Las imágenes de la catástrofe de la DANA en Valencia y otros lugares de España son mucho más que escalofriantes. No tienen palabras. Como el aguan incontrolada que ha arrasado todo lo que se ha encontrado a su paso, desbordan la capacidad de sinónimos de catástrofe. Las imágenes hablan, lloran, conmueven, desuelan.
Las personas se movilizan para ayudar. Las empresas arriman el hombro con lo que pueden: dinero, alimentos, ropa… La sociedad abruma con su solidaridad. El dolor se palpa hasta en el silencio.
Los políticos (algunos), a lo suyo: a vestirse el traje «teflón» y no asumir responsabilidades, atacando a los otros porque «todo vale». Y si jugamos con el dolor, mucho más. Alguien habrá que haga clavo de esta espina.
La NBC o la BBC informan, muestran en portada los efectos y explican el porqué. Otros medios nacionales, continúan con su pornografía del sufrimiento y exhiben el desastre con el micro y la cámara pegada al dolor, la desolación, la pena, la lágrima. Eso NO es informar.
Bob Dylan dijo que:
«Detrás de todas las cosas bellas, existe algún tipo de dolor»
Bob Dylan (1941 – actualidad)


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