Leo en El País, un artículo basado en la encuesta realizada por la Revista Nature que, durante 34 años, ha analizado los mensajes que subimos y publicamos en las redes sociales, concretamente en 8 plataformas. Este estudio concluye que las redes sociales no han influido en la toxicidad de las personas si que «… a pesar de los cambios en las redes y las normas sociales a lo largo del tiempo. persisten ciertos comportamiento humanos, incluida la toxicidad».
¿Qué es la «toxicidad» para los creadores de este estudio? Pues «un comentario grosero, irrespetuoso o irrazonable que pueda hacer que alguien abandone una discusión». Otro aspecto que revisa el estudio y la notoriedad de la polarización para la generación de esos comentarios tóxicos. El análisis concluye que «… la polarización, al promover interacciones con debates entre usuarios de diferentes opiniones, tiende a reforzar la participación en plataformas».
Con lo interesante y enriquecedor que es conocer otras realidades, otras ideas, otros puntos de vista y, desde el respeto MUTUO poder contrastarlas, hablarlas, incluso discutirlas sin «llegar a las manos»… ¿Por qué nos empeñamos en situarnos enfrente del cuadrilátero y sacar los puños, en lugar de ir al centro y conversar?
Barry McGuigan boxeador irlandés y promotor de boxeo dijo:
«El problema con el boxeo es que demasiado a menudo, termina en tristeza»
Barry McGuigan (1961)


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