• El día de todas (y todos)

    El miércoles 3/12 se celebra el Día Internacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad. Una fecha que nos recuerda que, en esta sociedad dividida y con barreras, la plena igualdad sigue sin alcanzarse y, la diferencia, resta.

    Somos lo que somos. Cada mañana nos levantamos y preparamos nuestra particular batalla con el resto: la jungla de la humanidad. Deseamos un trabajo al que acudir para cumplir nuestras necesidades y sueños; buscamos un hueco en el transporte público para no llegar tarde; maniobras con destreza para superar un atasco interminable -cada día, en las carreteras; mantenemos el ánimo y la entereza en el frente del trabajo; caminamos de regreso a casa mientras confiamos en poder disfrutar del descanso del guerrero.

    Una y otra vez. De lunes a viernes. El fin de semana es demasiado corto para no pensar en el «¡Decíamos ayer…!»

    Y desde la discapacidad, como desde otras disidencias, este «A, B, C» está fuera del abecedario de la normalidad. A veces no llegamos ni a deletrear las vocales. Otras ocasiones, llegamos a la «X» para plantear una ecuación que, junto a la «Y» nos ofrezca una variable, un resultado satisfactorio. Casi siempre es negativo.

    «La discapacidad no te define; te define como haces frente a los desafíos que la discapacidad te presenta»

    Jim Abbot (1967 – Actualidad)

  • Esperpento

    En el siglo XXI, los memes cumplen una función muy similar: exageran, distorsionan y ridiculizan situaciones cotidianas o políticas para revelar verdades incómodas.

    El esperpento utilizaba espejos deformantes para mostrar la sociedad como caricatura. Los memes son esos espejos digitales: condensan en una imagen y un texto breve la ironía, el absurdo y la crítica social.

    En ambos casos, la risa no es solo entretenimiento: es un mecanismo de resistencia y reflexión. El esperpento buscaba despertar conciencia en una España en crisis; los memes, en la era de la hiperconexión, cuestionan el poder, las modas y las contradicciones de nuestra época.

    En definitiva, el esperpento y los memes son dos caras de la misma estrategia cultural: usar lo grotesco para desnudar lo real.

    Ya lo dijo Victor Hugo:

    «Como un medio de contraste con lo sublime, lo grotesco es, en nuestra opinión, la fuente más rica que la naturaleza puede ofrecer»

    Victor Hugo (1802-1885)

  • Cibercondria

    El «doctor Google» ha pasado a ser el «doctor Chat GPT».

    Y no es tan nuevo, ya en el 2003 se recoge este término en estudios de universidades británicas y americanas y en el 2008 ya existe un primer estudio al respecto. Y el top de las enfermedades buscadas: el cáncer, los tumores cerebrales o los dolores de cabeza.

    Hoy en día, no sabríamos vivir sin Internet, ahora sin la IA, entonces me pregunto: ¿Por qué hacemos un uso tan nefasto de ellas?

    Alguien dijo:

    «Cuando la tecnología se convierte en una distracción constante, el mal uso del internet se apodera de nuestra capacidad para concentrarnos y reflexionar»

    Anónimo.

  • Tía Sandalia

    Fue una mujer de pueblo. Adelantada a su tiempo. Quizás la primera publicista manchega. Española. Internacional. Mundial. Pintora, escultora, contadora de historias, creadora de ficción, mujer devota y creyente… Madre y esposa.

    Contar historias es un arte. Crearlas de la nada, es otra. Porque entra en juego la mirada del narrador, del creador. Con su obra, Catalina Sandalia facilitó que sus hijos conocieran la historia de Cristo. Como ella la veía. Quiso enseñar a sus varones (seis con su marido), la obra del señor. Y los vecinos del pueblo la llamaban «loca».

    Muchos de ellos se estarán retorciendo en sus tumbas al enterarse que Tía Sandalia acaba de exponer en el Museo Reina Sofía de Madrid.

    «El adulto creativo es el niño que sobrevivió»

    Úrsula Le Guin (1959 – Actualidad)

  • Juventud ¿Divino Tesoro?

    El pasado viernes 10 de octubre se celebró el Día Internacional de la Salud Mental, una realidad que nos preocupa y que se ha convertido en la primera enfermedad en el ámbito laboral. Todas y todos somos agentes propicios a la lacra del S. XXI.

    La llamada «Generación de Cristal» es una de las principales afectadas por esta enfermedad que portan en sus mochilas y que tienen como arma de destrucción masiva el smartphone.

    Jonathan Haidt autor del libro «La Generación ansiosa» explica a El País que:

     “Las redes sociales son una causa sustancial —no solo una pequeña correlación— de la depresión y la ansiedad, y por tanto de conductas asociadas a estas enfermedades, incluida la autolesión y el suicidio”.

    Pues muchos pensarán: ¡Que dejen los móviles y que pasen a la lectura, al deporte, a socializar, a estudiar, a ir al campo u otras actividades en las que se desconecte de la tecnología y pasen a la acción! Craso error. Haidt matiza:

    «… si un adolescente decidiera abandonar las redes para protegerse, su salud mental podría quedar todavía más debilitada al quedar excluido de la vida social de su grupo. Es lo que se denomina como el efecto de cohorte y de red: toda una generación atrapada en un sistema en el que todos estarían mejor si se desconectaran, pero en el que quien lo hace en solitario acaba aislado.»

    Hemos pasado entonces, de la Generación de Cristal a la llamada Generación Zombi, término acuñado por el doctor Javier Albares.

    Y al fracaso de esta sociedad (una vez más, no se puede generalizar, existen -afortunadamente, muchas excepcionalidades), se le suma la culpa de los mayores: la sobreprotección: “Es una generación a la que se le prometió todo y se ha encontrado con nada”.

    Y, además, es ahora cuando entra en la ecuación la política y los políticos. Y ya la espiral del «y tú más», se vuelve viral y perniciosa.

    Henry Ford dijo:

    «El único verdadero fracaso es aquel del que no aprendemos nada»

    Henri Ford (1863-1947)