Desaprender

¿Qué es más fácil, aprender o desaprender? Ambas requieren unos procesos, unas técnicas, unos tiempos, unas disciplinas, unos intereses y ciertas prácticas. Para desaprender, primero debemos aprender. Para desaprender, debemos de cambiar, modificar, alterar de nuestro disco duro lo aprendido y convertirlo en un aprendizaje de algo nuevo. No se trata de borrar u olvidar, porque entonces volveríamos a aprender algo de lo que no tenemos “backup”, y que nos llevaría a tener que desaprenderlo de nuevo.

Desaprender post de @JgAmago en #ReInventarse imagen de Hans-Peter Gauster en Unsplash
Imagen de Hans-Peter Gauster vía Unsplash

Estamos hablando de “repensarse”. Es un proceso de cambio, de reinventarse, de descubrimiento del aprender. Y ahora estamos en un momento idóneo para desaprender.

Los seres humanos somos complejos por que somos seres de hábitos. Bueno, no todos. Algunos son muy simples, solo son capaces de pensar que su aprendizaje es el único, y desconocen las ventajas del desaprender. Cambiar un hábito es como volver a nacer. Y para ello primero debemos ser conscientes de qué tenemos que modificar y motivarse al proceso de cambio.

Ya lo dijo Alvin Toffler:

“Los analfabetos del siglo 21 no serán aquellos que no sepan leer ni escribir sino aquellos que no sepan desaprender”

Alvin Toffler “La tercera ola”, 1979.

Prepararse…

“Prepara a tu hijo para la vida, no la vida para tu hijo”. Con este potentísimo titular se destaca un video/entrevista de Tim Elmore en El Huffington Post que os invito a ver aquí.

Hemos creado una generación que no aprende de las caídas, ni los tropiezos. Mira en Internet, prueba, acierta o fracasa, pero no desde la experiencia, si no desde la evidencia de otros. Son príncipes/princesas que se destronan ante un “no” y que entronizan ante un “haz lo que te de la gana”.

Tenemos que dejar de “rescatar” para que aprendan a hundirse y flotar.


Photo by Liane Metzler on Unsplash

Hay que darles la mano, si. Pero para enseñarles el camino, no para hacérselo. Igual que aprenden a masticar, a quitar una espina del trozo de pescado, a expulsar un hueso de una aceituna, tienen que descubrir el valor de hacer y de agradecer.

Tenemos 365 días por delante más para cambiar y PREPARALES para un futuro en el que no sabrán por donde les llegará el golpe. Un mañana en el que es aconsejable saber de las “artes marciales de la vida” frente al premio por vivir de las artes de no hacer nada.

Feliz año 2019…