El acto del día de antes

Me gusta utilizar citas para comenzar o finalizar los diferentes post de este blog. Me dan pie a articular y desmigajar mis opiniones sobre los temas que me apetecen abordar. Para el tema de hoy me encarta perfectamente la siguiente:

La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto. George Bernard Shaw

Un lector de este blog me pedía mi opinión sobre la píldora del día después. Como fiel defensor del aborto, pues la verdad es que lo tengo claro: mis opiniones al respecto son siempre positivas y con total apoyo de las medidas aprobadas por este o cualquier otro gobierno que no prohíba aquello que incurra en el derecho, la libertad, y la decisión de una persona. Por que, insisto, esta decisión, como la decisión de abortar, está solo fundamentada y basada en el derecho y el principio de la libertad absoluta para la persona implicada. Y en este caso es la mujer. “Nosotras parimos…, nosotras decidimos”.

Pero lo que si es cierto en que, como todo tipo de medicamentos, es importante leer las instrucciones y las contraindicaciones, que en este caso, no están en el prospecto, sino que están en la cabeza de los jóvenes de nuestra sociedad y en los padres que les están educando. Me explico: ¿puede ser que los jóvenes de hoy en día vivan un relajo sexual porque tienen una herramienta eficaz contra el posible embarazo? Cierto, pero la irresponsabilidad deriva de una falta total, absoluta, consciente y responsable de practicar sexo sin utilizar métodos anticonceptivos. Los chicos: porque no tiene argumentos para decir que no tienen condones o que no los pueden comprar. Las chicas: porque no tienen argumentos para esgrimir –excepto la violación, y eso son palabras mayores- que no existen métodos, opciones y formas de prevenir un embarazo no deseado. Todo lo demás… son banalidades. A excepción de una rotura de un preservativo, claro, o un error en la colocación del DIU, que entonces considero que es una justificación lógica y normal para acudir a pedir una píldora postcoital.

Las y los jóvenes de hoy en día no pueden seguir argumentando naderias, porque, ya no es cuestión de un embarazo, que puede llegar a ser un mal menor, sino del VIH o de otras enfermedades de transmisión sexual que son muy serias y graves. Por tanto, si una chica se queda embarazada de un animal de dos patas (porque no considero persona al retrasado que pida mantener sexo con un chica sin prevenir DE VERDAD un posible embarazo o un contagio), es porque le ha dado la gana. Y también culpa la tiene la chica por dejarse embaucar por semejante egoísta que, a saber, dónde habrá metido ese el pájaro en busca de cobijo. Lo siento, soy así de tajante: la culpa la tienen los chicos y las chicas. Y los padres, que se siguen escudando en la vergüenza para hablar de sexo, en lugar de ponerles encima de la mesa, junto con la paga de fin de semana o de mes, un paquete de condones… aunque sean del DIA.

Pero como el estado tiene que estar alerta en atender las necesidades de todos sus ciudadanos, creo que es fundamental que esta pastillita esté a disposición de TODO aquel que la necesite, bien por un uso irresponsable, bien por un error o un descuido justificado.

Sinceramente, el argumento que se están dando desde sectores conservadores de este país a este tema, una vez más, está contaminado por la exacerbada presión de una religión castrante y ultraconservadora. Es absolutamente impresentable que se predique desde los altares la abstinencia y la condena a lo métodos anticonceptivos porque hay mucha gente que, por desgracia, se lo cree, pero como la naturaleza es sabia y salvaje, el sexo es difícil de contener en determinados momentos y entonces, la tentación es más débil que la creencia y se comenten actos erróneos… e impuros para los ojos de Dios. Y esto es menos leve, insisto, que se predique en los países menos subdesarrollados que no utilicen condones para evitar la propagación del VIH.

Insisto, el uso irresponsable del sexo, conlleva a un uso irresponsable de la píldora del día después, pero es que el la única forma de no destrozar más vidas, de no embaucar a terceros, de no castigar futuros, sueños, RESPONSABILIDADES. Que un niñato de 17 años se tire a la primera chica que ha conocido en el garito de moda sin pensar en que ambos son bombas de relojería que pueden estallar tras 10 minutos de placer…, considero que es un fracaso más de la sociedad que estamos viviendo. Que una chica de 19 años se acueste con un tío y le permita tener sexo sin condón, sin pensar en las vidas que puede destrozar, empezando por la suya, dice muy poco de su condición, porque tiene que decidir por su propia integridad y su propia seguridad.

Y es que cuando se está “al tema” hay que recordar que “Los niños, no vienen de París” ni “Traen un pan bajo el brazo”.

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