Rabieta (#HolaMundoQuotes)

Estamos viviendo tiempos extraordinarios. Únicos (por aquello de que antes, esta generación no los había vivido). Diferentes, raros, cambiantes, injustos, descompasados… Pero no por ello, si lo supiéramos analizar desde la perspectiva más objetiva posible, interesantes, constructores de una nueva realidad -que no normalidad-, que nos atañe a tod@s. Ante estas situaciones nuevas, diferentes, raras, contradictorias…, tenemos diferentes formas de afrontarlas: con resignación, con rebeldía, con paciencia, con sumisión, con visión y perspectiva de futuro, o con una rabieta.

La Wikipedia dice de las rabietas que:

(…) La rabieta ocasional en los niños se considera parte de su proceso normal de maduración y se origina en una frustración por no poder imponer su voluntad. 

Wikipedia

Y en esa constante actitud infantiloide se posicionan y manifiestan nuestros magnatarios, contertulios de partido, avezados analistas con sueldos del poder, editores de prensa comisionada y otros faranduleros del mundo político y alrededores. Rabieta constante. Frustración sin medida porque no se ajusta a lo que yo digo. Llantos y rechinar de dientes.

Rabietas (#HolaMundoQuotes) post de @JgAmago en #ReinventarseBlog
Imagen de Marcos Paulo Prado en Unsplash

Mientras tanto, los profesionales, las voces que de verdad tiene la autoridad, se sienten ignorados. Tronan y trolean a los enrabietados pidiendo a gritos, pero sin llantina caprichosa, que les escuchen, que pueden ayudar, que puede remar en esta situación única, diferente, rara, especial, extraña, destructiva, constructiva, injusta… ¡Voces frente a las rabietas! Pero nada. La princesa del pueblo tiene más autoridad que el epidemiólogo Miguel Hernán.

Hannah Fry dice en las primeras página de su estupendo libro “Hola Mundo”:

Porque el futuro no es algo que simplemente ocurre. Somos nosotros quienes lo creamos.

Hannah Fry. “Hola Mundo”. Ed., Blackie Books. Página 4.

Ya hemos provocado un daño irreparable a este lugar llamado “Tierra”. ¿Es momento de rabietas, o de escuchar?

Digan lo que Digan (#HarariQuotes)

Este verano he disfrutado de tres estupendos libros que he llenado de post-it de colores destacando frases, fragmentos o párrafos con los que poder reflexionar desde este espacio abierto que es #ReinventarseBlog. Al igual que en pasados veranos, mi libro de cabecera fue el último de Yuval Noah Harari, “21 Lecciones para el Siglo XXI”. Después, y recomendado por el maestro Carlos Iglesias, me leí el libro de Hannah Fry, “Hola Mundo”. Terminé el verano con el ensayo de mi admirado Carlos de la Cruz titulado “Sexualidades diversas, sexualidades como todas”.

Harari dice:

“La democracia se basa en el principio de Abraham Lincoln de que “puedes engañar a toda la gente algún momento, y a algunas personas todo el tiempo, pero NO puedes engañar a toda la gente todo el tiempo”.

Yuval Noah Harari. “21 Lecciones para el S.XXI”. Ed. Debate. Página 31
Digan lo que digan, post de @JgAmago en #ReiniventarseBlog
Imagen de Taras Chernus en Unsplash

Y seguimos aceptando que la mentira sea parte de esta sociedad “latina” o “mediterránea”, en la que a unos se les llena la boca de injurias contra otros, cuando en el fondo ambos se han ido a comer langosta juntos (o separados), y se han olvidado de los que -a duras penas-, sólo tienen para comer pan.

¿Cuándo nos cansaremos los ciudadanos del “… ¡¡Y tú, mas!!”? ¿Cuando espabilaremos y les daremos un sopapo democrático (de lo que todos alardean, pero pocos practican), y les diremos que ¡… Ya está bien!? Mientras tanto, como dice Harari, “… los humanos votan con los pies…” y así siempre, acabaremos metiendo la pata.

De 0 a 100

No tengo carnét de conducir. Nunca me ha apetecido sacármelo, ni -afortunadamente, lo he necesitado. Ni fue una prioridad en mi adolescencia, ni es una tarea pendiente ahora en mi madurez. Simplemente no estaba (ni está), en mis prioridades. Pero recuerdo que en casa, cuando mis hermanos buscaban coche para comprarse, o mi padre decidía cambiar el que teníamos (siempre de la marca Renault), rápido buscaban en los catálogos la referencia de lo que tardaba el automovil en ponerse de 0 a 100 kilómetros por hora. “Aceleración: de 0 a 100 en 5,8 segundos”.

En esta semana, los españoles nunca hemos estado más pendientes de si pasábamos o no de 0 a 100. O mejor, de la fase 0 a la fase 1. Y en esta ocasión, el coche se ha quedado sin venderse en Madrid y otras ciudades de España.

De 0 a 100, post de @JgAmago en #ReInventarse #blog personal
Imagen de Chris Liverani en Unsplash

Derecha contra izquierza. Los del “medio” dejan de mirar a un lado y comienza a arrimar la cebolleta a los otros, porque están viendo que los unos se radicalizan… La calle enfrentada. Los balcones se enmudecen unos a otros con aplausos vs caceroladas vs gritos vs amenazas. Y enconados en posturas enfrentadas, llegan los más “humildes” y dan ejemplo:

“En una pandemia no hay culpables, sólo víctimas”

Tomás Guitarte, diputado de “Teruel Existe” el 10/04/2020

“Nosotros, señorías, apoyaremos la prórroga del estado de alarma. Y lo haremos porque así lo recomienda el comité científico principalmente”

Tomás Guitarte, diputado de “Teruel Existe” el 7/05/2020

Pero estas lecciones se quedan en un escenario denostado y desgastado por la propia naturaleza de sus habitantes. La “casa del pueblo”, el ágora en la que toman posesión los representates de los ciudadanos y ciudadanas de este país (o paisanaje, como diría el gran Forges), es una Rue del Percebe (gracias maestro Ibañez por esos momentos de historia e historietas sin parangón), a la que le falta humor e inteligencia. Sobran hiel y personalismos.

A este país, le faltan muchos Ibañez y Forges, y le sobran demasiados Esteso y Pajares.

Volver para ser otros

Os invito a ver el estupendo reportaje/serie documental que ha comenzado el maestro Iñaki Gabilondo en Movistar+ analizando, con diferentes expertos, la crisis del #coronavirus. A más, ayer en La Vanguardia, leía dos interesantes artículos de opinión al respecto, y hoy mismo este diario publica la traducción de un extenso artículo de Harari titulado “El mundo después del coronavirus” que os recomiendo que leáis. Los mensajes están claros: nada va a ser igual. O eso predicen.

Me gustaría ser tan positivo. No porque sea pesimista, ni mucho menos. De esta crisis vamos a salir sí o sí (con la esperanza de que siga reduciéndose el número de personas que desgraciadamente se están quedando en el camino). Pero yo creo que en nuestro país habrá algo que seguirá siendo igual. Que no cambiará. La política y sus políticos. Clientelismo, afecto y desafecto, hiel y miel a borbotones. Y sólo pensando en el propio. Nunca en el ajeno.

Me duele ver como Twitter se incendia por lo que dicen unos y otros. Me afecta escuchar en los chats virtuales que hacemos con amigos, familia o compañeros/as, cómo los bandos se acrecentan y, de repente, tod@s somos expertos en la materia oy lo sabríamos hacer mejor. ¿De verdad? ¿Sabemos lo que hay detrás de una decisión equivocada, pero al cabo, tomada? ¿Y los que no decidieron nada?

Por favor, un poco de paz. Dejemos de ser un “zoon politikon“, como lo definió Aristóteles, para ser más adultos.

Como afirma Harari en este artículo que os mencionaba al principio:

“Toda crisis es una oportunidad: esperemos que la actual pandemia contribuya a que la humanidad se de cuenta del peligro que supone la desunión”.

La Vanguardia, 05/04/2020

El Pico

Se ha convertido en la esperanza de todas y todos. En la meta por el control de la pandemia. En la señal por la que pasar, como corredor de fondo después de 42 kilómetros de maratón, para terminar la prueba. Y cada vez que oigo o leo esa palabra, a mi mente me viene las películas de Eloy de la Iglesia. Aquellos filmes en los que se mostraba la realidad sobre el mundo de las drogas en la España de la Transición. Cinema Verité, que dirían los franceses. Radiografía de una realidad que entró en miles de casas y destrozó familias, jóvenes, realidades, futuros…

El Pico post de @JgAmago en #Reinventarse
Imagen de GoaShape en Unsplash

El coronavirus está poniendo a la sociedad mundial a prueba. Al límite. ¡Y ya veo el rédito que algunos le sacarán a esta pandemia, a esta crisis mundial! Los que lo hicieron mal, porque no pedirán perdón y lanzarán balones fuera. Los que no hicieron nada, porque arremeterán con todas sus fuerzas contra los que lo hicieron mal o “menos bien”, y utilizando como arma arrojadiza los miles de muertos y afectados. Y los que estamos entre medias, daremos las gracias por haber superado esta prueba de fuego: seguimos vivos, bien, con nuestras familias y amigos. Volveremos a nuestros trabajos, retomaremos con cierta normalidad (lentos, pero seguros), nuestras vidas… Otros no. Ya no estarán con nosotros en la próxima cena de Navidad. O habrán perdido el trabajo que tanto les costó conseguir y mantener.

Y los que lo hicieron bien, seguirán adelante con sus vidas, sin darle importancia, por que en eso consiste sus vidas: en hacer el bien a los demás. ¡Gracias a los médicos, sanitarios/as, enfermeros/as, voluntarios/as, dependientes/as… Gracias!

En esta ruleta rusa que es vivir, siempre hay ganadores y perdedores. Es curioso que algunos siempre apuestan “todo al negro” y siempre, siempre ganan.