Sin Rumbo

Aún no recuperado del todo de un largo proceso gripal (que comenzó el 7 de enero, que aún sigue, pero por lo menos ya sin fiebre), ayer sábado nos animamos a dar una vuelta por Madrid y a cenar fuera. Camino del Barrio de Salamanca, en la línea 6 del metro, se subieron dos chicos de 19 años (los supimos por el transcurso de su conversación). Uno le contaba al otro, a grito pelado, cómo se había ligado a una chica de 18 años que le estaba dando clases particulares de química. ¡Era su versión de los hechos, si, me habría gustado conocer la versión de la chica, claro! 🤔

Pero lo que más me llamó la atención de esa conversación fueron dos cosas que se dijeron entre ellos: la primera que uno de los chicos conto que le pagaba a la chica 3 euros por hora y media de clase (ya empezamos con la explotación laboral que tanto se han encargado los empresarios en imponer a los trabajadores de este país). La otra fue que, cuando ya llevaban unas paradas recorridas, el otro chico le pregunta: –Por cierto, ¿dónde nos bajamos? Y éste le contesta: Sin rumbo. A la de tres nos bajamos en la estación que tú decidas, nos montamos en el siguiente tren del andén contrario, y así hasta que sea la hora.

Sin Rumbo, post de @JgAmago en #ReInventarse, foto de JC Gellidon vía Unsplash.
Imagen de JC Gellidon vía Unsplash

Están conectados a una realidad (a veces distorsionada y contaminada), a través de una pantalla, en la oscuridad de su habitación, o en el subuelo del mundo, sin disfrutar de las pequeñas-grandes-bellas-feas cosas que ofrece el exterior. Se alojan en su particular cocoon, construido en el cómodo nido de su proximidad más confortable, protegidos de la verdadera jungla en la que les está tocando vivir. Se aislan de su entorno, quizás por que no lo entiendan, o a lo mejor por que se están dando cuenta de que aquello que les hemos dejado en herencia sea un infierno al que mejor no bajar.

¿Sabiduría, pereza o torpeza? No se qué es… La verdad es que el metro, de por sí, ya es un auténtico infierno al que evitar día tras día.

3 comentarios en “Sin Rumbo

  1. No puedo decir que me quedo perpleja ante lo que observaste ayer en el metro, es el pan nuestro de cada día.
    Mi hija es profesora en un colegio muy bueno de Madrid, sobre cada alumno para casi mil euros al mes.
    No te digo lo que le pagan a ella como profesora, es una auténtica vergüenza, vamos de mal en peor.

    Le gusta a 1 persona

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