Mes de Junio. Mes del Orgullo. 30 días para continuar reclamando la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas que aman y desean a personas del mismo sexo. Mes intenso y agotador para todos los activistas que, más allá de la fiesta, de la Manifestación, del desfile…, nos encuentran, nos buscan, nos preguntan y nos convocan para que hablemos de esa diversidad, de esta diferencia, de este orgullo. ¿Y por qué no el resto de los 335 días?
Anoche veíamos un interesantísimo documental sobre la vida de Patricia Highsmith, ahora más de moda que nunca por la magnífica adaptación que ha hecho Netflix de su novela «El Talento de Mr. Ripley» en la miniserie «Ripley» (que si no has visto, ya estás tardando).
En este documental, se ponía el foco sobre la vida de la escritora, y su constante huida, su perpetua lucha por su diversidad sexual en tiempos en los que ser una mujer lesbiana estaba penado, perseguido. Patricia se escondía en sus personajes (¡Qué es sino Ripley, si no un constante e huidizo hombre gay en busca de la paz!), para liberar su identidad sexual. Pero con cautela. De ahí que su novela más explícita «El Precio de la Sal (Carol)» fuera publicada con un pseudónimo, hasta que alcanzó el nivel y renombre que tiene, publicándola más tarde con su verdadero nombre.
Su vida no fue fácil. Con una relación odiosa hacia su madre, (ella dice que su madre intentó abortar bebiendo aguarrás), solitaria, misántropa (dicen que le gustaba más la compañía de los gatos, que de las personas), la escritora borda con su literatura las complicadas relaciones personales en los que el asesino, a través de la culpa, la mentira y el crimen, muestran su cara más humana para acercarse y empatizar con los lectores que ven en sus páginas, la obra maestra de una escritura irrepetible.
Patricia Highsmith dijo,
“Tengo la teoría de que una persona debería hacer todo cuanto sea posible hacer antes de morirse, y tal vez morir tratando de hacer algo que sea realmente imposible.”


Deja un comentario