Lo hablábamos el viernes en la oficina mientras Nieves, Javi y yo comíamos antes de terminar la jornada laboral. El rico quiere más… Pero la avaricia rompe el saco. Cada día vemos como políticos, «nuevos ricos», de cuna o de trabajo, políticos avariciosos, millonarios por decreto, influencers despilfarradores y otras especies saquean los bolsillos de los que tenemos menos para enriquecerse más. A costa de todos. Y les da igual.
Anoche vimos «Killers of the flower moon» la última y poderosísima película del maestro Scorsese (con cameo final incluido) en Apple TV+ y, minuto a minuto, vas regurgitando en tu interior ese odio hacia este tipo de monstruos que, ante el vil billete, no tienen reparos. Y cómo su entorno, esa sociedad en la que los valores se miden por el peso de las monedas, participa en la aniquilación total de la cultura, los valores y el honor.
La escritora británica Taylor Caldwell escribió:
La codicia es el más feo y detestable de los pecados, porque se alimenta de su propio apetito y nunca se sacia, y su rapacidad aumenta consigo misma.
Taylor Caldwell (1900-1985)


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