Decíamos ayer…

Pues ya hemos vuelto todos, hasta los niños se han incorporado a su ritmo habitual de legañas, lloros, pataletas, colocaos fríos y mochilas en la espalda. Ya no falta nadie. Y como el título de la película de Garci “Volver a Empezar” da la sensación de que nada nuevo se vislumbra en el horizonte.

En el plano político, pues más de lo mismo, unos que ustedes son los malos, y los otros que los peores son aquellos. Y uno por otro la casa sin barrer. En el plano del trabajo, pues dando gracias que aún lo tenemos, que aún no ha llegado la temida carta del “no vuelva usted mañana” pero aguantando marea y capeando cornadas, eso sí, con buen rollo, mucho buen rollo. Y en los otros múltiples curros que uno desempeña por amor al arte y con el corazón volcado, pues feliz pero muy ocupado: por el mundo del cine, esperando que nos confirmen un par de estrenos y un proyecto importante; mi pareja por Toronto, en el Festival de Cine, aprendiendo y contactando con la industria (es muy triste, pero ha tenido que irse a más de 6000 kilómetros de distancia a reunirse con gente que ni en Madrid nos recibe… y allí si. ¡¡Así es España de provinciana!!). Por las ONG, pues desarrollando proyectos, pensando acciones, diseñando eventos para recaudar fondos, imaginando un mundo mejor para los más desfavorecidos, y buscando en el fondo de las arcas el tesoro que ni Gallardón encuentra. Pero que ya encontraré, ya.

La familia, bien gracias. Los amigos, pues poco a poco reencontrando a los fieles, a los que hace años, decenas de años, se colocaron a la diestra de mi corazón, como los angelitos que guardaban mi cama cuando creía en el de las barbas blancas, y que siguen estando ahí tan inseparables, tan auténticos, tan generosos… este domingo, unos cuantos, nos volveremos a ver en otra de las soirees que Chef Toro nos acostumbra a cocinar.

Por tanto, a partir de hoy, queda inaugurado oficialmente el año en curso, eso quiere decir, que en el próximo post de este blog, dejaré de escribir vaguedades y volver a la dura y cruda realidad. La verdad es que lo tengo fácil: un poco de Belén Esteban (pero de verdad, ¿es que ese señor no tiene niños más importantes que atender que Andreíta Janeiro? ¡Pues yo le digo unos cuantos que están mendigando con sus madres de la mano!), un mucho del PP, un pellizco del PSOE, un aquel de la telebasura, una pizca de cómo está Madrid y ya tengo contenidos para meses y meses… ¡¡Pero como cuesta asumir la frasecita de Fray Luis de León!!

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