos y personas tiene que asumir el cargo desde la perspectiva de servir a los demás, sin perder de vista el beneficio de la empresa.
«Cuando en las empresas y organizaciones no hay gente que quiera complicarse la vida con generosidad, no hay otra perspectiva que la decadencia»
Xavier Marcet – La Vanguardia /16/12/2023
Destaca la importancia de los Mandos Intermedios, los verdaderos y efectivos nexos de conexión con la dirección más férrea, atrincherada en sus «moquetas y despachos», y la importancia de otorgarles todo su sentido en lugar de «relegarlos a encargados o coordinadores de servicios».
El autor pone énfasis en la necesidad de instaurar la generosidad en la cultura organizativa (más allá de los cursos con nombres rimbombantes), y demuestra la competitividad de estas organizaciones que fomentan la generosidad.
Por último destaco del artículo la figura Xavier denomina como los «givers», aquellos profesionales que «dan sin esperar nada a cambio y que aportan mucho más de lo que reciben practicando un modo de generosidad compatible con sus responsabilidades y su equilibrio personal.»
No puedo estar más de acuerdo con todo lo que escribe el articulista y como trabajador, celebro las organizaciones que saben ser generosas, y en las que, nosotros, los empleados y empleadas, renunciamos al «quid pro quo», actuando sin esperar nada a cambio. Es cierto que hay veces que los trabajadores/as confundimos generosidad con el cumplimiento de nuestros objetivos. Y no es así. Al igual que en otras circunstancias, algunas organizaciones se deben a la máxima de que, objetivos cumplidos se sobreentiende o subyace un agradecimiento explícito. Tampoco corresponde.
Empresa y empleados/as debemos cimentar los pilares organizativos con un compromiso recíproco para que ambas partes seamos los verdaderos protagonistas de la innovación, crecimiento y excelencia. Ambos debemos embarcarnos en un viaje hacia las oportunidades de desarrollo, reconocimiento y participación en las decisiones que afectan al futuro de la organización.
La generosidad organizativa es la clave para lograr un ambiente de trabajo colaborativo, donde todas y todos los profesionales nos sintamos valorados, respetados y motivados para aportar lo mejor de nosotros mismos.
Celebro que tengo la fortuna de trabajar en una organización generosa. Con sus días buenos, y sus días menos buenos. Una entidad que se caracteriza por tener disposición para hacer el bien, para ayudar a los demás de un modo honesto, sin esperar nada a cambio. «Transformar vidas, alcanzar sueños». Y hay que ser generosos, y reconocerlo.
Personas para las personas. Por que, aunque a algunas empresas les cueste entenderlo, «la vida no cabe en un Excel».
Felices Fiestas. 🎄


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